PEDAL POR UNA MORCILLA

PEDAL POR UNA MORCILLA

Cuando el juez Pedro Rodríguez sacudió la banderola amarilla y negra, en una esquina del barrio San Alonso, una tropa de ciclistas veteranos empezó ayer a pedalear con la ilusión de colgarse al final de la etapa el collar de morcilla de cerdo sobre el cuello, con el que hace 16 años se premia al ganador del Tour d la Morcillé, un homenaje al ciclismo, al que este departamento le ha aportado grandes figuras.

02 de diciembre 2002 , 12:00 a.m.

Era la última etapa para definir el nuevo campeón, un recorrido de 24 kilómetros en la vía a Pamplona. El sábado ya se había corrido la primera desde las calles del barrio hasta el corregimiento La Corcova, del municipio de Tona (Santander).

Unas 200 personas presenciaron la largada de los deportistas que hoy cosechan la fama de esta carrera que nació espontáneamente en los inicios de la década de los ochenta cuando todos los fines de semana se reunían no menos de diez gomosos del pedalismo para escalar hasta el páramo de Berlín, en la vía a Pamplona.

En esa época, la norma era coronar la cuesta, pedir una vieja (cerveza) y una morcilla para apaciguar el sofoco y el hambre, antes de emprender el regreso. De este grupo de pedalistas, ninguno tomó ayer la partida a las 8:30 a.m., unos porque ya se fueron del barrio, otros porque ya se retiraron, y tampoco el corazón de la competencia, Raimundo Jerez, porque murió en 1984 tras accidentarse contra un vehículo en plena carrera.

Aunque la muerte de Jerez enfrió los ánimos de sus compañeros, que durante dos años dejaron la carretera, el sexto de sus nueve hijos, Cedovel la revivió en 1986 bajo el nombre del Tour d la Morcillé y desde esa fecha ha estado al frente de la organización.

Ayer, antes del banderazo para que empezara a correrse las 15 vueltas por parte de los concursantes de la primera de las seis categorías, Cedovel, de 53 años, llamó a lista, como si fuera un profesor, y más de 80 hombres, entre los 30 y los 50 años, le contestaron en jolgorio y arrancaron en estampida.

Entre el pelotón se destacó la figura de Abelardo Rondón, el primer santandereano en subir al podio del Tour de Francia, cuando en los 90 su equipo Banesto ganó esa prueba en la categoría por equipos.

Durante los 22 kilómetros del circuito, los vecinos salieron a aplaudir, los perros y algunos imprudentes a estorbar, y los agentes de la policía y el Ejército a controlar esta competencia inusual que atrae a los más inexpertos y veteranos a bordo de la cicla.

A lo largo del circuito predominó la velocidad, y no las expresiones de esfuerzo que se vivieron el sábado en la cuesta donde se impuso la ley del más fuerte, pues los que se pincharon quedaron fuera de competencia, tuvieron que cargar la llanta en la mano y suplicarle que los remolcaran a cualquiera de los diez harlistas o a uno de los 20 conductores de carros que cerraron la carrera.

Mientras los pedalistas embalaban para partirle las piernas a sus competidores y sacarles ventaja a la hora de llegar a la meta, en la casa de Cedovel reposaban las 600 morcillas de 15 centímetros de largo que la organización mandó a preparar a doña Chiquinquira de Díaz, una cocinera mayor, habitante del barrio Lagos II Etapa, de Floridablanca, .

Por su parte, los sanalonseños , como se denominan los vecinos del barrio sede de la competencia, contiguo a la villa Olímpica y a las instalaciones de la Quinta Brigada del Ejército, gozaron la competencia de principio a fin haciéndole barra a sus favoritos. Entre el vecindario se volvió tradición recibir la Navidad con esta carrera. El barrio ayer era una mezcla de olores a unguento para deportistas, sudor, y a rellenas de papa, adobadas con sangre y tomillo.

Hacia las 9:30, el pedalista Oscar Rincón aventajó a todos sus competidores y alzó los brazos para llevarse el primer lugar en la categoría A, de 30 a 38 años. Tras unos minutos de descanso, los jueces dieron la partida a los pedalistas de la B, de 39 a 46 años; después la C, de 47 a 52 años; la D, de 53 a 58 años; y E, la de los más veteranos, de 59 años en adelante.

En ese orden de categorías, los otros ganadores del collar de morcillas fueron Cenón Celis, Domingo Manrique, Ciro Hurtado, Luis Hernández y Benjamín Flórez. En la categoría de parejas los ganadores fueron Oswaldo Arciniegas y Nadia Rojas.

Al final, Domingo Antonio Ardila, de 53 años, y quien representó a Colombia en ciclismo en los Juegos Olímpicos de Winnipeg (Canadá), exclamó ayer que el Tour di la Morcillé es una apuesta por la paz de este país. Vivimos todos con miedo, y esto nos ayuda a estar unidos , dijo.

Ayer, en la noche, los ganadores bebieron cerveza y la fiesta navideña se encendía. Esta vez, no eran los buñuelos los que prendieron la algarabía, ni los villancicos, sino unas morcillas largas y apetecidas.

Foto Benjamín Flórez, ganador en la categoría de más de 59 años, recibió el collar de morcilla, que lo acreditó como uno de los ganadores en el Tour d la Morcillé.

Adolfo Enrique Herrera

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