LA REVOCATORIA DEL CONGRESO

LA REVOCATORIA DEL CONGRESO

En el nuevo régimen político colombiano se consagró la figura de la revocatoria del mandato, especialmente para los alcaldes y gobernadores elegidos por voto popular.

08 de marzo 2002 , 12:00 a. m.

En el nuevo régimen político colombiano se consagró la figura de la revocatoria del mandato, especialmente para los alcaldes y gobernadores elegidos por voto popular.

A través de este espacio de participación el pueblo soberano tiene la facultad de retirarle a los ejecutivos territoriales el mandato que les concedió en las urnas, para que lo representara en el ejercicio del poder del Estado en su respectiva jurisdicción.

En esencia de lo que se trata es de remover del cargo a los ejecutivos, que por negligencia, incapacidad, ineficiciencia, irresponsabilidad o simplemente, falta de visión de futuro, no cumplieron en su proceso proselitista.

Aunque como queda claro la denominación de revocatoria del mandato es más de carácter territorial, es el momento de adoptarla para aplicársela a los congresistas colombianos, que no han sabido o querido responder a tan alta magistratura.

Es hora de pasarle la cuenta de cobro a quienes por una, dos, tres y más legislaturas han estado en la Cámara de Representantes o en el Senado de la República haciendo parte de una clase política corrupta, ineficaz y utilitaria del poder para su propio beneficio.

No esperemos que el nuevo o nueva presidente DE LA República, mediante la convocatoria a un asamblea Nacional Constituyente o de facto, proceda a revocar un Congreso desprestigiado e insolidario con los problemas nacionales, en el que sus mismo electores tienen que padecer los efectos de leyes segregacionistas, arbitrarias y coercitivas que se canjean por lentejas.

El 10 de marzo podemos y debemos, con nuestro voto en las urnas, dejar en el asfalto a los Padres de la Patria , que con sus actuaciones nefastas han dejado sin recursos a los municipios y departamentos para prestar los servicios de salud y educación, se han apropiado del erario por cualquier medio o ni siquiera han estado presentes para contestar a lista en el mínimo de sesiones que les corresponde actuar.

Una decisión en contrario puede convertirnos en idiotas útiles para seguir llevando al Congreso de la República a personajes que a Boyacá y Colombia no les ha significado sino cuantiosos salarios y permanentes escarnios públicos mientras se pensionan.

La paz también es votar a conciencia por quienes realmente reúnen las cualidades y calidades para ejercer cargos de representación. Un voto puede significar la continuidad del statu quo o la construcción de nuestro propio futuro.

*Periodista

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