POR LA CALIDAD DE LA EDUCACIÓN

POR LA CALIDAD DE LA EDUCACIÓN

Mucho se ha escrito en las últimas semanas sobre el decreto 230 mediante el cual el Ministerio de Educación regula la evaluación y promoción de los estudiantes de educación básica y media. La discusión se ha centrado casi exclusivamente en el 5 por ciento establecido como límite para la repitencia y se le ha hecho sombra al verdadero sentido de la norma: contribuir al mejoramiento de la calidad de la educación colombiana.

13 de marzo 2002 , 12:00 a. m.

Mucho se ha escrito en las últimas semanas sobre el decreto 230 mediante el cual el Ministerio de Educación regula la evaluación y promoción de los estudiantes de educación básica y media. La discusión se ha centrado casi exclusivamente en el 5 por ciento establecido como límite para la repitencia y se le ha hecho sombra al verdadero sentido de la norma: contribuir al mejoramiento de la calidad de la educación colombiana.

La polémica alrededor del 5 por ciento no sólo ha confundido a la opinión. Ha revelado argumentos en los que parece fundamentarse la práctica pedagógica de las instituciones educativas. Afirman sus portavoces que no repetir afecta negativamente la calidad de la educación porque fomenta la vagancia y la irresponsabilidad. Como si pasar el año fuera el único incentivo que motiva a niños y jóvenes a esforzarse. Qué pobre concepto tienen estos educadores de sus estudiantes!.

En el Ministerio de Educación nos preocupa que estos argumentos sean esgrimidos por tan notables representantes de la educación colombiana. Sus afirmaciones nos devuelven a las épocas de la letra con sangre entra , superadas ya en el pensamiento educativo de nuestro país. Desconocen estos críticos que la escuela está para cosas muy distintas: para formar personas autónomas, que valoren el conocimiento, se valoren a sí mismas, y quieran lograr cosas en la vida. Un colegio no es mejor porque más estudiantes se rajen . Es mejor en cuanto más estudiantes promueve, logrando los objetivos propuestos.

Afirmar que el 230 va a echar por tierra la calidad de la educación colombiana porque nadie pierde el año es completamente equivocado. Equivale a dejar toda la responsabilidad de los resultados del proceso educativo en el estudiante, como si profesores y colegios no tuvieran nada que ver con el éxito o el fracaso escolar de niños y jóvenes. Altos índices de repitencia pueden estar indicando, por el contrario, que algo anda mal en la institución.

El 230 introduce elementos que sientan las bases para una educación de excelencia. En especial, vincula aspectos que hasta este momento habían existido en la legislación educativa en forma dispersa: el plan de estudios, que fija las metas académicas con las que la institución se compromete públicamente; la evaluación permanente de cada estudiante y la evaluación de conjunto del desempeño de la institución. Una y otra proporcionan a las directivas, a los docentes y a los padres de familia información esencial para definir estrategias de mejoramiento individual e institucional.

El 230 se basa en que el buen desempeño de los estudiantes depende en buena medida de las expectativas que de ellos tienen quienes participan en su proceso educativo. Sabemos que un alumno puede dar más cuando sus padres y profesores confían en que puede hacerlo, le exigen y lo apoyan. Todos los niños, niñas y jóvenes son capaces de grandes cosas. Esta convicción es la base fundamental para una educación de calidad.

* Viceministra de Educación Nacional

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.