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CRISIS FINANCIERA Y FIN DE UPAC

El sector financiero colombiano afrontó en los últimos cuatro año uno de los mayores ajustes de su historia. (VER GRAFICA: GANANCIAS Y PERDIDAS DEL SECTOR FINANCIERO)

05 de agosto 2002 , 12:00 a.m.

El sector financiero colombiano afrontó en los últimos cuatro año uno de los mayores ajustes de su historia.

(VER GRAFICA: GANANCIAS Y PERDIDAS DEL SECTOR FINANCIERO).

En 1998 la banca afrontó una profunda crisis cuyo antecedente más cercano era la debacle de 1982 cuando se presentó la quiebra de las entidades financieras del Grupo Grancolombiano y de otras entidades bancarias de la época.

La crisis de finales de los 90 comenzó a sentirse en 1997, pero sus orígenes se remontan a los primeros años de la década cuando hubo una expansión excesiva del sistema financiero tanto en número de entidades como en colocación de crédito.

En 1997 se presentaron los primeros síntomas de una gran crisis cuando fue necesaria la liquidación de instituciones como las compañías de Leasing Capital, Cauca y Arfín, además de la compañía de financiamiento comercial La Fortaleza.

En 1998 la crisis de la banca se profundizó y llevándose por delante a varios bancos comerciales y corporaciones de ahorro y vivienda (CAV). En octubre de ese año fue intervenida Granahorrar, una de las CAV más importantes del país y la primera entidad que había nacido bajo el sistema Upac en 1972.

La lista de entidades financieras en crisis siguió creciendo en los meses siguientes: desparecieron instituciones como la Caja Agraria, los bancos Central Hipotecario, del Estado, Arfín, Andino, del Pacífico y otras instituciones como la financiera comercial Bermúdez y Valenzuela y la Corporación Financiera del Pacífico, además de varios organismos cooperativos de ahorro y crédito. El Fondo de Garantías de Instituciones Financieras (Fogafín) tuvo que rescatar varias entidades privadas a través de créditos de capitalización.

La peor parte de la crisis se sintió entre los deudores del sistema Upac, que entró en crisis después de 27 años de existencia. El alza desmesurada de las tasas de interés hizo que las obligaciones de los deudores del Upac se disparan y muchos de ellos perdieron sus inmuebles.

El Gobierno decretó la emergencia económica y se vio en la obligación de subsidiar a los deudores. Finalmente, el Upac desapareció y fue remplazado por un nuevo sistema de financiación hipotecaria conocido como UVR. En diciembre de 1999 se expidió la Ley 536 (o ley de vivienda) que es la que rige hoy el sector hipotecario.

El costo total de la crisis la estimó el Gobierno en 12,3 billones de pesos.

-Emergencia económica:.

En noviembre de 1998, y como salvamento para el sector bancario y ayuda a los morosos de la banca hipotecaria, el Gobierno decretó la emergencia económica.

Entre las medidas adoptadas estaban:.

-La refinanciación a deudores del Upac por vivienda de interés social. Se determinó dar un préstamo con un plazo de 10 años para pagar el crédito.

-Alivios a los demás deudores del Upac y que no estuvieran atrasados en tres cuotas mensuales.

-Seguro de desempleo para los que teniendo créditos de vivienda quedaran sin trabajo.

-Se creó el impuesto bancario dos por mil, con vigencia hasta diciembre de 1999. Recursos que se destinaron a salvar la banca. Luego se extendió y amplió.

-Mercado más transparente:.

En los últimos cuatro años el mercado de capitales colombiano tuvo avances en materia de regulación, no obstante a que el proyecto de ley marco del mercado de valores se hundió en la anterior legislatura del Congreso.

Los principales cambios que se presentaron tuvieron que ver con el establecimiento de reglas para proteger a los accionistas minoritarios, especialmente con la exigencia de códigos de buen gobierno a los emisores de valores.

Se buscó cambiar las reglas de conducta del mercado para definir un marco de actuaciones y relaciones entre diferentes participantes, mejorando la calidad de las organizaciones, de la regulación y del sistema de formación de precios, de manera que fuera posible reducir los riesgos existentes y permitir un mayor crecimiento del mercado.

Después de varios años de intentos fallidos, las tres plazas bursátiles del país (Bogotá, Medellín y Occidente) se integraron en una sola y a mediados de 2001 nació la Bolsa de Valores de Colombia.

No obstante el mercado de capitales, en materia de acciones continúa siendo uno de los más ilíquidos del mundo.

BREVES.

Mercado ineficiente.

De acuerdo con un informe de la Contraloría General de la República, hasta la fecha, las medidas adoptadas para mejorar la eficiencia del mercado de capitales no han sido exitosas ni para su desarrollo, ni para facilitar el acceso a la propiedad en Colombia. La Contraloría menciona problemas como la alta concentración de la propiedad y el ingreso, que induce a inestabilidad, especulación y no permite la inversión de nacionales.

Pocas operaciones.

En los últimos cuatro años las operaciones más representativas realizadas en las bolsas colombianas fueron la compra de Bell Canada de Occel, la adquisición de Celumóvil por parte de Bell South, así como la compra de Cocelco por esta última multinacional. También fueron importantes los dos procesos de democratización accionaria de ISA.

Nueva ley financiera.

En el Congreso de la República hace trámite un nuevo proyecto de reforma financiera que busca modernizar la operatividad del sistema. El propósito fundamental es implantar mecanismos de control más eficientes para reducir los riesgos de operación de la banca colombiana.

-Vivienda no arranca:.

Acostumbrados a los ciclos de alzas y bajas, los empresarios de la construcción empezaron a hacer sus previsiones desde finales de 1997 frente a lo que parecía una etapa normal de caída en la actividad.

Lo que pocos tenían previsto era que la caída iba a ser más prolongada y aguda que en épocas anteriores y con consecuencias como el cierre de cientos de empresas dedicadas a esta actividad, el despido de miles de obreros y una pérdida importante en el valor de la propiedad inmobiliaria, que hasta el momento no había sido afectada por los movimientos cíclicos del sector.

Mientras en 1994 la actividad edificadora alcanzó su mayor bonanza al reportar sólo en licencias de construcción un total de 16,5 millones de metros cuadrados, para 1999, en el período más duro de la crisis económica del país, la cifra de licencias aprobadas cayó a 7,4 millones de metros cuadrados.

La contracción de la actividad edificadora estuvo combinada con una alta tasa de desempleo, el cierre de empresas y la pérdida de la confianza empresarial, que se convirtió en un coctel explosivo que motivó al gobierno a tomar medidas de emergencia para conjurar esta crisis.

La aprobación de una ley de vivienda, que creaba estímulos a los compradores, beneficios tributarios a los constructores y modificaba el esquema de financiación de la vivienda permitió que el sector mostrar un leve crecimiento a partir de 2001.

En el 2000, el crecimiento de las licencias de construcción fue de 5,92 por ciento, en el 2001 llegó a 9,26 por ciento mientras que en el período enero-mayo de este año la cifra es positiva en 12,57 por ciento.

Los estímulos diseñados por el gobierno para la vivienda de interés social han propiciado un aumento importante en este sector de la edificación, que se ha unido a las inversiones aprobadas para la reconstrucción de la zona del Eje Cafetero, afectada por un terremoto en 1999.

Si bien en estos momentos la generación de nuevos proyectos parte básicamente de la vivienda de interés social, poco a poco se reactivan proyectos para otros segmentos de ingresos altos de la población.

La actividad diferente a edificación de vivienda, sin embargo, sigue muy estancada y con indicadores aún negativos.