MÁS CONTINUIDAD QUE CAMBIO

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Aunque en términos generales el resultado de las elecciones del día de ayer sigue parámetros muy semejantes a los de hace cuatro años, hubo fenómenos aislados notables, asociados a la coyuntura de ruptura del proceso de paz, desprestigio de los partidos tradicionales y ascenso inusitado de Alvaro Uribe en la intención de voto para los comicios presidenciales.

11 de marzo 2002 , 12:00 a. m.

Aunque en términos generales el resultado de las elecciones del día de ayer sigue parámetros muy semejantes a los de hace cuatro años, hubo fenómenos aislados notables, asociados a la coyuntura de ruptura del proceso de paz, desprestigio de los partidos tradicionales y ascenso inusitado de Alvaro Uribe en la intención de voto para los comicios presidenciales.

Los parámetros, en términos generales, se mantienen: abstención mayor que la de elecciones presidenciales, voto en blanco superior al de cualquier lista considerada de manera individual, votaciones mayoritarias en cabeza de movimientos independientes, y mayorías electorales que favorecen a los partidos tradicionales gracias a la reiterada estrategia de operación avispa.

El liberalismo oficialista conserva la mayoría en el poder legislativo, a pesar de que ninguno de sus grandes elegidos aparece en los primeros lugares de la competencia en términos absolutos, y el conservatismo se mantiene como segunda fuerza. Sin embargo, en ambas bancadas hay reducciones pequeñas, pero significativas, y entre los palos que compiten por el primer lugar no aparece ninguna lista avalada por el PL o el PC.

Aunque la característica más sobresaliente de la jornada fue la ausencia de sorpresas, hubo hechos individuales que se apartan de la tradición electoral más reciente y que sugieren un avance del llamado voto de opinión . Es decir, desconectado de maquinarias y organizaciones políticas.

Entre ellos figuran Antonio Navarro, puntero en el Senado, y Gustavo Petro, ganador entre las listas para la Cámara por Bogotá. Las dos listas son independientes, provienen del antiguo M-19, se presentaron como un mismo equipo en la campaña, y esgrimieron como carta más valiosa la serie de denuncias y debates realizados en los últimos cuatro años contra la corrupción.

Además de Navarro y Petro, nombres como Carlos Gaviria, Gina Parody, Luis Alfredo Ramos y Germán Vargas, obtuvieron resultados muy exitosos. Aunque la mayor parte de ellos son fruto de una combinación de voto de opinión y maquinaria -Ramos, Gaviria y Vargas-, Parody es un caso sui generis de una votación alta obtenida sin el apoyo de ninguna maquinaria.

Los fenómenos más llamativos tienden a identificarse con la afiliación a la candidatura de Alvaro Uribe Vélez, el gran puntero en las encuestas en materia presidencial. El ímpetu electoral del ex gobernador de Antioquia quien hizo agresivas campañas publicitarias a favor de los candidatos que lo respaldan sin duda arrastró a listas como las que encabezaron Rafael Pardo, Claudia Blum, Gina Parody y Germán Vargas, entre otros.

Sin embargo, al candidato del liberalismo oficialista, Horacio Serpa, no le fue mal. Aunque menor que la del Congreso saliente, y afectado por la derrota de viejos caciques en varios lugares, el partido conserva mayorías. Y en la consulta interna, relacionada con el tema de la reforma de los estatutos y adopción del programa -cuyo conteo se inicia en el día de hoy- los tarjetones se agotaron, hecho que en la Dirección Liberal se interpreta como una prueba de la acogida que tuvo el electorado hacia la reforma. Algunos independientes cercanos a Serpa -Samuel Moreno, Jaime Dussán, Bernardo Hoyos- aparecen, además, entre las listas más votadas.

En cuanto a Noemí Sanín, las noticias fueron agridulces. Juan Gómez Martínez, su principal apoyo en el sector político, tuvo una de las votaciones más altas, y Mauricio Pimiento se salvaba, al cierre de esta edición, en terrenos cercanos al límite de la derrota. Pero se quemaron noemicistas consumados como Jaime Alberto Cabal, Juan Manuel Ospina, Alberto Villamizar y Daniel Castellanos. Si el líder en las encuestas, Alvaro Uribe, empujó a sus candidatos hacia arriba, en el Movimiento Sí Colombia parece haber ocurrido exactamente lo contrario.

Más que el Senado, la Cámara fue el escenario de los fenómenos individuales más sobresalientes. Entre ellos: Eleonora María Pineda, en Córdoba; el general Jaime Alberto Canal, en el Valle; Adriana Gutiérrez, en Caldas; y los ya mencionados casos de Gina Parody y Gustavo Petro en Bogotá.

El nuevo Congreso, en consecuencia, no será fundamentalmente distinto del que va a remplazar. Sin embargo, el momento político del 98 estaba marcado por el proceso 8000 y ahora, en el 2002, las actitudes frente a la guerrilla y el proceso de paz son las que definen la polarización. Cuatro años atrás, Andrés Pastrana ganó la presidencia con minoría en las cámaras. Ahora está por verse si la correlación de fuerzas que dejaron los comicios de ayer -y en la cual Serpa tiene mayoría- se mantendrá hasta el 20 de Julio.

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