FLORENCIA, AYER Y HOY

FLORENCIA, AYER Y HOY

El pequeño caserío que fundó fray Doroteo de Pupiales a orillas de la quebrada La Perdiz, el 25 de diciembre de 1902, cumple su primer centenario.

22 de octubre 2002 , 12:00 a.m.

El pequeño caserío que fundó fray Doroteo de Pupiales a orillas de la quebrada La Perdiz, el 25 de diciembre de 1902, cumple su primer centenario.

Florencia es hoy una ciudad compleja, desbordada por los problemas de crecimiento desordenados y enfrentada a grandes retos de orden urbanístico, económico, político y social.

Lo más grave de todo es que el pueblito apacible y tranquilo de los primeros lustros, por donde el mundo se asomó a la región Amazónica, enfrenta el desafío de tener que superar los traumas producidos por el conflicto armado y por una bonanza económica que sufre los coletazos de la lucha contra el narcotráfico y los cultivos ilícitos.

Como en un largometraje, estos cien años dejan ver una secuencia impresionante de hechos y personajes que han fatigado la historia de una de las regiones más bellas de Colombia.

Los primeros colonos alcanzaron a vivir una época idílica y soñaron con un Caquetá orgullo de Colombia, paraíso verde de hermosos paisajes y ríos cristalinos.

Vinieron las bonanzas del caucho, de la madera y de la coca. Y con ellas la agudización del desequilibrio social y de las injusticias.

Las últimas escenas de esta película están más frescas en la memoria de los colombianos: guerrilla, violencia, tomas, cultivos ilícitos, marchas campesinas, fumigación, paramilitares, enfrentamientos armados, terrorismo, secuestros, asesinatos y temor.

Todavía sin ver la luz al final del túnel, tendríamos que comenzar a recuperar la memoria de personas e instituciones que hicieron méritos en esta historia larga de un siglo: políticos, periodistas, docentes, frailes y misioneros; muchos de ellos víctimas de la intolerancia y el conflicto armado.

Los caqueteños han padecido todos estos males armados solo con una esperanza: la de que la pesadilla no dure más de cien años.

El Centenario de Florencia, llamada con razón Puerta de oro de la Amazonia colombiana , es una oportunidad para que el Estado, que por tantos años ha sido sordo y ciego, enmiende sus errores y les haga justicia a una ciudad y una región que vienen reclamando de mucho tiempo atrás el derecho a ser anexadas a la República de Colombia.

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