LA PANTALLA VISCERAL

LA PANTALLA VISCERAL

Los signos vitales del paciente, en plena cirugía de corazón abierto, comenzaron a desaparecer. Entonces el médico Santiago Bayona, en un esfuerzo por ganarle la batalla a la muerte, determinó masajearle el corazón. Y apareció un detallado cuadro del músculo, teñido de rojo y con todo el realismo del caso.

22 de marzo 2002 , 12:00 a. m.

Los signos vitales del paciente, en plena cirugía de corazón abierto, comenzaron a desaparecer. Entonces el médico Santiago Bayona, en un esfuerzo por ganarle la batalla a la muerte, determinó masajearle el corazón. Y apareció un detallado cuadro del músculo, teñido de rojo y con todo el realismo del caso.

Una escena de rutina para un médico pero, para un televidente, en Colombia, no tanto. Por eso, cuando se vio en el capítulo de estreno de El precio del silencio, llamó la atención. Según el libretista de la telenovela, Gustavo Bolívar, su propósito era mostrar el acto heroico del protagonista de la historia (interpretado por Juan Sebastián Aragón).

El televidente estadounidense, sin embargo, está más acostumbrado. Allí este tipo de escenas son frecuentes en exitosas series como E.R. o Chicago Hope, por ejemplo, en las que incluso esas imágenes son un elemento indispensable de sus historias. Pero el colombiano, quizá porque ve demasiada sangre en la vida real, podría rechazarlas cuando se trata de ficción.

Sin embargo, Bolívar dice que él ha querido acabar con ese tipo de autocensura moral y ética. Y pregunta: Si la gente ya no se aterra de ver una hilera de guerrilleros muertos, por qué aterrarse de imágenes que manifiestan vida y salud?.

Para lograr el realismo que se vio, y ante la imposibilidad de grabar en un quirófano de verdad, se utilizaron imágenes de una operación de corazón abierta real. Amparo López, jefe de producción de Telecolombia, las obtuvo de un médico amigo que se las cedió de su archivo personal. Luego a Carlos Gómez, director de fotografía, le correspondió hacer el cuidadoso montaje para ganar credibilidad.

Fue relativamente fácil -explica Gómez-, lo que se hizo fue mirar la atmósfera de las imágenes y adaptarlas al set donde se montó el falso quirófano. El manejo de las luces fue básico para evitar saltos bruscos. Luego, a la hora de editar, se insertaron, cuidando de combinar cuadros de los órganos operados con primeros planos de los rostros de los médicos .

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