LA BENDITA VENTA DE LA 7A

LA BENDITA VENTA DE LA 7A

Ellos solos ya eran una procesión. Llegaron temprano y se instalaron en la esquina más estratégica y en la acera más concurrida de la carrera 7a, esa que conducía, inequívocamente, a las iglesias del centro de la ciudad.

30 de marzo 2002 , 12:00 a. m.

Ellos solos ya eran una procesión. Llegaron temprano y se instalaron en la esquina más estratégica y en la acera más concurrida de la carrera 7a, esa que conducía, inequívocamente, a las iglesias del centro de la ciudad.

Llegaron con sus maletines, sus triciclos, sus plásticos y cajas de cartón; con sus mesitas plegables, sus bolsas negras o azules; con sus monederos, su porta comidas, sus canastillas y canastos; llegaron con sus niños (muchos niños) y con el deseo enorme de vender y vender.

Extendieron el plástico sobre el piso y depositaron la oferta del día: relojes de cuerda, pilas, cuadros de ángeles al lado de fotos del Che jugando golf con Fidel; de Charles Chaplin en su inmortal The Kid; de José Alfredo Jiménez; radios portátiles de marca Palito ; encendedores para estufa; roba canales de televisión; jaboneras, cepilleros, conchas de nácar...

Una imagen de Jesús y la transcripción del Salmo 51 se pelea el espacio con libros que hablan de sexo; el Niño de Praga y la súplica para tiempos difíciles, trata de ganarle la partida al poema del Mio Cid; un ángel de la guarda al que acompaña un mensaje (el camino es largo, caminemos juntos... el camino es difícil, ayudémonos... el camino está delante de nosotros, partamos), se pelea los clientes con un libro barato sobre computación infantil.

Cuando todo está dispuesto, se desgaja el aguacero. Una lluvia que como sucede casi todas las semanas santas de todos los años, empezó y no paró. Las sombrillas se abrieron, los plásticos también. Hilos de agua comenzaron a rodar sobre la calle empedrada que cruza frente a la iglesia de San Ignacio. El genio se le dañó a más de uno. Qué tal esa vaina, uno viene desde bien lejos y encuentra la iglesia cerrada... por eso es que uno ya no cree , dice una mujer entre dientes, como para que sus vecinos no la escuchen y puedan censurarle la herejía.

Los dueños de la 7a.

A pesar de la lluvia, todo ha sido dispuesto a lo largo de 14 cuadras, entre la Catedral Primada y la calle 24, la de los teatros, en plena carrera 7a, en pleno centro de Bogotá. Miles de personas se agolpan. Salen de todas partes. La vía se hace intransitable a pesar de que hay ciclovía. Iglesias como La Tercera o la de San Francisco reciben bocanadas de gente que entra por una puerta y sale por otra. Los murmullos de los visitantes se confunden con los golpes de la lluvia y los aullidos de un perro que quedó encerrado en un garaje frente al edificio Murillo Toro, en una de cuyas paredes alguien pintó un graffitti: Marx-che-mos .

Pero los vendedores ambulantes eran los dueños absolutos de esas 14 cuadras por las que hace medio siglo solo se desplazaban tranvías atestados de pasajeros.

Lleve el sirio pascual aromatizado a mil, a mil... , grita un joven. Cómpreme la estampita del Divino Niño , ofrece un mendigo todo empapado mientras mira con unos ojos intensamente azules, intensamente tristes. Lleve la matraca por 500 pesos... lleve los trocitos de pollo, tres por mil , grita una pareja de adultos en la esquina de la calle 14. Aquí está el propio, lleve el sahumerio para el desamor, la gripa, los malos olores, para desinfectar... el de los siete aromas: romero, flor de azucena, benjuí, aromática, mirra, estoraque, sándalo... a dos mil pesos... lo revuelve bien revuelto y lo echa de a poquitos... para la casa, para el carro, para el negocio , el hombre vende tres paquetes.

Lleven las galletas de leche, seis por mil , anuncia una mujer entrada en años. A su lado, Ricardo, un paisa, se enorgullece porque de 14 sombrillas ya ha vendido 13 y la última la está dejando más barata. Frente a la iglesia de San Francisco la romería de vendedores no cesa. Una joven se acerca y pregunta Tiene el vía crucis? Ese es hoy, cierto? . La vendedora asiente y le cobra 500 pesos. Es lo que más se vende dice , esa y las cruces, los escapularios, los velones, el sirio pascual... la gente que cree en Dios compra de todo; hay mucho creyente de Santa Marta, porque es la que más milagros está haciendo , remata la mujer y aclara que su pequeño negocio pertenece a un cura ya retirado que está muy cuchito y yo le ayudo a ratos, pero no vivo de esto, también vendo productos de Amway y perfumes de Yambal .

Después del medio día todo ha transcurrido normalmente. El jueves, a esa misma hora, ya se habían robado 10 celulares y dos billeteras, ayer iban dos celulares y dos billeteras robados dentro de una iglesia por niños entre los 8 y 12 años, según agentes de la Policía apostados frente al edificio Avianca de la calle 16.

En la tarde la lluvia cesó. Y allí siguieron los vendedores con sus dulces de coco, sus chontaduros y mangos verdes; con sus arepas de choclo y tamales. También los desplazados que encontraron una oportunidad para conseguir algo de dinero. Para todos el viernes santo era su día, su día de venta y de reclamo: Oiga porque no le dice a la Policía que nos deje trabajar tranquilos... Mire, le voy a dar mi nombre, me llamo Angel y si sabe de algún puestico me cuenta?

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