POBRES MONUMENTOS!

POBRES MONUMENTOS!

En la recuperada plaza de San Victorino se yergue, imponente, La mariposa; parecería que esta revolotea de balcón en balcón, de ventana a portón republicano, de zaguán a comedor esterado. Mariposa azul que parecería posarse también en los entretejados de las gallardas casonas, en las que aún se cocina con carbón y el humo sale por entre buitrones hollinados, emitiendo el calor propio del hogar recuperado en esta plaza de hoy. Difícil resulta reconocer hoy, como apenas once meses después de su instalación, que ya se encuentra rayada y maltratada esta escultura pública.

31 de marzo 2002 , 12:00 a. m.

En la recuperada plaza de San Victorino se yergue, imponente, La mariposa; parecería que esta revolotea de balcón en balcón, de ventana a portón republicano, de zaguán a comedor esterado. Mariposa azul que parecería posarse también en los entretejados de las gallardas casonas, en las que aún se cocina con carbón y el humo sale por entre buitrones hollinados, emitiendo el calor propio del hogar recuperado en esta plaza de hoy. Difícil resulta reconocer hoy, como apenas once meses después de su instalación, que ya se encuentra rayada y maltratada esta escultura pública.

En un muy mal entendido sentido de apropiación y trascendencia, algunos maleducados o no educados transeúntes quisieron dejar testimonio de su paso y rayaron agresivamente la mariposa, dejando todo tipo de mensajes Junior, for ever, te recordaré siempre, Jhon R. Alex, Milena, James, Te necesito Pedro , corazones y flechas grabados con objetos cortopunzantes que han levantado las capas originales de la escultura y por allí ya el metal ha comenzado a oxidarse. Los excrementos de insectos, de palomas, mugre, suciedad, manos engrasadas la deterioraron aún más; y ahora los niños la han convertido también en latón de rodadero.

Bogotá sí quiere vestirse de verde, verde en los espejos de agua del San Francisco en la Jiménez, vestirse de arte, de esculturas ubicadas en nuestro espacio público, pero a ello se opone grandemente el vandalismo! Cómo lograremos nosotros, conservadores-restauradores, acceder a ese público que maltrata y daña, convirtiéndose en el principal causante del deterioro de obras que hacen parte de nuestra belleza urbana? Hay otros monumentos mutilados, tachados y manchados con spray: los Reyes Católicos, Américo Vespuccio, Banderas, la escultura de Teneranni en la Plaza de Bolívar y anteriormente la Rebeca, que ahora posa sin nariz...

Otros daños.

Los baños públicos de teatros, cines y espacios universitarios, paredes y muros, se llenaron de letreros impúdicos y consignas, algunas no carentes de humor, pero la mayoría inútiles y tontas. Se requiere quizá tablero compensatorio para la manía grafitera, para que esta no se complazca sobre las esculturas que estamos estrenando, como el caballito de Botero, la Rita de Grau, la mariposa de Negret. Dejémoslas nacer y crecer, quieren vivir, contarnos cuentos, ilusiones, historias secretas, dejémoslas hablar, que permitan pensar, sonreír, imaginar -cada quien en su silencio- compartiendo la ciudad multitudinaria de hoy.

Es en la plaza la escultura de Negret la que nos permite soñar y volar con verde-azules, magentas-violáceos, colores todos muy metálicos con sus brillos opacos. No es un laberinto desde abajo, pero se pueden reconocer sus alas atornilladas y el anclaje de sostén erguido.

La mariposa del San Victorino bogotano.

Clara Inés Angel Casas es licenciada en Bellas Artes y restauradora de bienes muebles.

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