PUENTES DONDE NO HAY RÍOS

PUENTES DONDE NO HAY RÍOS

Colombia es un país de puentes. Y no solo de feriados que conectan un fin de semana con el lunes siguiente, sino de estructuras de concreto y acero que salvan grandes abismos, unen las orillas de ríos o agilizan el tráfico en carreteras.

22 de septiembre 2002 , 12:00 a.m.

Colombia es un país de puentes. Y no solo de feriados que conectan un fin de semana con el lunes siguiente, sino de estructuras de concreto y acero que salvan grandes abismos, unen las orillas de ríos o agilizan el tráfico en carreteras.

Según el Ministerio del Transporte en la red vial nacional hay 2.052 de estos viaductos de todos los tamaños. Esto, sin contar los miles construidos por las gobernaciones y las alcaldías, cuya cifra total nadie conoce a ciencia cierta.

La gran paradoja es que mientras algunas de estas grandes estructuras no cumplen ninguna función pues no tienen carretera a quien servir o simplemente porque quedaron en la mitad de la nada, varios puntos del país claman por que se les construya un paso elevado.

EL TIEMPO encontró tres casos de puentes que nunca debieron ser construidos, y cinco de lugares que desde hace muchos años sueñan con un viaducto que los saque del aislamiento o los desembotelle.

ONCE AÑOS SIN ESTRENAR.

En 1982 el Gobierno Nacional inició la construcción del puente Rafael Escalona, sobre el río Cesar, con el propósito de disminuir a la mitad los 18 kilómetros de la vía Valledupar-La Paz.

La idea del paso elevado la tuvo el ex congresista y ex gobernador del Cesar, José Guillermo Castro Castro, pensando que así forzaba al Estado a la construcción de una carretera que uniera a la capital del departamento con ese municipio.

El viaducto fue inaugurado en 1991, pero nunca lo ha estrenado vehículo alguno pues no hace parte de ninguna carretera. En uno de sus extremos se conecta el carreteable desde La Paz, mientras que el lado hacia Valledupar no existe. Hoy, está en medio de una espesa vegetación.

ARROYOS MOVEDIZOS EN GUAJIRA.

En la Alta y Media Guajira en época de lluvia el agua forma verdaderos ríos en el desierto y los carros no pueden pasar. En 1992, durante la administración del ex gobernador Jorge Ballesteros se construyeron una docena de puentes en el camino al Cabo de La Vela. El problema es que vía como tal no existe, y los conductores toman por donde pueden.

Según el Gobernador, las estructuras resolverían el tránsito hacia la zona en temporada de aguaceros y marcarían una ruta obligada. Pero no fue así, porque los viaductos no quedaron sobre los cauces de los arroyos.

DONDE ESTA LA CARRETERA?.

En Cravo Norte (Arauca) se construyó a finales de los ochenta un puente sobre el río Cravo, el cual tuvo un costo cercano a los 1.500 millones de pesos. El objetivo, comunicar a esta población con Puerto Rondón, también en Arauca.

A pesar de que se trata de una estructura de unos 100 metros de largo, sobre ella prácticamente no trancita ningún vehículo, porque la vía que conduce hasta el viaducto aún no se ha construido.

Actualmente solo existe una trocha, que además puede ser utilizada únicamente durane el verano, en forma parcial.

INDIGENAS A PIE.

En el Cauca, la falta de puentes obliga a algunas comunidades indígenas a someterse a largas caminatas por trocha, de hasta 150 kilómetros.

Un día de camino deben emprender los paeces de veredas y corregimientos como Tierra Cruz, Mosoco y Naranjal del municipio de Páez, en el oriente del Cauca, para llegar a Belalcázar, la cabecera municipal.

En mayo pasado los indígenas estaban seguros de que el trajín terminaría cuando culminaran las obras de construcción de un puente en el sitio La Troja, sobre el río Moras. Sin embargo, 25 millones de pesos que Caminos Vecinales no ha girado, dejaron en el aire esta ilusión.

CALARCA SIN PUENTE.

La comunidad del sitio La Soledad, hacía uso de un puente sobre el río Santo Domingo en Calarcá (Quindío), el cual se cayó en una avalancha del río, ocurrida en 1999. La ciudadanía ha clamado por que se vuelva a levantar.

El secretario de Infraestructura del Quindío, Rubén Antonio Naranjo Bonilla, indica que se buscan recursos para los estudios y así tratar de construir el puente en otro punto que garantice la estabilidad de la estructura.

EL SUEÑO DEL MAGDALENA MEDIO.

El puente entre Barrancabermeja y Yondó (Antioquia) es un proyecto con el que sueñan los habitantes de los dos pueblos y los de una vasta zona del Magdalena medio desde hace más de 20 años, solo hasta el año pasado empezó a tomar forma, e inclusive se asignó una partida para su construcción.

Sin embargo la ilusión de la gente no duró nada. En su visita a Bucaramanga, el pasado 31 de agosto, el presidente Alvaro Uribe anunció que la obra no se va a hacer, pues no es prioridad de su Gobierno.

El gobernador de Santander, Jorge Gómez Villamizar, dijo que el puente es sostenible y está financiado desde el punto de vista departamental. Agregó que Santander estaría dispuesto a pagar el sobrecosto que depare ese proyecto nacional, al que considera como el único que no tiene desventajas y que desembotellaría a toda una región hoy obligada a cruzar por ferry o a ir hasta Puerto Olaya, a dos horas de allí, donde está el puente que une a este sitio con Puerto Berrío.

DOS ILUSIONES ANTIOQUEÑAS.

Fuera del puente entre Yondó y Barrancabermeja, Antioquia siente la ausencia de dos puentes de manera prioritaria, uno en el Magdalena medio y el otro en el suroriente.

En estos momentos la Gobernación perfecciona un convenio con Caldas para construir el puente Buntontón, sobre el río Samaná, entre Sonsón y Norcasia. La estructura mediría 64 metros de largo por cuatro de ancho.

Más lejana está la posibilidad de realizar el viejo anhelo de los habitantes de ambas márgenes del río Magdalena, entre el corregimiento de La Sierra (Puerto Nare) y el municipio de Puerto Cerviz, en Boyacá. Se calcula que costaría entre 25 y 30 mil millones de pesos, y sería la otra fórmula para que toda la región central del Magdalena medio no dependiera solo del viaducto de Puerto Berrío.

PROYECTO BINACIONAL.

El proyecto de construir un puente binacional sobre la isla del Charo se estudió pero no se concretó porque tenía que ser autorizado por los gobiernos de Colombia y Venezuela.

La idea era que la ruta Marginal de la Selva, que ahora es la Troncal del Llano, pasara por allí. Con esto se buscaba que la carretera llegara a El Nula, población venezolana que queda al frente de Saravena, y evitar así la vuelta por Cúcuta, ahorrando unas seis horas en el recorrido Caracas-Bogotá, por una vía más plana.

Sin embargo, este proyecto está totalmente paralizado.

FOTO/Jairo Carrillo.

Ningún vehículo ha cruzado el puente Rafael Escalona, porque uno de sus extremos no lleva a ningún lado.

FOTO/Ricardo Pérez Romero.

Entre febrero y julio se realizó un estudio del suelo sobre el que se construiría el puente entre Barranca y Yondó.

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