LAS ÚLTIMA ESTACIÓN CUARESMERAS

LAS ÚLTIMA ESTACIÓN CUARESMERAS

El espectáculo que se veía hace 60 años cuando las águilas cuaresmeras surcaban el cielo tolimense dibujando una gran sombra a su paso ha desaparecido.

17 de marzo 2002 , 12:00 a. m.

El espectáculo que se veía hace 60 años cuando las águilas cuaresmeras surcaban el cielo tolimense dibujando una gran sombra a su paso ha desaparecido.

Según organizaciones internacionales para la preservación de la fauna y la flora, como la Hawk Mountain Sanctuary, hace diez años la población de estas aves, cuyo nombre científico es buteos magnirostris, era de cuatro millones.

Hoy, las condiciones climáticas, la contaminación y la caza indiscriminada han disminuido su población en un millón ochocientos mil.

Los buteos atraviesan el Tolima en febrero, marzo y abril, época en la que los católicos celebran la tradicional Cuaresma, de donde toman su nombre. Pero también se les conoce como aguilillas, arboleras, tarcos, corbateras y chapoleras.

Lo cierto es que las cuaresmeras vienen de paso después de haber recorrido parte del continente en busca de alimentación y mejores condiciones para subsistir. Sin embargo, llegar a la cuenca hidrográfica del cañón del Combeima se les convierte a muchas de ellas en la última estación de su recorrido hacia el norte en busca de la primavera de los Estados Unidos y Canadá.

En esta zona montañosa de la cordillera Central, cazadores de la región y de otros lugares del país las matan porque - dicen- su carne es más rica que la del pescado.

Fernando Céspedes, su defensor desde hace diez años, asegura que ha visto bajar de las montañas mulas cargadas con costalados de estas aves. Son tantas las que matan que tienen que votarlas al río o enterrarlas , dice.

El cañón del Combeima es el único sitio en Suramérica donde campesinos les disparan. Según el veterinario Róbinson Lasso, viajan en grandes bandadas y vuelan en círculos sobre terrenos boscosos. Pero su carácter confiado e inactivo las hace presa fácil de los cazadores.

Los defensores de animales dicen que en las veredas que rodean la cuenca del Combeima hay fincas en las que mantienen heridas a muchas de ellas en una especie de gallinero. Y cuando la carne hace falta, las utilizan para acompañar las comidas.

Aunque algunos ambientalistas han estudiado su migración para educar a cazadores de la región y a turistas sobre la importancia de preservarlas- ya que consumen ratas, culebras e insectos y ayudan en el control biológico de las plagas- todavía es grande el número de cuaresmeras que llegan a la región y no vuelven a salir.

Por eso, atravesar el Cañón del Combeima para una gran parte de ellas se convierte en su final.

FOTO.

EL AGUILA CUARESMERA se deja llevar por las corrientes de aire. De esta manera recorre América.

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.