EL PUERTO SE QUEDÓ SIN SU RÍO

EL PUERTO SE QUEDÓ SIN SU RÍO

Desde mediados de diciembre pasado, cuando el río Magdalena desapareció del muelle de Barrancabermeja y en su lugar quedó un playón de arena, Modestina Martínez comenzó a oler que se le iba a retirar la clientela del restaurante de pescado que atiende hace cinco años.

14 de marzo 2002 , 12:00 a. m.

Desde mediados de diciembre pasado, cuando el río Magdalena desapareció del muelle de Barrancabermeja y en su lugar quedó un playón de arena, Modestina Martínez comenzó a oler que se le iba a retirar la clientela del restaurante de pescado que atiende hace cinco años.

Chulos, mosquitos y malos olores empezaron a aparecer en el muelle seco, en el que la Corporación Autónoma Regional del Río Grande de la Magdalena (Cormagdalena) ha invertido no menos de 6.000 millones de pesos desde 1997 para su recuperación.

Con la prolongación del verano se cumplieron los vaticinios de Martínez. Pero no solo su negocio se quedó solo. También los otros 43 venteros que funcionan en el tradicional Paseo del Río, a orillas del Magdalena, entre restaurantes, cafeterías y ventas de verduras.

La gente ahora no llega, pues no hay nada qué mirar: Cuando el río estaba crecido esto se llenaba, había ambiente, circulaban carros y motos, y todos venían a ver el paso de las chalupas , dice Martínez.

Según la mujer, sus ingresos bajaron más de 50 por ciento. De los 40 platos diarios que vendía en promedio antes de la sequía, este año apenas ha logrado vender 12, lo cual le ha reducido las ganancias que destina para sus dos hijas. Cada comida tiene un valor de 3.000 a 7.000 pesos. Ahora se vende a un precio más bajo para que la gente vuelva , confiesa la mujer de 59 años.

La ausencia de río en el muelle perjudicó también a los dueños de embarcaciones de regular tamaño, que todas las semanas traen cargas para el comercio local, además del abono que llega de la Costa Caribe. Hace tres meses las labores de descargue se trasladaron a Puerto Galán, distante 1.200 metros al norte del muelle.

Braceros también pierden.

Para Elber Dinas, que hace 12 años trabaja en labores de descargue, las pérdidas del gremio de coteros (braceros) se reflejan en el pago de los mil pesos que a diario debe desembolsar para que lo lleven al nuevo puerto de descargue. Aunque la mayoría de los cincuenta coteros desempolvó sus viejas bicicletas para ahorrarse esos gastos.

Pero quienes se han visto favorecidos con los bajos niveles del río son los casi 35 areneros que a diario le ponen la espalda al sol, cerca a Puerto Aguila, 200 metros al sur del muelle. Allí llegan las chalupas de pasajeros, el otro gremio que tampoco ha registrado pérdidas.

Tomás Fontalvo, de 66 años, y quien ha dedicado 40 a convivir entre la pala y la canoa, dice que aprovecha esta época para ganarse unos pesitos, lo que no puede hacer cuando el río crece. Cuando no hay playa es más difícil, porque la recolección de la arena se aleja y se debe sacar en canoa , dice este hombre que extrae cuatro metros de arena diarios. Esto le deja entre 18 y 20 mil pesos.

Junto al muelle seco está la oficina del inspector Fluvial, Wilson Ospina, hasta donde llegan los malos olores y las nubes de mosquitos. Notablemente incómodo por la desaparición del río, Ospina asegura que el muelle se secó porque el dragado que realiza Cormagdalena no ha dado los resultados esperados. Si los trabajos hubiesen sido mejores, estaría pasando, así sea un pequeño caudal, por la zona del muelle .

Pero el luto por la muerte de la vida del muelle también se percibe en Cormagdalena, cuyas oficinas están cerca al río. Germán Cote, ingeniero de la dirección de Infraestructura de Cormagdalena, asegura que los dragados no son suficientes para mantener todo el año el caudal. Explica que se necesita un trabajo integral en todas las cuencas y ríos que tributan sus aguas al Magdalena.

Cote agregó que desde el 17 de enero se iniciaron trabajos de dragado en el muelle, para facilitar el regreso del río una vez regresen las lluvias, en las que tienen fincadas sus esperanzas los barramejos que viven de la actividad del muelle.

FOTO/Owen Joya Palencia.

Cormagdalena asegura que los dragados no son suficientes para mantener todo el año el caudal del río y que se necesita un trabajo integral en las cuencas de sus afluentes.

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