POBREZA, 10 AÑOS IGUAL

POBREZA, 10 AÑOS IGUAL

Colombia es, junto con Guatemala, el país Latinoamericano en donde las reformas estructurales para abrirle las puertas al sector privado, implementadas desde comienzos de los años noventa, ha tenido un menor impacto sobre el nivel de ingreso de los habitantes. (VER GRAFICO: IMPACTO DE LAS REFORMAS SOBRE EL INGRESO)

13 de marzo 2002 , 12:00 a. m.

Colombia es, junto con Guatemala, el país Latinoamericano en donde las reformas estructurales para abrirle las puertas al sector privado, implementadas desde comienzos de los años noventa, ha tenido un menor impacto sobre el nivel de ingreso de los habitantes.

(VER GRAFICO: IMPACTO DE LAS REFORMAS SOBRE EL INGRESO).

Otra manera de decirlo es que los colombianos siguen siendo igual de pobres que hace 10 años, cuando empezaron a abrirse los mercados y se pusieron en marcha decisiones para ser más competitivos desde el punto de vista internacional.

Un estudio realizado por el asesor principal del departamento de investigaciones económicas del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Eduardo Lora, revela que el ingreso per cápita en el país ha aumentado menos del 5 por ciento en la última década, en tanto que en países como Argentina, Costa Rica, Bolivia y Brasil lo hizo entre el 17 y el 27 por ciento.

El caso de argentina, sin embargo, cambio con respecto a lo que muestra el estudio de lora, que analiza principalmente lo ocurrido en la decada de los 90, de manera que no tiene en cuenta la grave crisis del ultimo año en ese pais.

Ecuador, Jamaica, Paraguay y El Salvador están en una situación similar a la de Colombia, con incrementos ligeramente superiores al 5 por ciento (ver gráfico).

Pas aptico.

"Aunque Colombia ha puesto en marcha las reformas en manera más o menos similar a los otros países de la región, no las ha sustentado con un fortalecimiento institucional paralelo", dijo Lora en diálogo con EL TIEMPO.

Esto significa, añadió, que no ha modernizado las normas, las organizaciones y la forma de hacer las cosas en el sector público, e incluso en el privado. Muchas veces se borra con el codo lo que se hace con la mano", lo cual quiere decir que "se hacen las reformas a la ley, pero no se sustentan con un cambio en las instituciones que están involucradas en dicho cambio" señaló Lora.

Hay otro ranking que se gana Colombia en el estudio de Lora: es también el país de América Latina y el Caribe en donde hay una mayor oposición a las privatizaciones por parte de la opinión pública.

"Normalmente, cuando eso ocurre es porque los procesos se asocian con corrupción", cuenta Lora. Esto significa, de nuevo, que "no hay una base institucional sólida que garantice la transparencia", agrega.

La mala percepción de las privatizaciones es, sin embargo, generalizada en la región latinoamericana, particularmente en las clases medias, que aparecen como las principales críticas de una posible venta de bienes públicos a inversionistas particulares.

De hecho, según una encuesta realizada en el 2000 y contratada por el BID, el 28 por ciento de los latinos están en desacuerdo con la idea de entregarle actividades productivas al sector privado.

La percepción se complementa con otra que también reveló Lora: el 66 por ciento considera que el efecto de las reformas puestas en marcha por el continente ha sido negativo.

Esto ha llevado, incluso, a un desencanto con la democracia: "dos de cada tres latinoamericanos están insatisfechos con los resultados de la democracia y apenas uno de cada dos cree que es la mejor manera de gobierno", dice el estudio de Lora, dado a conocer durante la 43 asamblea de gobernadores del BID que se realiza en Fortaleza.

En términos de la región, el estudio de Lora concluye que las reformas "solo han tenido un efecto temporal en el crecimiento". Entre 1991 y 1993, el impacto fue de 1,3 puntos porcentuales, mientras que entre 1997 y 1999 solo generó un crecimiento adicional de 0,6 puntos.

En opinión del analista, una de las principales conclusiones de estos años de cambio en la región es que no puede haber políticas que les sirvan a todos los países. "Las reformas económicas deben adaptarse a las condiciones locales".

La hora social.

Pero, tras la asamblea del BID en Fortaleza, es claro que hay una regla de juego que puede aplicarse para todas las naciones: es necesario ampliar la agenda de reformas, para combinar la apertura de los mercados con reformas sociales que busquen reducir la vulnerabilidad, la pobreza, la exclusión y la inequidad.

Como dijo el presidente de Brasil, Fernando Henrique Cardoso, en su discurso inaugural de la reunión, "el mayor desafío para consolidar la democracia en los países latinoamericanos es hacer que las reformas sociales acontezcan en sintonía con las necesidades de la sociedad".

En la misma línea habló el presidente de Ecuador, Gustavo Novoa, para quien llegó la hora de buscar "una mejor distribución del ingreso para reducir la pobreza".

Aunque también, como lo plantea el presidente de Perú, Alejandro Toledo, "andar el camino de la responsabilidad fiscal teniendo en cuenta a los pobres, no es fácil".

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