PRIMERO EL CAFICULTOR

PRIMERO EL CAFICULTOR

Culminado el LXII Congreso Cafetero, debería pensarse que estamos ante el comienzo del final de la más profunda crisis cafetera que han sufrido los cultivadores en todo el siglo, que se origina en el rompimiento del Pacto Cafetero en 1989. Especialmente duros han sido los tres últimos años, cuando los precios internacionales se vinieron abajo debido a la sobreoferta mundial del grano. Por fortuna, el anterior gobierno estableció la denominada AGC (Ayuda Gubernamental al Café), que contribuyó a salvar a los cafeteros de la ruina total.

07 de diciembre 2002 , 12:00 a.m.

La reciente cumbre anual del gremio fue una prueba de fuego para la nueva administración de la Federación, puesto que congregaba las expectativas tanto de los delegados al Congreso como de muchos estamentos nacionales que aspiraban a ver una real voluntad de cambio en la institución gremial más importante del país.

El café ha representado por más de un siglo el mayor producto de exportación del país y es elemento fundamental del tejido social del campo colombiano, como quiera que el patrimonio rural en la zona andina lo han construido en gran parte los cafeteros. La caficultura continúa siendo un factor de estabilidad social y, de alguna manera, un freno al proceso de dominio territorial de la subversión, que ha encontrado siempre en las zonas cafeteras áreas impenetrables.

Es necesario destacar la solidaridad y el respaldo que recibieron del Gobierno los caficultores, la Federación y la nueva administración. En el acto de instalación, el presidente Uribe reiteró su respaldo al gremio, la continuación de la AGC y la confianza en la capacidad de la nueva administración para liderar el cambio que la caficultura necesita en el proceso de adaptación a las nuevas realidades nacionales e internacionales.

También fue significativo el encuentro entre parlamentarios y dirigentes cafeteros. Los congresistas fueron claros en que la motivación que han tenido para respaldar la nueva contribución cafetera que aparece en el proyecto de reforma tributaria es la de dar un voto de confianza a la nueva administración. Ello es más significativo viniendo de un Congreso que en no pocas ocasiones ha cuestionado el papel de la Federación de Cafeteros. Esta contribución deberá consolidar los servicios que brinda el Fondo Nacional del Café, pero sobre todo mantener la garantía de compra del grano, que es tal vez el activo más valioso que tienen los caficultores colombianos.

El gerente de la Federación propuso en el Congreso Cafetero un plan para el cultivo del maíz, como uso alternativo de la tierra en el proceso de la renovación de los cafetos, mediante la utilización de una nueva variedad de semilla de maíz, que puede producir hasta siete toneladas por hectárea y es apta para el manejo en ladera. Esta es una excelente alternativa de ingreso para los caficultores durante la zoca, y además contribuye a la seguridad alimentaria nacional y puede llegar a sustituir montos significativos de importaciones.

Finalmente, hay que destacar cómo por primera vez el Congreso Cafetero tuvo entre sus delegados el 50 por ciento de personas nuevas, recién elegidas en el proceso democrático que hace dos meses tuvo el gremio. Estos nuevos aires que traen las personas que llegan por primera vez a la dirección fortalecerán el cambio que necesita la Federación, para ponerse acorde con las prácticas modernas de comercio y administración y lograr que el gremio se dedique definitivamente primero al caficultor, después a lo demás , como fue el lema del congreso.

El último comentario, pero de primera importancia, es la convención para la reforma gremial que audazmente puso el nuevo gerente, Gabriel Silva, a consideración del Congreso y que fue acogida por unanimidad. Esta será sin duda una oportunidad histórica para que las mejores personas, las más conocedoras de las instituciones y de la industria cafetera, delegados por todos los productores, procedan a adaptar los estatutos de este gremio a los requerimientos de las nuevas condiciones del sector.

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