PURGA EN LA IGLESIA CATÓLICA

PURGA EN LA IGLESIA CATÓLICA

La Iglesia Católica de Estados Unidos está enfrascada por estos días en un acto de contrición sin precedentes en su historia. Hasta ahora, y como penitencia, el pecado les ha costado el fin de sus carreras a más de 24 sacerdotes y la puesta en la picota pública de por lo menos 100 más.

10 de marzo 2002 , 12:00 a. m.

La Iglesia Católica de Estados Unidos está enfrascada por estos días en un acto de contrición sin precedentes en su historia. Hasta ahora, y como penitencia, el pecado les ha costado el fin de sus carreras a más de 24 sacerdotes y la puesta en la picota pública de por lo menos 100 más.

Desde Boston hasta Los Angeles, las diferentes arquidiócesis de este país se han dado a la tarea de exponer casos de clérigos que durante años han acumulado denuncias creíbles de abuso sexual, especialmente con menores.

Y lo que puede ser peor: varios obispos han reconocido el pago de millones de dólares para resolver los casos fuera de las cortes y lejos de la vista de la opinión pública.

El más reciente episodio de esta purga se produjo el viernes. Anthony J. O Connell, obispo de la diócesis de Palm Beach (La Florida), renunció tras admitir que tocó hace 25 años a un estudiante de seminario.

El reverendo, de 63 años, en conferencia de prensa lamentó el dolor, el daño, enojo y confusión causado .

Por qué esos súbitos golpes de pecho en la cúpula católica estadounidense?.

Todo comenzó el 18 de enero con el juicio a John J. Geoghan, sacerdote de 66 años de la arquidiócesis de Boston, a quien 86 personas acusaron de abuso sexual. Hace dos semanas un tribunal lo condenó a diez años en prisión por asalto indecente sobre un menor, mientras que la arquidiócesis llegó a un acuerdo de 30 millones con los otros demandantes.

Efecto dominó.

El caso se convirtió en el detonante de esta especie de cacería de curas , pues la opinión pública dirigió sus más severas críticas no a Geoghan sino a sus superiores que a pesar de estar al tanto de la conducta delictiva no tomaron las medidas necesarias.

En medio del escándalo Geoghan , la presión de la prensa, en particular del diario The Boston Globe, y de los feligreses obligó al cardenal Bernard F. Law, jefe máximo de la arquidiócesis de Boston, a suspender a otros 10 sacerdotes y a notificar por primera vez a las autoridades las denuncias contra otros 80 párrocos por conducta inapropiada.

La decisión del cardenal provocó un acto de contrición con efecto dominó en las arquidiócesis de otros estados de la unión y dejó al descubierto la especial vulnerabilidad de la iglesia a casos de abuso sexual y pedofilia: ocho diócesis de Pensilvania revelaron acusaciones creíbles contra 58 clérigos, dos sacerdotes de Misuri fueron suspendidos, 12 párrocos de Los Angeles destituidos, la arquidiócesis de New Hampshire divulgó los nombres de 14 sacerdotes con denuncias de ese tipo, dos casos más en Arizona y Nueva York y las arquidiócesis de Kansas City, Portland, Dallas y Albany reconocieron haber pagado miles de dólares para resolver procesos judiciales de abuso sexual.

De hecho, se estima que la Iglesia Católica de Estados Unidos, que cuenta con 42.000 sacerdotes, ha gastado entre 300 millones y 1.000 millones de dólares en acuerdos de abuso sexual, en los últimos años.

El costo económico, sin embargo, no se podría comparar con el costo en términos de confianza que puede asumir la institución frente a los 63 millones de católicos de este país tras las revelaciones de sus más vergonzosos secretos.

El presidente de la Conferencia Episcopal de Estados Unidos, Wilton Gregory, pidió perdón y dijo que el daño que las denuncias han hecho a la Iglesia Católica ha sido inconmensurable .

Comprendemos que nuestros niños son el don más preciado y seguimos pidiendo perdón a las víctimas, a sus padres y a sus seres queridos por esta falla de nuestras responsabilidades pastorales .

Jasón Berry, autor del libro No nos dejes caer en tentación: Sacerdotes católicos y el abuso sexual de menores, anotó al diario Newsday, de Nueva York: Los obispos están siendo obligados lenta y dolorosamente a cambiar un comportamiento institucional para ajustarse a los mecanismos de un sistema de tribunales y una prensa libre .

Mientras para algunos el intento de apertura y muestras de arrepentimiento podría ser recompensado por los fieles católicos, para otros, sacerdotes especialistas en derecho canónico, ese perdón por haber pecado puede convertirse en un arma de doble filo que puede degenerar en una cacería de brujas.

