MÁS ALLÁ DE LOS SÍMBOLOS

MÁS ALLÁ DE LOS SÍMBOLOS

El alcalde Antanas Mockus ha iniciado una importante campaña alrededor de la defensa del patrimonio colectivo y para ello ha invocado la resistencia civil. Creo que lo que se plantea es de trascendental importancia para el país, pues es la única alternativa eficaz frente a los agentes violentos, que acosan al ciudadano desde muchos frentes. Y tratándose de semejante propuesta, encabezada por un personaje que, sin la menor duda, es respetado en todo el país, merece ser debatida, sometida a examen y enriquecida por quienes pretenden cumplir el papel de conciencia crítica en la sociedad: periodistas, académicos, intelectuales, educadores, representantes de la sociedad civil.

26 de marzo 2002 , 12:00 a. m.

El alcalde Antanas Mockus ha iniciado una importante campaña alrededor de la defensa del patrimonio colectivo y para ello ha invocado la resistencia civil. Creo que lo que se plantea es de trascendental importancia para el país, pues es la única alternativa eficaz frente a los agentes violentos, que acosan al ciudadano desde muchos frentes. Y tratándose de semejante propuesta, encabezada por un personaje que, sin la menor duda, es respetado en todo el país, merece ser debatida, sometida a examen y enriquecida por quienes pretenden cumplir el papel de conciencia crítica en la sociedad: periodistas, académicos, intelectuales, educadores, representantes de la sociedad civil.

No hay cosa más grave que dejar en el aire propuestas importantes, pues fácilmente caen en la trivialidad de los actos simbólicos sin poder de movilización social efectiva. El Alcalde inició su propuesta viajando a Washington para denunciar oficialmente el saboteo de las instalaciones de la presa de Chingaza por las Farc. Luego hizo una convocatoria pública en la Plaza de Bolívar, que parece que resultó lánguida en asistencia. Han enviado cartas con las cuentas de los servicios públicos. Ha habido uno que otro acto de señalización de puntos neurálgicos de la infraestructura, de acuerdo con las convenciones de las Naciones Unidas.

Pero no se ha dado un debate público sobre el tema. La prensa parece apática al significado de la resistencia civil y parece que lo mismo les ocurre a los demás ciudadanos con capacidad de opinar concienzudamente. Algo han retomado tímidamente algunos de los candidatos a la Presidencia, más ocupados por ahora en repartir cardenalatos (vicepresidencias). Ellos y ella se ocupan de mostrarnos cómo, en cuestión de meses, ingresaremos al paraíso terrenal gracias al advenimiento de un(a) mesías, que será designado por el pueblo soberano en los próximos días. Mientras tanto, la resistencia civil espontánea aparece en Cali contra el señor Pastrana -mesías de hace cuatro años- en el funeral de monseñor Duarte.

La resistencia civil es algo muy serio. Los casos históricos son tremendos: Ghandi, miserable y descalzo, contra el imperio británico; Luther King y los negros del sur de Estados Unidos, contra el poder blanco y el terrorismo del KKK; el pueblo de Holanda y de Suecia, encabezado por sus reyes, contra Hitler; Mandela, contra el terror institucional de los blancos afrikaners de Suráfrica; los solitarios indígenas de Caldono y Bolívar, en el Cauca, contra el poder de los cilindros de una guerrilla sin valores ni principios.

En cada caso, los muertos se han contado por decenas, y la decisión de sobreponer los valores de humanidad a la vida han sido indeclinables. Gandhi y sus huelgas de hambre. Los negros de Alabama, que se negaban a subir a los buses por semanas y meses. Los reyes de Holanda, seguidos por los ciudadanos que se paseaban con la estrella de David en sus brazos por las calles infestadas de nazis. Los indígenas del Cauca, que cantan a la medianoche para proteger la vida de los policías que están en sus comunidades.

Es de esto de lo que nos está hablando el Alcalde de Bogotá? Espero que sí, y en ese caso será importante saber si esta resistencia civil es solo contra los grupos armados o también contra la corrupción, contra quienes amenazan cada día la vida en las esquinas. Denunciar a quienes ponen en peligro la convivencia y los bienes públicos significa arriesgar la vida. Es esto lo que estamos entendiendo los ciudadanos o pensamos que bastan las jornadas de pintura en represas y torres de energía?.

Este país está en mora de una gran resistencia civil contra todas las expresiones de violencia que provienen de todas partes. Eso implica cambios profundos en los valores. Eso tiene que ver con lo que se encontró en las pruebas de educación cívica hechas por la Secretaría de Educación. Se trata de reanimar al ciudadano para hacer un control efectivo de sus gobernantes. En fin, es una invitación al heroísmo colectivo, contra el cual ningún régimen de terror ha triunfado.

Por todo esto me gusta la propuesta, pero me preocupa que se quede como un juego más de un reconocido amante de los símbolos. Antanas lanzó el anzuelo y es importante morderlo para que el tema se vaya abriendo camino con todas sus implicaciones.

frcajiao@sky.net.co

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