EL CURRULAO:

EL CURRULAO:

Señor Defensor:

05 de agosto 2002 , 12:00 a.m.

Señor Defensor:.

Usted sabe que el domingo 28 de julio le refutaron al antropólogo Jaime H. Quevedo sus manifestaciones de santa ira porque alguien trata de quitarnos a los costeños del Pacífico nuestra principal expresión de música y baile, el currulao. La polémica está fuera del quicio por culpa de ustedes.

La argumentación de que el currulao, como música y baile básico de la Costa del Pacífico colombiano, primero estuvo disperso por regiones de la Costa Atlántica y las riberas del río Magdalena y que sólo hasta el siglo diecinueve se concentró y circunscribió a la región del sur de la bahía de Buenaventura o Cascajal, sí que excluye conocimientos y precisiones que hoy tenemos los que hemos estudiado el asunto porque nos corresponde, como tradición cultural.

Por mucho lustre que tenga el ilustre cronista José María Samper, no es un estudioso o estudiante aventajado, como para aducirlo como autoridad irrefutable, especialista en las costumbres y el folclor de la Costa del Pacífico.

El currulao es música y baile de los negros, mulatos, zambos y mestizos de la costa abajo, la que está después de la bahía de Buenaventura y corresponde al Valle, Cauca, Nariño y Ecuador, no de los habitantes de la costa arriba, que corresponden al departamento de Chocó, después de las desembocaduras del delta del río San Juan.

El currulao no se formó y nunca se bailó en otra región distinta de la costa abajo. De dónde traen que en el siglo XIX se tocara y bailara en las riberas del río Magdalena?.

El viajero José María Samper tal vez oyó hablar del tambor currulao, de un solo cuero o parche, el que hasta el siglo XIX usaron y llamaron así en la Costa Atlántica, instrumento de percusión que todavía se usa en el departamento de Bolívar y guarda similitudes con el cununo del Pacífico, pero a diferencia de este tiene abierta la boca inferior. Don José María debió embarullar las referencias verbales de los informantes y les creó ahora a los colegas periodistas esta confusión grave y peligrosa, porque tiene trascendencia de despojo, con toda esa autoridad que ha acumulado EL TIEMPO.

Hérbert Chamat Villaquirán.

Bogotá.

R. Sigue la polémica sobre el currulao. Y aquí podemos leer otro punto de vista muy interesante. Muchas gracias por su carta.

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