ANDRES SALCEDO

ANDRES SALCEDO

Aunque el medio en que se desempeña le ha brindado muchas relaciones, es un hombre solo. Su voz es su imagen y herramienta de trabajo. Andrés Salcedo nació hace cincuenta años en Barranquilla en una familia de diez hermanos. Desde muy niño, se inclinó por la locución pues uno de sus primeros regalos fue un viejo radio alemán al cual vivía pegado. Su infancia la pasó al lado de un tío a causa de la muerte de su madre.

22 de enero 1991 , 12:00 a.m.

Como era indisciplinado y acostumbraba faltar a clase, fue internado en un colegio de Corozal, donde se convirtió en un joven solitario y taciturno. Lo único positivo fue su apasionamiento por la lectura.

El último centro educativo por el que pasó fue el colegio Pinillos de Mompós. Tomando las latas vacías como micrófonos, hizo sus pinitos como locutor de los partidos de fútbol de sus compañeros. De allí se fue a trabajar en el único teatro del pueblo, en donde hacía publicidad a la cartelera a través de un altavoz.

En el mismo puerto, cuando tenía 17 años, se convirtió en el primer locutor de la pequeña emisora que se instaló allí. Al volver a Barranquilla se enganchó con la Voz de la Patria y luego se trasteó a Radio Nutibara y Ecos de la Montaña de Medellín. En Valledupar fue fundador y director de Radio Guatápuri, en 1963.

Su reconocimiento a nivel nacional lo alcanzó con su trabajo en el Noticiero Todelar de Bogotá, de donde se retiró en 1966 para emigar a Nueva York. Pero como no logró demostrar sus capacidades y fracasó, se fue a España, en donde hizo conexiones con Alemania. Allá, aprovechando un paro de locutores de televisión, se vinculó a Transtel, por 21 años.

Actualmente trabaja en Colombia para la Cadena Radial Colombiana (Caracol), leyendo noticias. También transmite partidos de fútbol por televisión con un estilo particular, aunque un tanto discutido, pero eso sí, lejos del acartonamiento y de los gritos tradicionales.

Goza tanto escuchando una ópera como un vallenato, género en el que trató de componer un homenaje a Valledupar. Logró un porro que aún se escucha y lleva el nombre de la ciudad. En cambio, nunca ha logrado vender su imagen, pues es un pésimo publicista de sí mismo. Tal vez por su carácter rebelde y arrogante de años atrás.

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.