FUE EL AMIGO QUE PUSO LA CARA

FUE EL AMIGO QUE PUSO LA CARA

Los familiares de los secuestrados de La María y el Kilómetro 18 fueron algunos de los más golpeados por el asesinato de monseñor Isaías Duarte Cancino.

18 de marzo 2002 , 12:00 a. m.

Los familiares de los secuestrados de La María y el Kilómetro 18 fueron algunos de los más golpeados por el asesinato de monseñor Isaías Duarte Cancino.

Su dolor fue grande, pues el prelado fue uno de los líderes que realizó marchas y se reunió muchas veces con la guerrilla para solicitar la liberación de sus familiares, retenidos por el Eln. Su frase, que se convirtió en lema y se repitió muchas veces en las jornadas de protesta contra el secuestro fue Los queremos vivos, libres y en paz .

Ayer, mientras acompañaban el cuerpo del Arzobispo de Cali en la Catedral de San Pedro, de esa ciudad, algunos expresaron dolor y desesperanza hacia el futuro y otros quisieron enviar un mensaje de fe en que Colombia no va a decaer.

Portando banderas de Colombia, los familiares de los secuestrados y plagiados, rezaban y cantaban la estrofa Tú eres mi hermano del alma, realmente mi amigo.

Guillermo Zúñiga, secuestrado junto con su esposa Roxana Ramírez, dijo que se segó la vida de un hombre que lo único que hizo fue trabajar por los pobres y los secuestrados de este país.

Era una voz de aliento. En la montaña lo escuchábamos por radio, nos ayudó espiritualmente a sobrevivir , dijo Zúñiga.

Jimena Beltrán, cuyo suegro fue secuestrado, dijo que monseñor Duarte Cancino era un hombre bueno, valiente honesto que defendió no solo a los secuestrados sino a las personas que han sido tocadas por la violencia. Fue quien puso la cara, no solo con el caso de La María, sino en muchas ocasiones .

Héctor Atehortúa, padre de Ana Lucía, también secuestrada, afirmó que no podía expresar con palabras sus sentimientos. Lo único que sé es que se siente mucho dolor , dijo.

A esas palabras se sumó María Angélica Meza, cuyo familiar Alejandro Henao, murió en el secuestro del Kilómetro 18. Ella asegura que el sacerdote fue una persona incondicional que siempre les dio ánimo y a veces lloró con ellos.

Por eso, programaron por turnos la velación de Monseñor. Mientras unos estarán en la Catedral, junto a su féretro, otros irán a rezar hasta la iglesia de La María, donde también se llora por el Arzobispo.

Si no se respeta la jerarquía de Monseñor, que más se puede esperar de este país , concluye Claudia Aranda, del grupo La María.

FOTO.

Los familiares y secuestrados de la iglesia La María y del Kilómetro 18 se hicieron presentes ayer en la Catedral de San Pedro, de Cali.

Inflado Pérez / EL TIEMPO

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