NÉSTOR LEÓN, UN ALCALDE EN RESISTENCIA

NÉSTOR LEÓN, UN ALCALDE EN RESISTENCIA

No se cree el héroe del Caquetá, ni el alcalde de mostrar, pero sigue en el escritorio que le entregaron el primero de enero del 2001, a pesar de lo que oye en Ecos del Caguán: que está vigente la estampida de mandatarios locales por las amenazas que repartieron las Farc.

23 de junio 2002 , 12:00 a. m.

No se cree el héroe del Caquetá, ni el alcalde de mostrar, pero sigue en el escritorio que le entregaron el primero de enero del 2001, a pesar de lo que oye en Ecos del Caguán: que está vigente la estampida de mandatarios locales por las amenazas que repartieron las Farc.

La emisora del Vicariato Apostólico, la única que suena hoy en San Vicente del Caguán, es también el único lazo de Néstor León Ramírez con el mundo de afuera desde el 25 de mayo pasado.

Ese día el grupo guerrillero castigó con una nueva voladura de torres a ese pueblo, que le dio hospedaje durante tres años y medio de despeje.

El alcalde no tiene planta eléctrica para mirar noticieros de televisión, y no hay emisora nacional que llegue a la que fue capital de la zona de distensión para los diálogos de paz. Ecos del Caguán se enlaza a Caracol Radio apenas 20 minutos cada día.

Fueron las conversaciones telefónicas con el ministro del Interior, Armando Estrada, las que enteraron a Ramírez del miedo que llevó a sus colegas del Caquetá a ejercer desde uno de los pisos de la Gobernación de Florencia, la capital.

El sigue en San Vicente (estos días está de paso por Bogotá), no porque haya menospreciado la hoja tamaño carta que le tocó del correo de intimidación despachado hace 20 días por las Farc, sino porque cree firmemente en que está cumpliendo un mandato popular que apenas termina el 31 de diciembre del 2003 .

No estoy aquí por llevarle la contraria al grupo guerrillero , es lo que dice cuando le preguntan si tiene miedo. Sabe que se enfrenta a un grupo armado que no presume de la buena fe de nadie y asume su nueva vida de amenazado.

El Toyota vinotinto que conducía para ir cada día a una vereda distinta de San Vicente está parqueado desde hace 18 días en uno de los patios de la alcaldía. Ahora, la Policía lo lleva y lo trae. Son dos agentes los que dan la bienvenida en la entrada de la administración municipal.

Ramírez no tiene concejales con quienes discutir las decisiones. El último tomó el avión de San Vicente a Bogotá el martes de la semana pasada. Ni inspectora a quien preguntarle por los casos resueltos. También se fue porque está incluida en la carta de amenazas.

Las intimidaciones no escritas dicen que los insurgentes harán volar las edificaciones del parque de San Vicente y recomiendan no frecuentar este lugar ni los billares del pueblo.

Aún así, los campesinos siguen llegando hasta la alcaldía porque quieren una afiliación al Sisbén, o porque necesitan resolver un problema veredal. Ahí han encontrado esperando a Ramírez.

En la orilla del río.

A hora y media de viaje desde la alcaldía, por el río Caguán, uno de los mandos medios de las Farc más conocidos en San Vicente en épocas de despeje, se queja de la soberbia de ese alcalde.

Lo dice cuando se entera de que aún el mandatario no ha dejado el cargo. El guerrillero, como el mandatario, tampoco puede ver televisión como lo hacía cuando se paseaba libremente por el pueblo.

Se lamenta porque al puerto donde pasa hoy los días solo llegan de Colombia los programas de brujos que pasan en Linda Estéreo, una emisora de Doncello, otra población del Caquetá.

En medio de un tinto y otro, servidos por el tendero del muelle donde él escruta a la gente que desembarca, habla de la nueva fase de la guerra . De la que dividirá a Colombia en dos: la del norte y la del sur .

La del sur será de las Farc, dice. Una que al Estado no le interesará pelear porque el costo militar para recuperarla y el valor estratégico son inversamente proporcionales .

Es para hacerse a ese medio país que necesitan fuera de él a todo lo que se parezca a Estado. El viernes ampliaron el correo de amenazas a todos los funcionarios de San Vicente. La zona agrega el insurgente en chiste no es todavía una zona liberada, es apenas libertina .

El alcalde Ramírez, que conoce esas razones, está seguro de que no renunciará. Es posible que termine despachando desde Bogotá, pero seguirá siendo el mandatario de la que fue capital del antiguo despeje.

Y no para servirle de ejemplo al Gobierno cuando quiera demostrar que la democracia es más fuerte que el desafío de las Farc . Su resistencia, dice el alcalde, es una decisión personal .

Vea mañana Durmiendo en la misma cama , segunda entrega sobre la que fue zona de distensión.

FOTO.

- Néstor León Ramírez, alcalde de San Vicente del Caguán.

- Con docenas de sacos de arena los policías de San Vicente construyeron barreras para soportar un posible ataque de las Farc

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