LOS SECRETOS DE LOS INTRAMUROS

LOS SECRETOS DE LOS INTRAMUROS

El reloj anuncia las 10 de la mañana. Las hasta entonces solitarias calles empedradas y asfaltadas del centro histórico de Bogotá comienzan a ocuparse con los apresurados pasos de los hombres de traje gris y las mujeres de cartera y tacón puntudo.

27 de septiembre 2002 , 12:00 a.m.

El reloj anuncia las 10 de la mañana. Las hasta entonces solitarias calles empedradas y asfaltadas del centro histórico de Bogotá comienzan a ocuparse con los apresurados pasos de los hombres de traje gris y las mujeres de cartera y tacón puntudo.

Los discos de Shakira, los polvorientos códigos penales, las revistas antiguas, el ciego que toca el acordeón, las estatuas humanas y los relojes a dos mil el que escoja también aparecen, pero para quedarse instalados durante todo el día en un trozo de la inmensa acera.

Todo esto ocurre bajo la sombra de los exquisitos, y muchas veces ignorados, monumentos históricos de Bogotá.

Uno de esos testigos mudos es la capilla de La Bordadita, el recinto religioso con 349 años de historia que sirve de telón de fondo al movimiento cotidiano de la Plazoleta del Rosario.

Adentro, el silencio invita a descubrir el cuadro que le da el nombre a la construcción: La Virgen del Rosario, una imagen que nació en la Batalla de Lepanto y que luego fue bordada en hilos de oro y plata para dominar el centro de lo que queda del altar mayor de esta iglesia. El original recuerda Monseñor Germán Pinilla fue vendido a un campesino de Pasca (Cundinamarca) .

Este secreto incita a conocer las intimidades de otra reliquia arquitectónica: la Iglesia de San Francisco que, según la historia, fue construida 20 años después de la fundación de Bogotá.

El paseo hasta la carrera séptima con avenida Jiménez trae un destello de aromas, el de los hombres que empujan los carritos de aromática y café, el de las arepas recién asadas y, por su puesto, el de los almuerzos caseros y ejecutivos que se ofrecen a todo pulmón desde construcciones de valientes tonos grises y ocres.

Finalmente aparece la Iglesia de San Francisco, un lugar oscuro que recuerda la época en la que los hombres temían al Dios todopoderoso, pero sobre todo, un sitio donde los elementos ornamentales se desbordan en lujo y elegancia, como lo obligaba la tendencia barroca.

La Iglesia de la Veracruz y La Tercera también ofrecen sus propias revelaciones pero es en la Iglesia de San Agustín donde ocurre un pequeño acercamiento entre la vida cotidiana y la arquitectura.

Los hombres de traje gris y las mujeres de cartera y tacón puntudo detienen sus pasos para adquirir las aguas curativas que han hecho famosa tanto a la Iglesia como a los vendedores ambulantes.

El milagroso contacto, ese que le da vida al pasado, sucederá durante los 19 recorridos que este domingo, Día Nacional del Patrimonio, organiza el Instituto de Cultura y Turismo y la Sociedad Colombiana de Arquitectos.

Los recorridos de la Candelaria saldrán cada hora de la Casa de los Comuneros, sede del ICDT. Teléfono 3274900 ext. 131, 179.

Los otros, que van por las quintas de Chapinero, el cementerio central, el sector de San Martín y la Plaza de Toros y el centro Internacional San Diego, requieren previa inscripción en el teléfono 3502606.

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