TALLERES DE SENSIBILIZACIÓN

TALLERES DE SENSIBILIZACIÓN

Los gerentes pierden muchas veces la capacidad de sentir, lo cual genera graves problemas en su dirección general del mercadeo de la empresa; pero esto también afecta la capacidad de desarrollar su inteligencia emocional, que les permite conseguir de los demás apoyo y motivación para el logro de sus objetivos. Por ello, muchos consultores de alta gerencia los anima a participar en talleres de sensibilización , para que desarrollen la habilidad de entender a los consumidores y a sus subalternos. Al utilizar los sentidos, comienzan a abrir el canal de sus emociones.

13 de septiembre 2002 , 12:00 a.m.

Los gerentes pierden muchas veces la capacidad de sentir, lo cual genera graves problemas en su dirección general del mercadeo de la empresa; pero esto también afecta la capacidad de desarrollar su inteligencia emocional, que les permite conseguir de los demás apoyo y motivación para el logro de sus objetivos. Por ello, muchos consultores de alta gerencia los anima a participar en talleres de sensibilización , para que desarrollen la habilidad de entender a los consumidores y a sus subalternos. Al utilizar los sentidos, comienzan a abrir el canal de sus emociones.

Vale la pena entonces, conocer una experiencia de un taller de sensibilización impartido por Marcela Lecuona, médico y terapeuta de psicología Gestalt; para el evento se invitó apenas a doce personas, todas desconocidas; había hombres y mujeres, desde los veintiocho hasta los cincuenta años. El taller duró tres días, en horas de la mañana. Durante estas tres jornadas, los participantes experimentaron distintos ejercicios que ayudaban a despertar su sensibilidad humana.

Para empezar esta experiencia gerencial, como condición previa, se buscó un sitio aislado de los estímulos exteriores. Una vez llegados al lugar escogido, la terapia empezó presentando a cada participante con el resto del grupo. Luego, los participantes se sentaron directamente sobre el piso y cerraron los ojos (la mayoría de los ejercicios se realizaron con los ojos cerrados); cerrar los ojos conduce a un mayor contacto con la sensación y nos da la libertad de movernos y de expresar nuestros sentimientos.

Luego se les pidió que se concentraran en sentir todo su cuerpo: cada quien identificó las sensaciones que experiementaba en la palma de sus manos, ya sea la alfombra o el piso desnudo debajo de ellas; se sintió el frio o el calor y la textura de los materiales. De nuevo cada uno acarició esa superficie escogida, cerró los ojos y lo hizo de nuevo. La instructora les sugirió hacerlo otra vez, respirar hondo, una y otra vez y sentirlo de nuevo.

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