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EL .CO, BIEN PÚBLICO

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Rudolf Hommes, en su columna del pasado viernes, sugiere que las Fuerzas Militares no actuaron en días pasados por estar bravos y desmotivados por el nuevo aire que se le brindó a la narcodelincuencia del Caguán con la prórroga de la zona de distensión.

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
28 de enero 2002 , 12:00 a. m.

Rudolf Hommes, en su columna del pasado viernes, sugiere que las Fuerzas Militares no actuaron en días pasados por estar bravos y desmotivados por el nuevo aire que se le brindó a la narcodelincuencia del Caguán con la prórroga de la zona de distensión.

Nada más absurdo. Esto solo constituye una demostración clara del desconocimiento del Ejército por dentro y de lo que una guerra de guerrillas significa. Salida en falso de Hommes. Hay que recordarles tanto a Ruddy como a todos los colombianos de bien, que es nuestro Ejército el que aún nos permite cierta libertad en el país. Aun más, es claro para muchos, lamentablemente no para los que deciden estas negociaciones, que lo que los bandidos pretenden es rodear la infraestructura, las guarniciones militares y las ciudades, si se llega a pactar la tregua, como muy bien lo explicó Alfredo Rangel.

El caso de la propiedad del dominio de segundo nivel .co quedó cerrado ante el pronunciamiento del Consejo de Estado en el que sostiene que es un bien público y que, por lo tanto, el que lo administre debe pagar una tarifa por su administración.

La Universidad de Los Andes viene administrando este dominio desde hace muchos años y en forma eficiente, cobrando a los usuarios una módica suma anual. Debe seguirlo haciendo bajo autorización del Ministerio de Comunicaciones, entidad que seguramente se va a mostrar razonable en este tema. Ojalá la encargada de esta cartera haga lo mismo que los directores técnicos de fútbol... nunca cambian una alineación ganadora. Y no cobrar por el uso del dominio es absurdo ya que en esas condiciones nadie se le medirá a administrarlo. Bueno, solo el Estado, y ya sabemos en qué termina esto.

Ahora se viene el segundo debate sobre la Ley de Telecomunicaciones. En la legislatura anterior se pasó casi a pupitrazos, porque si no se hubiera hecho no se hubiera podido aprobar en este Gobierno. El texto de la ley debe examinarse con lupa para evitar que esta ley marco, que sin duda va a ser la base más importante para el desarrollo futuro del país, no termine pareciéndose a un árbol del Amazonas, repleto de micos, esta vez no creados por la madre naturaleza sino por los padres de la Patria.

El deporte favorito de muchos de nuestros congresistas es el de generar criaturas que se suben a las ramas de las leyes, para más tarde bajar de ellas y morder a los colombianos, que son los que finalmente sufren las consecuencias de estos animalitos.

guisan@eltiempo.com.co

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