EL BUEN YAMID

El retiro abrupto de Yamid Amat de Caracol Televisión es lamentable para esta cadena, pero más lamentable todavía es la forma como injustamente se procedió.

31 de marzo 2002 , 12:00 a. m.

El retiro abrupto de Yamid Amat de Caracol Televisión es lamentable para esta cadena, pero más lamentable todavía es la forma como injustamente se procedió.

Es mucho lo que este periodista- lleno de virtudes y también con defectos, como todos los seres humanos- ha significado para la profesión. Periodista, en efecto, a carta cabal, que nunca cedió a las tentaciones de la política ni de ninguna otra índole. Y que - bien que mal- ha sido generalmente un hombre riguroso con el manejo de la información y bastante neutral, a pesar de que en épocas preelectorales no dejan algunos de pensar que está más encasillado con un candidato que con otros, como ahora con Uribe.

A Yamid se le deben muchas cosas, muchos avances y progresos en el ámbito del periodismo radial y televisado. Fue él quien- junto con Juan Gossaín- inventó hace muchos años el modelo de los programas matutinos en la radio. Programas hoy vigentes en las distintas emisoras tanto en AM como en FM- , que se han diversificado cubriendo nichos sociales muy determinados, como es el caso de Julio Sánchez Cristo en los estratos altos de Bogotá y otras capitales del país.

Y ha sido Yamid igualmente el que, como hombre de noticias de televisión, también se inventó la novedad de introducir al final del noticiero una sección de chismes políticos y farándula cuando puso al frente de la misma a la inolvidable Viena Ruiz. Novedad en el sentido de que ello constituye una paradoja al tratarse de espacios que diariamente suministran muy malas noticias en una nación caracterizada por los contrastes de la violencia. Hoy, todos los informativos de TV tienen ese horario, manejado por reinitas que llaman más la atención del público por la forma como salen vestidas (y con frecuencia desvestidas) que por la propia veracidad de lo que cuentan. Entre otras razones porque, en el caso de Viena, siempre estaba Yamid detrás de su atractiva semblanza.

Pero lo más grave de todo esto no es que súbitamente se vaya un periodista sino insisto lo condenable es la manera como se procedió. Amat no es apenas un profesional respetado por sus colegas o un profesor que hoy tiene muchos discípulos que han seguido sus enseñanzas, paso a paso, y que además lo admiran.

Se trata de un profesional con muchísimos años acumulados de trayectoria y con contactos de primera línea- a nivel de lo que en periodismo llamamos las fuentes- , cultivados con esfuerzo y que lo han hecho merecedor a la amistad de quienes han sido y son, de algún modo, los grandes protagonistas de este país.

Cercano como ha sido a la confianza de importantes ex presidentes empezando por Alfonso López Michelsen y César Gaviria- y guardando siempre las distancias en el terreno profesional, no creo que a alguien como Julio Mario Santo Domingo, principal accionista de su grupo económico, le hagan ningún bien quienes decidieron poco menos que hacerle un juicio de lanzamiento, pero sin juicio. Esto es, arbitrariamente.

Controlado como está el periodismo colombiano por los principales grupos económicos (que es en el fondo muy distinto que estarlo, en nuestro medio en menor medida, por los que son solo grupos editoriales), no le hace ningún bien a la libertad de prensa esta especie de desahucios personales que finalmente van en menoscabo de una organización que, como el Grupo Santo Domingo, hoy más que nunca tiene que velar por su imagen y, sobre todo, por la credibilidad de sus periodistas en cualquiera de los campos en los que el quehacer intelectual y periodístico hace parte de su actividad comercial.

Yamid Amat es un veterano de estas lides y no por el hecho de haber salido un tanto golpeadamente de Caracol TV es un colega que deba pasar a la reserva. En modo alguno! Su olfato noticioso y su infinita capacidad para preguntarle al entrevistado justamente lo que el público quiere saber de él son de sus aptitudes más célebres, que precisamente lo han distinguido ante la opinión como el hombre de la chiva .

Y ya se sabe lo que significa para un periodista permanentemente envuelto en la noticia cotidiana la satisfacción de tener una primicia y de poder compartirla al instante con quienes son sus oyentes o espectadores fieles.

- Lástima, pues, de Yamid! Pero más lástima todavía de algunos directivos de Caracol (no todos, hay que aclararlo categóricamente) que hubieran decidido ponerle semejante zancadilla a quien representa un hito en la historia reciente del país, así esto les parezca exagerado a algunos, incluyendo a los que le clavaron inesperada pero deliberadamente el puñal por la espalda.

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