URIBE BUSCA ESPALDARAZO

URIBE BUSCA ESPALDARAZO

Aún cuando el Departamento de Estado no ve muy factible una ayuda directa del Tesoro norteamericano, pues la opción solo se da en casos de urgencia extrema como los de Brasil y Uruguay, es un hecho que el presidente Alvaro Uribe buscará el miércoles un espaldarazo económico del Secretario del Tesoro, Paul O Neil.

24 de septiembre 2002 , 12:00 a.m.

Aún cuando el Departamento de Estado no ve muy factible una ayuda directa del Tesoro norteamericano, pues la opción solo se da en casos de urgencia extrema como los de Brasil y Uruguay, es un hecho que el presidente Alvaro Uribe buscará el miércoles un espaldarazo económico del Secretario del Tesoro, Paul O Neil.

Así lo reconoció ayer el embajador de Colombia en Washington, Luis Alberto Moreno.

Si logra el aval, Uribe podría matar varios pájaros con la misma moneda. Por un lado, obtendría el financiamiento que necesita de la banca multilateral y avanzaría en el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), que aún está bastante crudo, según pudo establecer EL TIEMPO.

Pero ante todo, calmaría a los mercados financieros internacionales y a los colombianos, que tienen el dólar en 2.815 pesos.

En cuanto a los internacionales, Moreno reconoció que un espaldarazo de Oi Neil ayudaría en la relación con los analistas de Wall Street.

De hecho, Uribe viaja a Nueva York el jueves, donde se encontrará con analistas de mercado con el propósito de calmarlos, en un momento en el cual ha aumentado la percepción de riesgo de América Latina, en parte por las elecciones de Brasil en octubre.

Hay que ordenar las percepciones de los agentes , dijo Moreno.Y reconoció que el mercado está ansioso de oír del propio Uribe que hay consistencia en el manejo económico y que todas las medidas que se están tomando conducen a un mismo camino: continuar con el ajuste en las finanzas públicas.

Es precisamente por eso que además de la reunión con Oel gobierno tiene puestos los ojos en lo que ocurra con las directivas del FMI y la banca multilateral.

Por algo, La Casa de Nariño anunció públicamente el viernes las palabras que pronunció en Bogotá el vicepresidente del Banco Mundial, David De Ferranti, al salir de su reunión con Uribe. El funcionario ratificó su compromiso con Colombia y expresó su disposición a otorgarle más recursos.

Y es que la gira en Washington, más allá de tener el atractivo de permitirle al Presidente la primera reunión oficial Bush y definir la agenda bilateral para los próximos cuatro años, tiene el propósito de conseguir más dinero para Colombia y devolverle así la confianza a los mercados.

Además de los temas políticos y otros de igual trascendencia como la elegibilidad del Atpa y el café (ver recuadros).

Cambio de fórmula.

El Gobierno habla de un faltante en las finanzas públicas de 6,1 billones para el año entrante, y necesitataparloi para cumplir con sus compromisos y obligaciones.

Aunque el endeudamiento nunca es la mejor opción -menos aún cuando en Colombia supera el 45 por ciento del PIB-, entre todos losmalesi de la banca multilateral es elmal menori .

Sus préstamos están dentro de los más baratos. Pero además, las puertas de opciones distintas están difíciles de abrir. Por ejemplo, la emisión de TES en Colombia y la emisión de bonos en mercados internacionales, a través de la banca privada.

Por eso, en tanto que hace un tiempo el Gobierno tenía programado conseguir 2.000 millones de dólares a través de la banca multilateral y 1.800 mediante la emisión de bonos en el extranjero, hoy prevé conseguir solo mil millones con la banca privada y 800 millones más de las multilaterales.

Sin embargo, tanto Uribe como Junguito saben que más allá de la sinceridad de las palabras que pronunció De Ferranti en Bogotá, el BM y el BID le exigirán al Gobierno pruebas de estarcumpliendo con la tareai que le han recomendado en las últimas revisiones que se han hecho de las cuentas. Y en eso, la situación no es propiamente color de rosa.

La tarea que se le pidió a Colombia consiste principalmente en ajustar las finanzas públicas, tanto en el corto como en el largo plazo. Y los capítulos para su cabal cumplimiento deben estar cubiertos de aquí al final del año. Esto quiere decir, en sentido estricto, que al Gobierno le quedan tres meses para lograr la aprobación de reformas como la tributaria -que permitirá conseguir recursos por 2,2 billones de pesos cada año- y la pensional, que aliviará el endeudamiento público, por el alto pasivo pensional del ISS.

Y sobre todo, tres meses para demostrar que el ajuste no solo provendrá de mayores ingresos sino principalmente de un recorte en el gasto público.

Por eso el presidente Uribe tenía afán de lograr que los congresistas incluyeran en el referendo la congelación del gasto público durante dos años, algo que aún no se ha logrado, con lo cual Uribe y Junguito tienen una carta menos que mostrar en Washington.

La otra pregunta en Washington es cómo se traducirá en números la famosareforma del Estadoi , algo que también está pidiendo a gritos el sector privado en Colombia.

Y hay una tarea más, que ya el Gobierno aceptó no poder cumplir: un déficit fiscal del 2,6 por ciento del PIB al final del año. El propio Junguito expresó hace algunas semanas que será del 3,2 por ciento. Y si no se ponen las pilas llegará incluso al 4,1 por ciento.

Siempre ha sido importante demostrarle a entidades como el BID y el BM que se está cumpliendo la tarea, pero hoy la urgencia es mayor que antes. Resulta que para el 2003 se acordaron la mayor parte de los vencimientos con la banca multilateral, particularmente con el BID, otra razón para entender la importancia de las palabras de De Ferranti, pues el as bajo la manga es hoy el BM.

Al fin y al cabo, el peor escenario que podría enfrentar el Gobierno sería tener los vencimientos sin conseguir nuevos créditos. Las probabilidades de que algo así ocurra no son demasiadas, pero existen y el Gobierno lo sabe.

Algo similar ocurre con el Fondo Monetario Internacional (FMI): el acuerdo que se firmó con el Fondo, por tres años, está próximo a vencerse y las condiciones que se pacten ahora dependerán, sin duda, de qué tanto logra el Gobierno de Colombia convencer al Fondo de que está cumpliendo la tarea.

Desde ya comenzó a rodar la cuenta regresiva para la hora de la verdad, el miércoles, cuando están programadas las reuniones del presidente Uribe y su equipo con el Secretario de Comercio, la banca multilateral y el FMI.

El embajador Luis Alberto Moreno dijo ayer que el Gobierno confía en que el miércoles el presidente de Estados Unidos, George W. Bush, anuncie la elegibilidad de Colombia en el Atpa. Delegados del Departamento de Estado dijeron estar también a la expectativa del anuncio.

Según Moreno, se que en E.U. les gustó el decreto sobre medicamentos , que les permite a las multinacionales farmacéuticas guardar durante cinco años la fórmula de un determinado medicamento, antes de que el Invima se las pueda entregar a los laboratorios nacionales para que realicen copias.

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