Secciones
Síguenos en:
UN POLIZÓN FELIZ E INDOCUMENTADO

UN POLIZÓN FELIZ E INDOCUMENTADO

Mami, tenemos abogado? Guillermo Rosales, como dice llamarse el polizón colombiano, ya adoptó mamá. Tres días después de llegar a vivir con la familia del policía Jairo Lozano (hermano de William), amaneció diciéndole mami a Berta y papi a Jairo. Los Lozano están conmovidos y dispuestos a ayudar al muchacho, tenga o no tías en Miami o en Colombia. A juicio de Berta, las tías, si existen, no estuvieron cuando las necesitó y a ella, que ya tiene tres hijos, no le molestaría que viviera con ellos.

La suerte del muchacho se decidirá el próximo 14 de junio, cuando debe enfrentar el juicio de deportación ante Inmigración. Si logra quedarse, puede considerar la oferta de dos parejas sin hijos que han ofrecido adoptarlo.

Según su propia historia, Guillermo dice que estudiaba en el colegio ICET de Cali, donde comenzaba segundo de Bachillerato. Al morir sus padres hace dos años, aunque no recuerda bien el mes se tuvo que retirar porque quedó en la calle y no tuvo qué comer ni dónde dormir. La casa donde vivían era alquilada. En su condición de hijo único, sin abuelos ni tíos, se vio abandonado.

Buscó ayuda en Bienestar Familiar, donde le dijeron que no había forma de ayudarlo porque no tenía problemas con drogas ni con la ley. Se lanzó entonces a las calles y se quedó completamente solo, no buscó amigos ni robó. Ni siquiera consiguió un perro porque no tenía para darle de comer.

Ni muy chiquito, se me muere, y si es grande con qué lo hubiera llenado? De su vida antes de la muerte de sus padres dice que le gustaban las clases de ciencia, sistemas e inglés. Y de los deportes prefería la natación. También dice que su salud es buena, exceptuando un problema de sangre, más glóbulos blancos que rojos, que le producía desmayos, pero que sus papás le daban la vitamina Ferro F800. De los desmayos se ha mejorado y aunque no recuerda la fecha del último, fue hace más o menos un año.

De tanto deambular llegó a hacerse amigo de los mecánicos y comerciantes de los alrededores del terminal de carga de Cali. Especialmente de la señora del restaurante, Nelly, quien me regaló un radiecito que traía.

Cuando les ayudaba con algunos trabajos, le conseguían comida, cuando no, buscaba en la basura. Pero estaba desesperado, así que decidió huir.

Dice que no eligió un avión de pasajeros porque la gente se pone a mirar por las ventanillas y hubiera gritado se subió un muchacho, se subió un muchacho . Por esa razón, el día que decidió partir, dejó que decolara un avión de Avianca y luego se lanzó por el siguiente que pasara.

La decisión dice fue un impulso y no sabía con certeza para dónde se dirigía el avión. Así que si el avión no hubiera venido para Miami, se hubiera puesto a trabajar a donde fuera que llegara, para luego ir en pos de su tía.

Al llegar a Miami, las autoridades de Inmigración lo llevaron al hospital sufría de hipotermia y contactaron al Consulado.

El cónsul hizo un llamado para ver si alguien podía alojar al muchacho mientras se definía su situación, de lo contrario lo hubieran deportado inmediatamente. Radio Klaridad el medio de comunicación más popular de los colombianos en esta ciudad lanzó su mensaje y de inmediato aparecieron tres familias dispuestas a ayudar.

Se seleccionó a los Lozano porque, además de ser policías, son conocidos por la colonia, desde la época en que el difunto padre García Herreros venía a recoger fondos para los damnificados del Ruiz. Desde entonces, esta familia es muy activa en todo tipo de colecta y voluntariado.

Con la idea de ayudar a la causa de Guillermo, los Lozano se abrieron a la cobertura de los medios de información. Y tanto los hispanos como los anglosajones comenzaron a mostrar en sus noticias diarias apartes de la vida del recién llegado. Su primer corte de pelo hecho por Berta, de su primera hamburguesa, de su primer taco. Pero también sus inconsistencias.

La televisión y la prensa de la ciudad han mostrado la explicación técnica acerca de cómo funcionan los trenes de aterrizaje, el espacio que dejan las llantas, la falta de presurización, el clima. Las preguntas sobre si es un milagro o si realmente se puede hacer, o si venía en otra parte del avión, salieron al aire durante varios días.

Del resultado de su aventura casi imposible sólo puede dar fe una persona que, según dice y exhibe recortes de prensa, sobrevivió a las mismas inclemencias en 1969.

Ese año, el cubano Armando Socarrás escapó de Cuba a Madrid. Ahora reside en Miami, se entrevistó con Guillermo la noche del martes y le ofreció su apoyo, al menos moral. Además de aparecerle familia, a Guillermo también le salió abogado gratis. David Iverson ofreció representar su caso sin ningún costo. Ayer miércoles tuvo su primera cita con el detective encargado de su caso, el agente Miguel Domingo, quien le hizo un largo interrogatorio.

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.