SAN ANDRÉS LE DECLARA LA GUERRA A ADOLFO HITLER

SAN ANDRÉS LE DECLARA LA GUERRA A ADOLFO HITLER

El 6 de junio de 1942, en pleno fragor de la Segunda Guerra Mundial, la goleta Resolute izó su vela y zarpó de San Andrés rumbo a Providencia, al mando del capitán Joseph Mclean, siete tripulantes y cinco pasajeros. Todos eran isleños.

20 de enero 2002 , 12:00 a.m.

El 6 de junio de 1942, en pleno fragor de la Segunda Guerra Mundial, la goleta Resolute izó su vela y zarpó de San Andrés rumbo a Providencia, al mando del capitán Joseph Mclean, siete tripulantes y cinco pasajeros. Todos eran isleños.

Diecisiete días después, a las 10 de la mañana, el submarino nazi U-172, comandado por el teniente de navío capitán Carl Emmermman, emergió de la nada y disparó un cañón y una ametralladora contra la embarcación colombiana, que se hundió en un suspiro en medio de los tiburones y las barracudas. Solo seis ocupantes sobrevivieron para contar la historia.

Los hechos se repitieron el 22 de julio. Otro submarino alemán, esta vez un U 505 comandado por Alex-Olaf Loewe, hundió con dos disparos las 400 toneladas que pesaba el Roamar, una goleta sanandresana. Ninguno de sus 22 ocupantes sobrevivió.

Los ataques no pararon ahí. A la 1 de la mañana del 17 de noviembre del año siguiente, la goleta Rubby fue hundida por otro submarino alemán cuando viajaba a Panamá. Murieron dos de sus ocupantes.

Esa fue casi toda la participación de Colombia en la segunda guerra mundial. Tres barcos pequeños hundidos y 30 personas muertas. El país tuvo una justificación concreta para respaldar a los aliados en contra de las oscuras potencias del eje.

Estos tres tristes pasajes de nuestra guerra contra Alemania fueron desempolvados a finales del año pasado. Descendientes de los náufragos y los muertos de San Andrés y Providencia demandaron el 29 de diciembre al Gobierno alemán, en busca de un reconocimiento a este crimen de guerra y de una indemnización.

La demanda fue remitida a la embajada de Alemania en Bogotá por el abogado sanandresano Edgardo Martínez Mitchell y el historiador Walwin Petersen Bent, quien recabó toda la información histórica sobre los acontecimientos.

Como pruebas de la presunta responsabilidad de los alemanes en el hundimiento de las embarcaciones, los demandantes recogieron testimonios de sobrevivientes, documentos, publicaciones del Naval Institute Press; escritos del autor alemán Jurgen Rohwer Axiss Submarine Successes (1939-1945) y recortes de prensa, entre ellos una serie de publicaciones que hizo EL TIEMPO en 1986 cuando se cumplieron 44 años de los hundimientos.

Martínez Mitchell cuenta que la demanda es en representación de las familias May, Mitchell y Kelly, que perdieron por lo menos 6 de sus parientes en el hundimiento de la goleta Roamar.

Los más interesados en el caso son los descendientes de Samuel May y su hijo Harlie May, quienes murieron en el Roamar, y son familiares del rector de la Universidad Cristiana de San Andrés, George May.

Según el historiador Petersen Bent, Samuel May fue capitán del buque Pichincha de la Armada Nacional que peleó en la batalla de Tarapacá contra el Perú, en 1933, y fue declarado héroe nacional.

Miles de dólares.

Los demandantes debieron llenar un extenso formulario de la Embajada de Alemania en Colombia, que debía ser diligenciado antes del 31 de diciembre.

Ese día venció el plazo establecido por Alemania para recibir quejas y demandas sobre eventuales daños y perjuicios que hubieran podido ocasionar los nazis en cualquier lugar del mundo.

Desde el final de la Segunda Guerra, ha pagado más de 51.000 millones de dólares en compensaciones.

Aunque Martínez Mitchell no revela el monto de las pretensiones económicas a que aspiran como indemnización, reconoce que son miles de dólares de acuerdo con las tablas de compensación aprobadas en el Código Civil Colombiano por demandas extracontractuales para el pago de daños emergentes, perjuicios morales y lucro cesante .

La demanda se presenta 60 años después de los hechos porque hasta ahora hay voluntad de estos países de reconocer sus crímenes de guerra e indemnizar a las víctimas en el mundo , asegura.

Confiamos en que el Gobierno alemán reconozca estos hechos porque creo que existen pruebas contundentes, tales como los testimonios de los comandantes de los submarinos que dispararon contra las embarcaciones , dice.

Para darle más consistencia a su reclamación, el abogado elevó a escritura pública las declaraciones de los testigos o sobrevivientes, ya que los archivos de las identidades de muchas de estas personas desaparecieron en un incendio que destruyó la oficina de la Intendencia y Registraduría en la isla en la década del 60.

Si el Gobierno alemán reconoce su culpabilidad en estos hechos convalidaría la historia y sería aún más importante que las indemnizaciones, pues serviría como ejemplo para que el Estado colombiano también reconozca muchos de los errores que ha cometido con el pueblo raizal de las islas que han causado un etnocidio y una catástrofe ecológica y cultural , afirma Martínez Mitchell.

El historiador Petersen Bent, que es miembro de la Academia Colombiana de Historia y quien hizo valiosos aportes a la investigación, anunció que está a punto de poner en circulación un libro donde narra algunos hechos inéditos, y la lista completa de las víctimas del hundimiento de estas embarcaciones, incluida una cuarta goleta, Los Tres Amigos, donde murieron dos personas más.

Habrá que esperar a que los tribunales alemanes se pronuncien. Ganar sería una pequeña revancha contra el odio y el terror racista de Hitler.

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