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ASISTENCIA DE LAS FF.MM. A DEUDOS DE LOS CAÍDOS

ASISTENCIA DE LAS FF.MM. A DEUDOS DE LOS CAÍDOS

Las Fuerzas Militares son conscientes de que nada de lo que hagan podrá revivir a sus miembros activos caídos en combate. Sin embargo, buscan aliviar en parte el dolor de las familias de las víctimas. En los primeros 150 días del año, 77 familias de miembros de las Fuerzas Militares tuvieron que enfrentar la muerte de sus seres queridos, como consecuencia del conflicto armado con la guerrilla.

Sus reacciones son tan inesperadas como dolorosas las muertes. En muchas familias, nadie quiere volver a tocar el tema. En otras, el dolor las hace repudiar la vida militar, pero algunas veces piensan que lo mejor es continuar en la guerra para enfrentar a la delincuencia.

Mientras tanto, las tropas siguen enterrando a sus muertos. La política establecida por los altos mandos determina que cuando muere un miembro de la unidad militar, ésta lleva luto hasta cuando se llevan a cabo las exequias, en señal de duelo... Es la muestra del dolor de la familia militar.

El procedimiento siempre es el mismo: inmediatamente ocurre la muerte, el Comando Operativo de la zona le informa el hecho a la unidad militar más cercana al sitio de donde es el uniformado que perdió la vida.

Esta se encarga de contactar a la familia de la víctima y darle la noticia. Aunque tiene orden de hacerlo personalmente, varias familias consultadas por EL TIEMPO dijeron que el Ejército les informó de la muerte de su pariente por teléfono.

Una vez avisa, el Ejército se compromete a trasladar el cuerpo al lugar en donde sus familiares deseen realizar las exequias, y desde ese momento las Fuerzas Militares asumen los costos del ataúd y el entierro.

Antes de entregar el cuerpo, un oficial o suboficial acompaña a la familia y colabora en el diligenciamiento de documentos como el acta de defunción y el permiso de traslado del cadáver.

Junto con el cuerpo, la familia recibe la bandera nacional y los objetos personales del militar muerto.

El cadáver es escoltado por una guardia de honor y recibe los honores establecidos para cada grado en el Reglamento de Ceremonial Militar.

El seguro Según las políticas militares, las Fuerzas Armadas cuentan con 72 horas desde el fallecimiento para entregar los 3.200.000 pesos del seguro de vida que le corresponde a cada uniformado que pierda la vida mientras se encuentre en servicio activo.

Con la entrega expedita del valor del seguro se busca solucionar, por lo menos temporalmente, los gastos adicionales que origina la muerte del militar.

No obstante, los parientes reciben el valor del seguro un mes después, en promedio. Una fuente del Ministerio de Defensa dijo que la demora está, en la mayoría de los casos, en el batallón o la unidad a la cual estaba adscrito el uniformado, porque no entrega rápidamente los documentos necesarios para el diligenciamiento de la entrega del dinero.

Todos los militares muertos en combate, accidentalmente o por causas desconocidas tienen derecho a recibir el dinero que les entrega la División de Bienestar Social de las Fuerzas Militares.

Pero, además, si el uniformado se ha afiliado al seguro opcional de La Previsora, sus familiares pueden recibir desde 870.000 pesos hasta 4 350.000 pesos como bonificación adicional.

A este seguro opcional, sin embargo, no tienen acceso los soldados que se encuentran prestando el servicio militar.

El Decreto 2728 de 1968 establece que cuando muera un soldado o grumete en actividades de mantenimiento del orden público o en conflicto internacional será ascendido en forma póstuma al grado de cabo segundo o marinero y sus beneficiarios tendrán derecho al reconocimiento y pago de 48 meses de los haberes correspondientes a dicho grado y al pago doble de la cesantía .

La ley reglamenta, además, el sistema del pago de cesantías de los oficiales y suboficiales de las Fuerzas Armadas que mueran en combate.

El Decreto 1211 de 1990 dice que cuando un oficial o suboficial muera en un conflicto armado, en el mantenimiento del orden público o en combate internacional, debe ser ascendido de inmediato al grado superior y el Tesoro Público le reconoce una compensación equivalente a cuatro años del sueldo que le correspondería en el nuevo grado militar.

Pero mientras las Fuerzas Armadas continúan en su esfuerzo por solucionar el dolor de las familias enlutadas, el combate sigue y el número de víctimas aumenta...

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