GAYS, EN EL CARNAVAL DE BARRANQUILLA

GAYS, EN EL CARNAVAL DE BARRANQUILLA

En medio de las marimondas, los toritos, los congos y los garabatos, por primera vez en la historia del carnaval de Barranquilla, estarán oficial y abiertamente los gay de la ciudad con sus comparsas y sus reinas.

20 de enero 2002 , 12:00 a.m.

En medio de las marimondas, los toritos, los congos y los garabatos, por primera vez en la historia del carnaval de Barranquilla, estarán oficial y abiertamente los gay de la ciudad con sus comparsas y sus reinas.

Con la premisa a los gay nos gusta lucirnos , como dice Eusebio Castro, ex rey Momo del Carnaval Gay, esta comunidad se salió del subterráneo en que vivía y con gran alborozo pregonan su paso a la legalidad, en señal de tolerancia y convivencia.

El próximo 26 de enero harán parte del programa oficial del carnaval, en el Desfile de la Guacherna Gay.

Los homosexuales, durante 20 años, se ampararon en la magia y misterio de la medianoche para presentar su espectáculo con fastuosos disfraces de carnaval. Muchos iban a verlos, y se volvieron parte sustancial de la gran fiesta de Curramba. Eso sí, nunca hasta este año, los organizadores del carnaval les reconocían ese estatus.

La posibilidad de un desfile gay en el carnaval empezó a contemplarse a mediados de la década de los ochenta. Hasta entonces, solo existían presentaciones semiclandestinas en centros nocturnos.

"Un día nos pusimos a pensar en que todos esos disfraces, la ropa de fantasía que siempre nos ha distinguido en los carnavales, no debía limitarse a las discotecas de ambiente gay", cuenta Castro.

"Cada año era más notorio el interés de la gente, que se averiguaba cuándo iba a ser la fiesta y esperaban pacientemente en la entrada de la discoteca para ver a los transformistas", recuerda Wálter Molano.

Crean corporación.

Luego se atrevieron a salir a la calle, pero solo en la cuadra donde se encontraba la discoteca Troya In Bar. "Al principio la respuesta de la gente fue vulgar e indisciplinada. Nos gritaban cosas; nos trataban de manosear. Pero no desistimos, todo lo contrario, nos arriesgamos a ampliar en 1991 el recorrido", comenta Castro.

Pero la ampliación fue nefasta porque el desfile iba a pasar por la Catedral y eso generó la protesta de la Iglesia Católica, de la organización del carnaval y de un gran sector de la comunidad, por lo que intervino el alcalde de ese entonces, Miguel Bolívar Acuña. La Policía terminó dispersándolos de manera violenta.

La batalla continuó por seis años más, cuando recibieron el apoyo del concejal Orlando Rodríguez, quien presentó una proposición al Concejo para que fueran aceptados dentro de la programación oficial del carnaval.

"Consideramos que es un grupo social importante, que con su espectáculo de disfraces aporta mucho a las fiestas, y no hay razón para discriminarlos", dijo Rodríguez, quien aclaró que en ningún momento lo hizo por ganar votos.

Así, el 30 de julio de 1997 se creó la Corporación Autónoma del Carnaval Gay de Barranquilla y el Atlántico, liderada por los estilistas Jairo Polo, Carlos Suárez, Alvaro Gómez, Alfredo Contreras y Carmelo Romero (fallecido), propietarios de discotecas gay.

"La clandestinidad veía la luz de la legalidad; no más desfiles furtivos a la medianoche. Conseguimos protección de la Policía, patrocinios, permisos de las autoridades, pero aún la Fundación Carnaval de Barranquilla tenía dudas. Seguimos caminando y lo logramos", dice con cara de felicidad Jairo Polo.

Hoy en día, las burlas y ridiculización a los maricas , como rotulaban despectivamente a los miembros de esta comunidad, bajaron de tono , asegura Duvis D Alezio, actual reina del segmento cívico del Carnaval Gay, quien ha soportado piropos obscenos y maltratos. Incluso, han llegado a dañarle el disfraz.

"Pero esto es cosa del pasado, porque en los últimos dos años se ha visto mucha disciplina y se han apreciado en su esplendor los fastuosos disfraces que alcanzan precios entre los 5 y 7 millones de pesos", cuenta Alfredo Contreras, presidente de la Corporación Gay.

Para Castro, lo importante no era la protección de la Policía, sino lograr educar a la comunidad. "Que entendieran que nosotros somos personas estudiadas, trabajadoras, de familias honestas , dice. Creo que eso lo tienen claro y aprendieron a respetarnos. Ahora se siente alegría cuando participamos en los desfiles".

FOTO/Archivo particular.

Alexandra Macdowel y Eusebio Castro, reyes gay del año pasado, exhiben los disfraces para el carnaval.

FOTO/Alfonso Cervantes EL TIEMPO.

María Gabriela Diago, reina del Carnaval, posa con Duvis D Alezio, actual reina del segmento cívico del Carnaval Gay.

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.