AJUSTES A LA TRIBULACIÓN

AJUSTES A LA TRIBULACIÓN

El proyecto de reforma tributaria sufrió un giro brusco en los últimos días, pasando de una moderación anunciada a medidas rigurosas, en especial en el IVA. A pesar del apremio de las finanzas, el Gobierno se había resistido a proponer cambios drásticos en la tributación, no solo por los efectos sobre el anhelado crecimiento de la economía, sino porque el cinturón de los colombianos sobrepasó el último hueco con el Impuesto a la Seguridad; pero la imposibilidad de lograr un acuerdo sobre el gasto disparó la necesidad de apretar por el lado de los ingresos.

22 de septiembre 2002 , 12:00 a.m.

El proyecto de reforma tributaria sufrió un giro brusco en los últimos días, pasando de una moderación anunciada a medidas rigurosas, en especial en el IVA. A pesar del apremio de las finanzas, el Gobierno se había resistido a proponer cambios drásticos en la tributación, no solo por los efectos sobre el anhelado crecimiento de la economía, sino porque el cinturón de los colombianos sobrepasó el último hueco con el Impuesto a la Seguridad; pero la imposibilidad de lograr un acuerdo sobre el gasto disparó la necesidad de apretar por el lado de los ingresos.

La novedad en el impuesto de renta es la contribución de 10 por ciento del impuesto correspondiente al año 2003, con la obligación de anticipar la mitad de su valor en el mismo año. Esta medida, sumada a la que reduce al 50 por ciento la deducción por impuestos pagados y a la obligación de cancelar las dos cuotas del Impuesto a la Seguridad, tienen un efecto que no se puede ignorar en los presupuestos del próximo ejercicio. En materia de tributos a los salarios no hay cambios importantes, excepto para los ingresos altos.

Las propuestas para ampliar el IVA a otros bienes y servicios, no por anunciadas dejan de ser sorpresivas, porque en el pasado no se habían visto intentos serios por gravar bienes de uso o consumo frecuente; tampoco es despreciable la lista de los nuevos servicios gravados, aunque con tarifa reducida de 5 por ciento. Los cálculos del Gobierno indican que el impacto de los nuevos impuestos es de sólo 0,83 por ciento en los productos de la canasta familiar y hay que creerle; falta por determinar si este porcentaje incorpora los efectos del incremento en la sobretasa a la gasolina.

Es evidente en las propuestas la decisión de encontrar herramientas para que los contribuyentes no evadan los impuestos, pero además para que los paguen, tema que se ha convertido en crucial para la Dian; a estos propósitos debe contribuir la responsabilidad penal a los representantes legales por las evasiones de las sociedades, además de las sanciones pecuniarias a su cargo que pueden llegar a 200 salarios mínimos mensuales. También hay medidas especiales que permiten perseguir los bienes del contribuyente y prevenir su desvío, cuando la Administración establece mayores impuestos o sanciones a su cargo.

Pero también hay zanahorias. Algunas actividades que el Gobierno quiere promover son objeto de nuevas exenciones en el impuesto de renta o de exclusión o descuento del IVA. Esta decisión puede ser productiva si se trata de nuevas inversiones, y sobre ellas es posible ejercer un control adecuado, pero no sobre las existentes, porque no es sensato pensar que la tributación excesiva constituye un factor en la desaceleración de la economía colombiana; cuando el Estado renuncia a los tributos que está percibiendo, acepta la reducción de los recaudos.

En cambio, el proyecto no es muy ambicioso en lo que toca con la eliminación de beneficios y la corrección de distorsiones, seguramente en aras de la brevedad y la simplicidad. El Congreso tiene una gran oportunidad de tomar la iniciativa en estas áreas, corrigiendo muchas de las injusticias en el impuesto de renta, lo cual podría permitirle aliviar las nuevas cargas del IVA.

El proyecto va en línea con las necesidades fiscales inmediatas. Ante la urgencia de obtener recursos el Gobierno optó por una propuesta breve, liberándola de temas que pudieran dilatar los debates. Está muy fresco, sin embargo, el informe de la Misión de Ingresos Públicos, lo cual hizo pensar en una reforma estructural destinada a ordenar por fin el desdibujado régimen tributario colombiano. Lástima que las circunstancias económicas no sean propicias, porque las políticas si parecen serlo, si nos atenemos a la popularidad de un Gobierno que empezó con mucho ímpetu. Tal vez inconscientemente se estaba pensando en parodiar una frase que estuvo de moda hace algún tiempo en el país: Si no es Uribe, quién?

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