COOPERANTES SIN CAPUCHA

COOPERANTES SIN CAPUCHA

El alcalde Antanas Mockus tiene claro que la red de informantes, que se está conformando en todo el país, es pieza clave de una política de Estado para garantizar el funcionamiento de la justicia, el ejercicio constitucional de la Fuerza Pública de proteger la vida, honra y bienes de los ciudadanos, y para brindar mayor seguridad. Sin embargo, no está convencido de que la mezcla de capuchas y fajos de billetes, sea el mejor ejemplo para estimular la colaboración ciudadana con las autoridades.

23 de septiembre 2002 , 12:00 a.m.

El alcalde Antanas Mockus tiene claro que la red de informantes, que se está conformando en todo el país, es pieza clave de una política de Estado para garantizar el funcionamiento de la justicia, el ejercicio constitucional de la Fuerza Pública de proteger la vida, honra y bienes de los ciudadanos, y para brindar mayor seguridad. Sin embargo, no está convencido de que la mezcla de capuchas y fajos de billetes, sea el mejor ejemplo para estimular la colaboración ciudadana con las autoridades.

Precisamente, ante la polémica generada por la aparición de personas enmascaradas recibiendo dinero los Lunes de recompensas , ayer la ministra de Defensa, Martha Lucía Ramírez, y el director de la Policía Nacional, general Teodoro Campo, anunciaron que esa imagen no grata para los colombianos no se volverá a presentar .

En entrevista con EL TIEMPO, Mockus explicó sus objeciones al controvertido método.

Cuáles son sus cuestionamientos a la estrategia de seguridad del presidente Uribe?.

Es justo subrayar las grandes coincidencias con el Gobierno Nacional en el propósito de lograr mucha colaboración ciudadana. Hay convergencia y aprendizaje mutuo en la necesidad de posicionar tres deberes ciudadanos: colaboración con la justicia, con la Fuerza Pública y solidaridad con el Estado.

Pero entonces qué es lo que no le gusta del modelo de los informantes encapuchados?.

Muchas veces ese tipo de recompensas logra movilizar a personas que estando en el mundo de lo ilegal, ven una oportunidad de romper con sus antiguos aliados y respaldar la ley. En esos casos la recompensa tiene un sentido lógico que es ofrecer unos ingresos para que la persona que colaboró pueda iniciar una nueva vida. Buena parte de las recompensas premia a personas que estuvieron en la ilegalidad por datos que dan por estar cerca de la ilegalidad. Ese pago extraordinario recompensa la decisión moral que toma el delincuente de colaborar con las autoridades y de alejarse de sus aliados.

Lo que no le parece bien es que se le pague regularmente a alguien por informar?.

Esa ya es otra modalidad que parece problemática. No sé si existen sindicatos de informantes a pago permanente, pero tendrían todo el derecho a organizarse, a reclamar prestaciones si se vuelve un trabajo permanente. Lo más dramático es que eso evolucione en dirección a organizaciones que hacen justicia privada.

El riesgo es que el incentivo económico se convierta en la única razón para dar información a las autoridades sobre cualquier hecho?.

Las organizaciones a la sombra pueden ser muy efectivas, pero pueden traer consecuencias supremamente graves. Imagínese una empresa que produce información. Solo tendría como cliente al Estado. Si no hay compromiso patrio, esta gente es capaz, pasado mañana, de decir que les paga más la mafia, las Farc o las autodefensas.

Qué piensa cuando ve al encapuchado recibiendo plata?.

Lo trágico fue la mezcla de la red con la capucha, que genera un imaginario de organización que se esconde. Los encapuchados, para algunos de nosotros, han representado a alguien que no quiere asumir la responsabilidad de lo que hace. No creo que para cooperar, la gente necesite el honor de ponerse la capucha.

Esa imagen es degradante?.

No creo que la persona haya escogido esa estética. Al señor que hizo un acto heroico lo presentan con una estética que, no digo que sea degradante, sino que es desconcertante porque desvía el honor o el mérito de la persona.

El mensaje a la sociedad se desvirtúa totalmente?.

Las estéticas movilizan mensajes muy fuertes. Uno asocia la idea de buen ciudadano con un ciudadano que da la cara, que dice lo que piensa, que logra protegerse por su propia sinceridad.

No le pagaría a un encapuchado que le dijera quién dejó la granada que le costó la vida a tres niños de Ciudad Bolívar?.

Claro que sí, pero me pone en el camino que la sociedad no debe tomar. Si alguien puede proteger la vida de esos tres niños tiene el deber de hacerlo. Sería un hecho dolorosísimo para mí llegar a eso y no le haría la menor divulgación porque eso no es un buen ejemplo. El problema de motivar por el lado del dinero es el riesgo de desbarajustar todo el problema de ética.

Bogotá podría perder todo lo que ha ganado en cultura ciudadana si entra en la onda de la red de informantes?.

Se nos puede desbaratar todo lo que llevamos años construyendo y que enfatiza mucho en la regulación cultural, moral y jurídica, que son los contrapesos a la regulación del comportamiento humano por dinero. El reconocimiento social es igual o más importante que la utilidad económica.

Qué va a hacer si el Presidente le dice que hay que conformar una red de informantes en Bogotá?.

Obviamente que habrá red porque en orden público manda él. No tengo nada que hacer, salvo plantear la discusión racional.

La aceptaría a regañadientes?.

Muy a regañadientes. El Presidente dijo hace unos meses: Yo en el Gobierno la autoridad, Antanas en la Alcaldía la civilidad . Espero que esa frase siga siendo cierta.

No está corriendo el riesgo de convertirse en una piedra en el zapato en el tema de la seguridad nacional?.

Esperaría que no. Mi solidaridad política es muy fuerte, pero en este tema hay una diferencia puntual, no de objetivos, sino de métodos. El objetivo de tener justicia, una Fuerza Pública fuerte y capaz de restablecer la seguridad, es muy compatible.

Qué propone como alternativa a este modelo de los encapuchados?.

Todo esto tiene una virtud: el Presidente quiere que la gente sienta que los violentos son mirados por todo el mundo y que cualquiera los va a denunciar y eso está bien. Mi objetivo es que mucha más gente en Colombia dé el paso de cumplir con su deber ciudadano de informar a tiempo y ayudar a prevenir cosas. Aumentar esta cooperación mejora la calidad de respuesta de la Fuerza Pública y la justicia. No es otra cosa que cumplir con el artículo 95 de la Constitución Política, que define los deberes ciudadanos.

FOTO/Mauricio Morneo EL TIEMPO.

El riesgo de la red de informantes es que puede evolucionar hacia organizaciones que hacen justicia privada , dice Mockus.

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