LA PROCESIÓN POR DENTRO

LA PROCESIÓN POR DENTRO

El Viernes Santo cualquier llovizna es agua bendita , dijo Dioselina Bayona, al tiempo que abría su paraguas para seguir el vía crucis encabezado por el cardenal Pedro Rubiano Sáenz, desde la Catedral hasta la iglesia de San Diego, sobre la avenida séptima, donde se marcó el paso de las procesiones vividas ayer en el centro de Bogotá.

30 de marzo 2002 , 12:00 a. m.

El Viernes Santo cualquier llovizna es agua bendita , dijo Dioselina Bayona, al tiempo que abría su paraguas para seguir el vía crucis encabezado por el cardenal Pedro Rubiano Sáenz, desde la Catedral hasta la iglesia de San Diego, sobre la avenida séptima, donde se marcó el paso de las procesiones vividas ayer en el centro de Bogotá.

Desde la Cena en Getsemaní - la primera estación de Jesús en su Pasión y Muerte- , hasta la Resurrección, Dioselina acompañó cada plegaria y también escuchó comentarios evocadores, al margen de las oraciones.

Jaime Jiménez y su esposa Marina, una pareja de cierta edad por ejemplo , recordó que las procesiones de hoy no son la mitad de lo que eran antes. En los años 30 dijo Marina , este vía crucis llevaba cada uno de los trece pasos, cargados a hombros y acompañados por la banda de la Policía y de la Escuela Militar. Entonces concurría toda la ciudad, vestida de negro, y era necesario llegar temprano para ver algo. Hoy no es ni parecido .

En las romerías estuvieron ausentes los velos- tal como sucedía en otras épocas- , pero abundaron los yines descaderados. Unos, presentes de cuerpo pero ausentes de las oraciones, solo rogaban porque dejara de llover, o porque la procesión avanzara más rápido, pues el hambre pide tamal con chocolate .

No faltaron quienes miraron los letreros de las ventanas para ver si arriendan un apartamento independiente , y aquellos que dejaron quietas las matracas, porque tenían las manos engarrotadas por el frío. En medio de las multitudes, todos cuidaron los bolsillos del buen ladrón.

En el barrio Egipto, Juan Bautista Espejo, un vendedor de tenis, fue el hombre crucificado en medio de los dos ladrones : Luis Moreno, un albañil, y Víctor García, un estudiante de octavo año. Y en la parroquia de Belén, fueron los niños quienes protagonizaron la representación del señor caído, aunque no faltó la madre que los reprendiera por no quedarse quietos en medio de la lluvia: si se porta mal no le doy colombina .

El mártir de Usme.

Cuando cada una de estas procesiones llegaba a su final, y los fieles se dispersaban, en la avenida séptima apareció un hombre con el rostro bañado en sangre, luciendo sobre su cabeza una auténtica corona de espinas, elaborada con una planta traída desde Cachipai, su tierra natal. Iba acompañado por su sobrina Yineth, quien sostenía en sus manos una paloma blanca.

Se trataba de Fernando López, padre de once hijos y gerente del matadero de Usme, quien decidió coronarse de espinas, para rezar por la paz y al mismo tiempo protestar por los problemas que atraviesa su localidad. No pertenece a ninguna congregación, pero se muestra temeroso de Dios.

La idea se me ocurrió hace un mes- dijo él- , es un sacrificio por la paz de Colombia, para que los violentos recapaciten, y para que el presidente Andrés Pastrana y el alcalde Antanas Mockus cumplan su promesa de recibirme en sus despachos. Prefiero hacerme daño, antes que despotricar de los demás .

Según López, tuvo que salir de Usme y fue amenazado por denunciar los hechos de violencia que suceden allí. Mockus dijo en 1995 que me recibía para coordinar la seguridad del sector, y Pastrana me mandó una carta prometiendo ayuda, pero nada .

Voy a ver cuánto puedo aguantar este dolor. Espero estar así, en ayuno y sacrificio, hasta el domingo. Espero aguantar, por mi gente y por Colombia .

FOTO.

- La procesión del palo del ahorcado , en Ciudad Bolívar, reunió centenares de fieles, como ya es tradicional en este sector de la ciudad.

Foto John Wilson Viscaíno/ EL TIEMPO.

- Con una auténtica corona de espinas, incrustada en su cabeza, Fernando López, padre de 11 hijos, espera aguantar hasta el domingo, para llamar la atención del alcalde Antanas Mockus y del presidente Andrés Pastrana. Foto Martín García/EL TIEMPO

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