Primero se condena y luego se va a juicio , dijo Michael Higgins, ex sacerdote y cabeza de la organización Justicia para sacerdotes y diáconos , de San Diego (California).

En el Vaticano, como es tradicional, el hermetismo no ha sido doblegado. Hasta ahora no ha habido un pronunciamiento directo sobre la actual situación en E.U. y la última acción al respecto se conoció el año pasado cuando los máximos jerarcas de la iglesia católica emitieron reglas para procesar en secreto sacerdotes acusados.

Los cierto es que aunque perturbadores, los casos de conducta sexual inapropiada no son exclusivos de la Iglesia Católica (solo el año pasado la Iglesia Mormona de E.U. pagó 3 millones de dólares para resolver un caso este tipo) ni de Estados Unidos (ver recuadros).

MEA CULPA.

El abuso sexual dentro de la Iglesia es una profunda contradicción con la enseñanza y el testimonio de Jesucristo (...) Esto ha causado graves daños a la vida de la Iglesia y se ha convertido en un obstáculo para la transmisión del Evangelio , dijo el Papa.

EN POLONIA: DEPREDADOR SEXUAL.

Tras el caso del sacerdote Geoghan, en Boston, el primer escándalo que se destapó al otro lado del océano se presentó en Polonia con el arzobispo Julius Paetz.

El sacerdote ha sido calificado como un depredador sexual por sus víctimas, quienes afirman que utilizaba el túnel de la parte baja de su palacio (residencia) para ingresar a las habitaciones de los seminaristas y sacerdotes alojados en el convento aledaño. Los pecados de Paetz han dividido a los católicos polacos. El rector del seminario, Tadeusz Karkosz, está a favor de que el arzobispo sea removido de su cargo.

Paetz ha negado las acusaciones, pero la Santa Sede envió una comisión a investigar el caso denunciado por el diario Rzeczpospolita.

SINODO SANTO EN CHIPRE.

En Chipre, la Iglesia Ortodoxa Griega recibió hace dos años las denuncias de varios feligreses que acusaron al carismático obispo de Limassol, Athanasios, de tener un romance con un joven monje y de propiciar encuentros sexuales entre jóvenes seminaristas. El caso, discutido en el Mayor Sínodo Santo , el tercero de su tipo celebrado en los últimos cien años, aún no se ha resuelto.

OFENSA CRIMINAL EN FRANCIA.

En septiembre del año pasado, el obispo francés Pierre Pican se convirtió en el primer sacerdote de su rango en ser condenado por una ofensa criminal en la historia moderna de Francia. Pican fue acusado por ocultar las actividades pedófilas del abad, Rene Bissey, quien fue sentenciado a 18 años de prisión por violar y abusar sexualmente, junto con su amante, de 11 menores entre 1996 y 1998.

EN CANADA: LOS NIÑOS DEL ALTAR.

El primero de febrero, después de años de verguenza, Jim y Brian Corriveau decidieron romper su silencio y demandaron al reverendo Paul W. Desilets, por molestarlos sexualmente cuando ellos eran monaguillos en la parroquia de la Asunción, en Bellinham (estado de Washington).

Jim, hoy de 34 años, describió que Desilets aprovechaba los momentos previos a la misa para tocar los genitales de los niños que lo asistían en la celebración litúrgica. Brian, de 36 años, recordó que en sus dos años en la iglesia de la Asunción contabilizó 200 encuentros non sanctos con el sacerdote.

Al conocerse los relatos de los Corriveau, otros niños del altar se sumaron a la demanda. Ya son 40 los que han interpuesto demandas criminales en su contra y se calcula que pueden llegar a 75.

Todos esperan que, tal y como ha sucedido en los últimos meses, la Iglesia Católica no sólo exprese un mea culpa sino que haya un castigo consecuente para Desilets.

Desilets, canadiense de nacimiento, regresó a su país en 1984 y hoy oficia en la parroquia de Nuestra Señora en Rigau (Quebec), desde allí negó las acusaciones en su contra, en declaraciones a The Boston Herald, y calificó a los hermanos Corriveau como dos rebeldes que 20 años después buscan venganza porque de pequeños fueron reprendidos ,.

El caso de Desilets trajo a la memoria de los canadienses el escándalo de San Vicente, en el que el director de un orfanato del mismo nombre fue denunciado por acosar sexualmente a los niños que se encontraban a su cargo, también en la década de los 80.

FOTO/AP.

1- Lamento el dolor, daño, enojo y confusión que he causado , dijo el obispo Anthony J. O Connell, de Palm Beach (La Florida), al renunciar el viernes tras admitir que tocó hace 25 años a un seminarista.

2- Julius Paetz, arzobispo de Poznan, en Polonia, es investigado por el Vaticano por acosar sexualmente a seminaristas y sacerdotes.

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