PARA GANAR LA PAZ, DERROTAR EL TERRORISMO

PARA GANAR LA PAZ, DERROTAR EL TERRORISMO

Colombia necesita retomar la iniciativa para derrotar al terrorismo. El Estado tiene que ser mucho más fuerte que el terrorismo. Podemos y vamos a ganar la guerra. Pero esta no es una guerra de tierra arrasada ni de exterminio. Sólo la ganaremos con un Estado fuerte institucional y militarmente, capaz de vencer al mismo tiempo a guerrilleros y paramilitares e imponerles un proceso de paz serio como su única salida.

24 de marzo 2002 , 12:00 a. m.

Colombia necesita retomar la iniciativa para derrotar al terrorismo. El Estado tiene que ser mucho más fuerte que el terrorismo. Podemos y vamos a ganar la guerra. Pero esta no es una guerra de tierra arrasada ni de exterminio. Sólo la ganaremos con un Estado fuerte institucional y militarmente, capaz de vencer al mismo tiempo a guerrilleros y paramilitares e imponerles un proceso de paz serio como su única salida.

La fórmula para hacerlo es: presión total, todo el tiempo, en todos los campos. Esta guerra no la ganan los militares solos. La ganaremos el Estado y la sociedad unidos, trabajando simultáneamente en varios frentes.

En lo militar, la Fuerza Pública debe seguir avanzando en materia de movilidad aérea, pero eso no es suficiente. Necesitamos más medios de control fluvial, mejores comunicaciones y mucha más inteligencia. Debemos, igualmente, garantizar la presencia en todo el territorio, aumentar la capacidad ofensiva e incorporar más hombres para proteger la infraestructura. De lo contrario, nos condenamos a vivir reaccionando y a no tomar la iniciativa.

Nuestra propuesta, ambiciosa pero realista, es aumentar en 20 mil soldados profesionales adicionales por año durante los próximos cuatro años, con un costo equivalente a 0,15 por ciento del PIB anual. Los auxilios parlamentarios el año pasado costaron el triple. Pero vamos también a ampliar el servicio militar obligatorio para todos, para que no sean sólo los pobres los que defiendan la democracia. Llamaremos también a los reservistas, en particular oficiales y suboficiales, porque estos soldados requieren comandantes.

Un elemento central de la estrategia militar es la de dar toda la prioridad a la captura de los cabecillas de la guerrilla y de los paramilitares. Es primordial que se cree un bloque de búsqueda especializado.

En este sentido, debe revivirse el sistema de recompensas con montos muy elevados y garantías de seguridad para quienes contribuyan a la captura de los principales terroristas. Lo mismo debe hacerse para quienes dan información que permita prevenir atentados criminales.

En el corto plazo, el presupuesto de defensa debe incrementarse en 1 punto del PIB. Muy por debajo del promedio de los países América Latina, que no tienen los problemas de orden público que enfrenta Colombia.

Más justicia, porque sin ella de nada sirven los éxitos militares. Sin justicia no hay Estado de derecho. Y es por ese Estado de derecho que estamos luchando.

Vamos a presentar una legislación permanente que le dé herramientas legales al Estado para combatir a los terroristas, un estatuto antiterrorista con dientes y facultades, un sistema de protección para los jueces y fiscales y cárceles de máxima seguridad con régimen penitenciario severo pero justo.

Además, vamos a necesitar más cárceles y penitenciarías. Parte importante de la falta de control en las cárceles se debe a su sobrepoblación. Hoy en día tenemos 50 mil cupos en el sistema carcelario. Debemos duplicarlo en el corto plazo y eso es posible privatizando su construcción y operación.

En lo político, debemos fortalecer la legitimidad de la democracia derrotando la corrupción y la politiquería. A los terroristas vamos a cerrarles los espacios políticos. Ni las banderas de la reforma social ni las banderas de la seguridad pueden quedar en sus manos.

La sociedad civil tiene un papel que cumplir. Pero no se trata de meterla en el conflicto. Lo que debemos es sacarla. La sociedad tiene el arma política de la resistencia civil, la cual no puede convertirse en flor de un día. Los líderes políticos, los medios y los dirigentes económicos y sociales deben reconocer el valor que surge desde las comunidades más afectadas por la violencia y unirse en esta causa nacional para decirles no a los terroristas.

Sin plata no hay guerra. Por ello no intensificaremos la lucha contra el narcotráfico. Vamos a crear grupos especializados de inteligencia financiera para recuperar los dineros que la guerrilla y los paramilitares han acumulado gracias al secuestro y el narcotráfico.

En lo internacional, debemos buscar más cooperación técnica y de inteligencia, y mayor control al tráfico de armas. También buscaremos más beneficios comerciales para nuestros productos como un componente esencial de la cooperación contra el terrorismo. No podemos pensar en solicitar tropas extranjeras. Eso no es aceptable y tampoco es factible. Nadie va a venir a salvar lo que nosotros no seamos capaces de defender.

Así, con una política integral, con un Estado fuerte y eficiente, derrotaremos a los terroristas y ganaremos la paz.

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