NO ME DEJEN SOLO

Todo sucedió en un segundo, en uno de esos parpadeos que la fatalidad no perdona.

17 de marzo 2002 , 12:00 a. m.

Todo sucedió en un segundo, en uno de esos parpadeos que la fatalidad no perdona.

Jesús repetía una rutina de alta dificultad de gimnasia de piso en un día más de entrenamiento. El cupo que se había ganado en la Selección Colombia para los Juegos Suramericanos lo tenía inspirado. Sus músculos se estiraban como caucho y las piernas eran resortes para girar sobre el cuerpo. La tarde moría en Bogotá. De repente las cuatro personas que acompañaban a Jesús Romero en el Centro de Alto Rendimiento el pasado martes se tomaron la cabeza ante el golpe seco en el piso.

Los 68 kilos del cucuteño de 18 años aterrizaron sobre su nuca. El giro y medio en el aire con los brazos cruzados en el pecho debía terminar en un rollo en el piso. Pero no salió bien. Jesús no alcanzó a poner las manos y el impulso tampoco sirvió para terminar la última figura. Los 175 centímetros quedaron inmóviles en medio de la angustia. Hoy, cinco días después, Jesús no se ha movido de una cama de cuidados intensivos del hospital Simón Bolívar. El diagnóstico: cuadrapléjico.

Con la caída se rompieron los sueños para uno de los deportistas con mayor proyección del país. En su futuro no había otra cosa que no fuera la gimnasia desde que quedó enamorado al ver una exhibición en su colegio. Como lo recuerda Reynel Romero, su padre, quien antes de hablar aprieta los labios, aguanta el llanto y suelta un suspiro.

Cuando Jesús tenía cinco años vivía con los abuelos. Yo viajaba mucho. Estuvo a punto de enloquecer a mi papá con la insistencia de inscribirlo en un curso de gimnasia. Entonces lo llevé al gimnasio del colegio Inem de Cúcuta . El entrenador Jairo Ruiz, amigo de Reynel, le hizo una prueba al pequeño. No dudó. Tenía las condiciones.

Seis meses después ganó la medalla de oro que definía el campeón por equipos de los Juegos Nacionales Infantiles. Desde entonces sus mejores resultados han sido en la gimnasia en barra fija y paralelas. Tanto que el año pasado logró un hecho inédito: siendo juvenil ganó un oro en el Campeonato Panamericano de mayores, en Cancún (México).

Futbolista de lujo.

Apenas supo la triste noticia, la paisa Bibiana Vélez tomó un vuelo hacía Bogotá. Es su novia hace un año y cuatro meses. Estábamos felices. Desde enero Jesús vivía en Medellín y ya no sufríamos por la distancia , dijo.

Para Bibiana, quien se enamoró de Romero por su disciplina, por sus detalles, por su inteligencia y hasta por su fuerte temperamento, no fue fácil verlo en la cama. La luxación en la cuarta vértebra de la columna y el trauma en la médula espinal lo han cambiado todo.

Atrás quedaron sus pocas escapadas a bailar y los partidos de fútbol con el equipo de veteranos de su papá. A quienes enfrentábamos no les gustaba que Jesús jugara. Por su flexibilidad metía muchos goles dechilenai . Solo jugaba medio partido. Además, se podía lesionar , dice el desconsolado Reynel. También quedaron en el recuerdo los días en que alternó los gimnasios con las pasarelas para modelar ropa en Cúcuta. Y ahora se torna incierto su regreso a clases de décimo grado.

Todos están pendientes de Jesús. Como doña Cecilia Montoya su mamá , quien ha rezado día y noche. Como su entrenador Jairo Ruiz, quien ayer llegó a Bogotá para ver a mi Jesusito ; también sus compañeros gimnastas de Medellín, que se quedaron unos días más de los previstos. Pero las esperanzas de volver a los gimnasios son pocas. Su lesión es más grave que la de Claudia Castillo (ver recuadro) y la de Christopher Reeve (actor de Superman) , dijo Jaime García, director del hospital Simón Bolívar.

Desde el accidente Jesús ha estado consciente, pero no puede hablar. No lo deja el tubo del respirador que tiene en la boca. Pero la frase que más impactó la dijo ese martes, unos segundos después del accidente, cuando yacía en el piso. Quiero vivir, pero no me dejen solo .

Los logros de Romero.

1994: Campeón en el Suramericano Infantil (Perú).

1995: Campeón del torneo Monja Blanca (Guatemala), Campeón de la Copa Estrella del Futuro (Cuba).

1997: Medalla de plata en el Suramericano Infantil (Chile).

1998: Subcampeón Panamericano (Houston).

1999: Campeón en barra fija y subcampeón individual general del Suramericano Juvenil (Venezuela).

2000: Campeón panamericano en barra fija y subcampeón en paralelas (Brasil).

2001: Tres medallas de bronce (paralelas, fija y arzones) y una de plata (por equipos) en los Juegos Bolivarianos (Ecuador), medalla de oro en barra fija en el Panamericano de Mayores (México). Además obtuvo el puntaje más alto que ha conseguido un colombiano en un torneo de esta categoría, con 9.550.

Una historia similar.

El 5 de agosto de 1990, la también gimnasta Claudia Castillo, de solo 13 años, resbaló cuando hacía un salto sobre caballete. Castillo cayó sobre la nuca y se fracturó la cuarta y quinta vértebra cervical.

Después de 12 años Castillo, quien quedó cuadrapléjica, sigue en una silla de ruedas, en Filadelfia (Estados Unidos). Las dos cirugías y las terapias diarias de todo este tiempo solo han servido para fortalecer los brazos, porque el movimiento de sus extremidades no lo recuperó nunca.

Castillo ganó 179 competencias, fue cuatro veces campeona nacional, una vez campeona suramericana y consiguió en toda su carrera 75 medallas.

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