ENALTECER LA POLÍTICA

ENALTECER LA POLÍTICA

Enaltecer el ejercicio de la política es la clave del progreso de los pueblos. Pero, en Colombia son los propios políticos los más dedicados a desprestigiar esa imprescindible actividad.

12 de marzo 2002 , 12:00 a. m.

Enaltecer el ejercicio de la política es la clave del progreso de los pueblos. Pero, en Colombia son los propios políticos los más dedicados a desprestigiar esa imprescindible actividad.

Es oportuno recordarle a los elegidos este domingo como legisladores, que su primer deber es enaltecer la política, es decir, que debe asumir una conducta ejemplarizante, de principios y valores para realizar el bien, como lo conceptualizó Platón.

Para Platón, lo fundamental es realizar la idea del bien. Platón cree que así como la idea del bien es idea suprema que rige y manda todas las demás ideas del mismo modo entre las cosas que existen en este mundo sensible, aquella cosa suprema que deberá más que ninguna otra coincidir con la idea del bien, es el Estado, esto es, lo político (La República).

Para que el Estado cumpla como supremo garantizador del bienestar colectivo, los legisladores deben enaltecer la política, cumplir las promesas que hicieron en la campaña y poner al servicio de la colectividad las facultades que ahora tienen de hacedores de leyes y contralores políticos del Ejecutivo.

Tal es la dimensión que la carta le imprime a la dignidad de servidor público : Estar al servicio del Estado y la comunidad , pensando y actuando para la satisfacción del interés general. Muy distinto a lo que ocurría en el régimen monárquico, donde el servidor público era alguien al servicio del rey, no del pueblo.

Enaltecer la política es lo más atrayente del programa de Uribe Vélez. Defino mi campaña, dice el candidato, como mano firme y corazón grande: Mano firme contra la corrupción, la politiquería y la violencia y corazón grande para erradicar la miseria y construir oportunidades para todos con las seis herramientas que he definido en mi programa, una de las cuales es la revolución educativa. Si como padre de familia ejerzo autoridad pero doy mal ejemplo, no me obedecerán. Para que la autoridad estatal tenga aceptación popular, ese Estado tiene que ser respetable. Y eso no se consigue si no derrotamos la corrupción y la politiquería .

No solo es importante quién gobierna, sino para quién gobierna...

*Abogado y politólogo

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