ALTA CIRUGA A LAS IMGENES DE DIOS

ALTA CIRUGA A LAS IMGENES DE DIOS

La conservación de las esculturas religiosas es un proceso largo y dispendioso con bisturí, espátula, rayos X, químicos y acuarelas especiales.

27 de marzo 2002 , 12:00 a. m.

La conservación de las esculturas religiosas es un proceso largo y dispendioso con bisturí, espátula, rayos X, químicos y acuarelas especiales.

En las casas de los síndicos de los pasos, tanto en Popayán (Cauca) como en Mompox (Bolívar), están sigilosamente guardadas las cajas que contienen la ropa de Semana Santa de las imágenes religiosas.

Se encuentran en sitio con una ventilación especial, protegidas de insectos y con naftalina (pero no en exceso), para que no pierdan su color original, y sus bordados de hilo (la mayoría de oro) no se desprendan.

Lo mismo sucede con las mantillas antiguas europeas, los encajes y las joyas,-algunas de esmeraldas y rubíes-, que se les ponen a las figuras para las procesiones, todas unas reliquias.

Esta es solo una parte del trabajo de conservación, porque la escultura como tal tiene un proceso de restauración mucho más largo y dispendioso, que empieza definiendo la gravedad del daño o el deterioro y fijando la capa pictórica para que lo malo no se agrande.

Nelly Fajardo, de Popayán, lleva en sus manos la responsabilidad de tener todas las esculturas a punto para la Semana Santa y trabaja en ello todo el año.

Son imágenes muy antiguas y es necesario tener mucho cuidado para que no pierdan especialmente la expresión de sus rostros, que es muy importante .

El Cristo de la Crucifixión es uno de sus pacientes más recientes. Y está bien decir pacientes, porque la restauración de una imagen es un trabajo de alta cirugía, de dejar la escultura perfecta.

Para empezar, un análisis químico determina la verdadera antiguedad de la obra y a través de exámenes de rayos X se sabe cómo está su estructura.

Por ser la madera un material tan delicado, es necesario saber si el comején ha hecho estragos en la estructura o si se ha producido deterioro , afirma Fajardo, quien trabaja junto a Patricia Rojas en la restauración de las imágenes de Popayán.

El análisis del encarne (que es la piel) sigue en el proceso. El primero se hace con químicos muy suaves para la limpieza y el segundo mecánico, con bisturí, espátulas, lupas y lentes. Los resanes solo se llevan a cabo en los faltantes, que posteriormente se lijan para dejar todo al mismo nivel , dice Fajardo. Las partes originales que estén bien no se tocan ,.

La`operación` sigue con la pintura y para estar acorde con la época, `Vía Crucis` de los restauradores. Por la falta de técnica, quienes se encargaban de arreglarlos en otras épocas sencillamente les ponían una capa más de pintura, sin tener en cuenta la tonalidad , afirma la restauradora.

Por eso se limpia con disolvente para buscar el tono original y se pinta con acuarelas finas y de fácil retiro, en caso de alguna equivocación. La fijación se realiza con un barniz especial.

Al final, se debe cumplir la máxima del restaurador: Que el trabajo se note, porque no se trata de imitar al autor, sino de realzar una escultura de este tipo, con mínimo dos siglos a cuestas , dice Nelly Fajardo.

Su recién operado Cristo de la Crucifixión saldrá esta semana en Popayán. La escultura del siglo XVIII hecha en España está remozada y no necesitará volver al`quirófano` en mucho tiempo.

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