UN REINADO QUE TODAVÍA NO TERMINA

UN REINADO QUE TODAVÍA NO TERMINA

Con el reinado me di cuenta de que tenía poder y comencé a utilizarlo . Y así ha sido desde que Estela Márquez fue elegida Señorita Colombia 1958. Mi papá me sacó del colegio, estaba internada en el Mary Mounth en Nueva York, me llevó a Colombia, me coronaron reina de Tumaco, luego de Nariño y después Reina Nacional de la Belleza. Y yo no sabía nada del país, ni siquiera sabía bailar cumbia. Prácticamente no había vivido allá, ni en las vacaciones iba porque mi papá nos mandaba a Europa. Yo era pura gringa .

24 de mayo 1994 , 12:00 a.m.

Estela Márquez representó al país en Miss Internacional y ganó el título, y en ese momento comenzó una historia de esas que hacen pensar si las telenovelas son el reflejo de la realidad o si la vida real a veces parece una telenovela.

Yo empecé a viajar mucho y así fue como conocí el país. Me di cuenta de la importancia de ser reina porque me dediqué a las obras sociales y, aunque tocaba rogar mucho para que la gente diera la plata, siempre la conseguía. Yo empecé con el padre García Herreros a hacer el Banquete del Millón. Me acuerdo que ese día mi papá me hizo vestir de camarera con vestido negro, delantal blanco y cofia. Yo peleé mucho pero luego entendí la estrategia. Las demás niñas estaban arregladas de gala, al llegar yo vestida así me destaque más que las otras y eso sirvió para que la gente se acordara de mí .

Fue en ese momento cuando se dio cuenta del poder que tenía. La gente la recibía con amabilidad, tenía poder de convencimiento y facilidad para relacionarse con todo tipo de gente. Eso fue básico para todo lo que siguió.

Como Miss Internacional también viajé mucho, pero esta vez por el mundo. En uno de esos viajes fue que conocí a mi esposo, Jorge Araneta, y por él es que estoy aquí en Filipinas .

Y aunque está al otro lado del mundo, con otro tipo de personas y en otra cultura, sigue reinando. Estela Márquez es un nombre muy popular no sólo porque hace parte de una de las familias con mayor poder económico y social de Filipinas. También la recuerda por haber sido reina de belleza y por su carisma.

Una historia de amor El padre de mi esposo fue el que organizó el desfile aquí y fue él quien arregló para que yo me quedara una semana más desfilando en otras provincias, no sólo en Manila. Todo fue planeado con su hijo. Ahí comenzó una relación de cartas y llamadas telefónicas.

Como en esa época se usaba la operadora, cuando Jorge me llamaba, se quedaban escuchando las conversaciones y al día siguiente aparecían publicadas en los periódicos. Ese es un recuerdo muy desagradable que tengo.

Después de un año nos casamos. Fue en Cali, con todas las de la ley. Fue muy publicitada por mi popularidad y porque él era filipino. Ese día hubo hasta desmayados, la gente se amontonaba queriendo ver la ceremonia .

Yo no me di cuenta de nada. Mi familia organizó todo, yo me vine a dar cuenta cuando, después de mi luna de miel, aterrice en Manila. No fue tan duro, porque mi suegro planeó todo muy bien: se había llevado a mis dos hermanas (somos seis, tres hombres y tres mujeres) y ellas me estaban esperando. Entonces no estaba tan sola, pues se quedaron a estudiar y todo .

La primera vez que yo fui a Filipinas me desilusione mucho. Yo esperaba encontrar una ciudad y gente con la mística y el estilo de Indonesia o Hong Kong, pero no. Una ciudad muy parecida a las capitales latinoamericanas. Sin embargo, me amañé .

Durante mucho tiempo guardó todos los recuerdos de esos dos años que tanto le cambiaron la vida, pero un día, queriéndolos salvar, los perdió. Durante la guerra yo tenía mucho miedo de que nos quitaran cosas, que nos asaltaran. Entonces decidí coger lo que más quería y traté de ponerlo a salvo. Empaque el piano de mi mamá, mi vestido de novia y de coronación, las coronas, los trofeos y todos los recortes los mandé por barco, uno de los últimos que pudo salir a Nueva York, donde mi hermana. Pero en el camino hubo una tormenta terrible. El barco no naufragó pero sí se hundió bastante y todo se dañó. Los vestidos quedaron vueltos nada y los periódicos... .

En Manila, Estela Márquez no para de hacer cosas. Aparte de ayudarle en ciertas cosas a su esposo, es la encargada de negocios y ministro ad honorem de Colombia en Filipinas. Así mismo, su esposo es cónsul general ad honorem. Es decir, ellos se encargan, por simple gusto, de los asuntos de Colombia en Filipinas, aunque el embajador colombiano en Corea (en este momento Miguel Durán) también es embajador concurrente en este país.

Pero, además, Estela Márquez se ha dedicado a que las filipinas puedan vivir una experiencia como la de ella luciendo la corona de una de las mujeres más bellas del mundo.

Mi suegro era el dueño de la franquicia de Miss Universo en Filipinas y me dijo que le ayudara con eso. Por eso estuve al frente. Organizamos el concurso de Miss Filipinas, que se hace por audiciones. Una vez escogida por el jurado, yo colaboro mucho en su preparación .

Al estar al frente de esta empresa, Estela Márquez consiguió que Miss Universo 1994 se celebrara, por segunda vez y 20 años más tarde, en Filipinas.

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