Secciones
Síguenos en:
SIECHA: FINAL DE CUENTO DE HADAS...

SIECHA: FINAL DE CUENTO DE HADAS...

En este mundo en que el afán del progreso borra paisajes enteros, historias y culturas enteras, una vieja pelea entre gravilleros y ambientalistas, en Guasca (Cundinamarca), tuvo, excepcionalmente y como en los cuentos de hadas, un final casi feliz. Sobre la tierra rasgada por las inmensas palas de las retroexcavadoras, alrededor de la antigua capilla de Siecha, declarada monumento nacional el 8 de febrero de 1990, la Secretaría del Medio Ambiente de Cundinamarca construirá el Parque Arqueológico de la Capilla de Siecha, en un área de influencia de 457 hectáreas.

Es un final casi feliz porque, de cualquier manera, el progreso ganó inicialmente la disputa: en el área de influencia del monumento histórico valioso porque fue uno de los primeros centros de catequesis de las comunidades muiscas distintas empresas extrajeron, durante más de veinte años, gravilla y arena lavada.

La extracción, no obstante, continuará. Pero ya no en el contorno de la capilla sino lejos de ella. El final de cuento de hadas consiste en que en la recuperación de la zona estarán no solamente las entidades y organismos que defienden el medio ambiente y la historia cultural del país, sino también los gravilleros.

La batalla entre unos y otros, los que abogan por la conservación del pasado histórico y los que argumentan beneficios generales con la extracción de los recursos naturales, empezó hace veinte años, con la llegada de las primeras máquinas excavadoras a la zona de Siecha, pero se agudizó hace apenas tres.

En 1990, el Instituto Colombiano de la Cultura (Colcultura) se pronunció tajantemente: Las consecuencias de la explotación industrial en la región, de materiales pétreos, la consideramos negativa porque atenta contra la conservación del conjunto y en mayor medida de su entorno .

El Instituto Geográfico Agustín Codazzi advirtió, igualmente, que las explotaciones de materiales de construcción, tanto en el sector de El Recreo como en la Capilla de Siecha, podrían provocar el descenso de los niveles en la zona, por tratarse de materiales permeables .

En 1985, la Corporación Autónoma Regional de las cuencas de los ríos Bogotá, Ubaté y Suárez puso también su granito de arena en la discusión: No se recomienda la explotación de las reservas en la zona de terrazas, debido a que éstas constituyen las áreas económicamente activas y productivas de la región .

A pesar de ello, los gravilleros argumentaban la baja calidad de las tierras para las labores agrícolas, y persistían en la explotación alrededor de la capilla.

En medio del dilema, y como de ordinario ocurre, estaba el Ministerio de Minas y Energía, que aun cuando reconocía la importancia cultural del sector admitía, también, que toda explotación minera produce cambios en la zona, pero no por eso se puede dejar a un lado la oportunidad de beneficiar al país (EL TIEMPO, 13 de abril de 1991, página 3A) .

Dilema expuesto El 13 de febrero de 1991, el Ministerio de Minas otorgó la primera licencia de explotación de gravilla a la firma Agregados de Los Andes Ltda. (Agreandes). El 4 de marzo, el Presidente de la República, a través del Ministerio de Educación, declaró la capilla de Siecha, y un área de influencia de 457 hectáreas, monumento nacional.

Así, el dilema quedaba enteramente expuesto, a través de dos normas expedidas por el Gobierno Nacional.

Ante la declaratoria de monumento nacional, los gravilleros según Abraham Romero, entonces secretario General del Minminas demandaron el decreto ante el Consejo de Estado.

Finalmente, las firmas explotadoras de gravilla se comprometieron, ante el Ministerio, a elaborar conjuntamente un proyecto de restauración técnica de la zona para armonizar el paisaje, al tiempo con los trabajos de explotación. Si incumplían, advertía el Minminas, la entidad estudiaría la posibilidad de quitar las licencias adjudicadas.

El nudo comenzaba así a desatarse. Quedaba en el aire la forma como las empresas emprenderían la tarea de recuperación del sector. Fue entonces cuando intervino el Cabildo Verde de Guasca, con su propuesta en torno a la creación del Parque Arqueológico de la Capilla de Siecha.

El proyecto dice Roberto Santos, presidente del Cabildo está concebido para satisfacer las expectativas de toda la población sin discriminación de edades .

La propuesta implica el traslado de las industrias de extracción de gravilla y arena lavada de los alrededores de la capilla de Siecha, y la ejecución de diversos subproyectos, entre ellos la adecuación de la capilla como museo arqueológico, la disposición de lagos para la recreación y el cultivo de la trucha arcoiris y la creación de un centro cultural, un jardín botánico y un vivero de especies nativas.

Igualmente, prevé el diseño de una plaza conmemorativa a la memoria histórica de los muiscas, un parque infantil, restaurantes, parqueaderos y otros servicios para los visitantes.

El objetivo dice Santos es aprovechar los movimientos de tierra ejecutados por las industrias de extracción de gravilla, para iniciar, como parte del proyecto propuesto, un proceso planificado de adecuación y reforestación, que beneficie, a muy corto plazo, a la totalidad de la población del municipio .

Y si los duendecillos...

En la primera etapa del plan de recuperación está la compra de la capilla, su restauración y la adecuación de las áreas exteriores inmediatas a ella, así como la contratación de estudios urbanísticos, arquitectónicos y arqueológicos, con un costo de 250 millones de pesos.

La segunda fase comprende la ejecución de las obras (jardín botánico, vivero, lagos recreativos, parque infantil, etc.), y la tercera, la adquisición de terrenos aledaños y el estudio del área arqueológica, todo ello con un valor estimado en 750 millones de pesos.

Actualmente, la Gobernación de Cundinamarca, a través de la Secretaría del Medio Ambiente, gestiona la compra de la capilla.

La idea, a largo plazo dice Hernando Lozada Isaza, secretario del Ambiente es ligar el embalse de San Rafael los complejos urbanísticos y turísticos que en su entorno se ejecutarán, con el parque ceremonial de Siecha y el centro ambiental de Guatavita, para crear un verdadero cordón turístico alrededor de la Capital de la República .

Tanto Lozada como el alcalde de la localidad, Carlos José Cifuentes Pedraza, confían en que, a última hora, en este cuento de hadas no se filtren duendecillos que acaben con los buenos propósitos.

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.