CONVERSACION CON UN COCÓLOGO

CONVERSACION CON UN COCÓLOGO

Ibán de Rementería es un francés que vive en Valparaíso y tiene una profesión típica de la modernidad: es cocólogo (especialista en coca). Y uno de los más polémicos. Este consultor de la ONU, asesor de varios gobiernos de la región andina y notable autoridad en políticas de desarrollo alternativo que conoce por su experiencia en el valle del Alto Huallaga peruano, el Chapare boliviano o la Bota Caucana colombiana, afirma que el narcotráfico en nuestros países es la respuesta económica a la crisis en el campo causada por las políticas de subsidios de los países desarrollados, que han puesto los precios de los productos agrícolas internacionales por debajo de sus costos de producción, haciendo no rentables los cultivos lícitos y rentables los ilícitos.

29 de septiembre 2002 , 12:00 a.m.

Ibán de Rementería es un francés que vive en Valparaíso y tiene una profesión típica de la modernidad: es cocólogo (especialista en coca). Y uno de los más polémicos. Este consultor de la ONU, asesor de varios gobiernos de la región andina y notable autoridad en políticas de desarrollo alternativo que conoce por su experiencia en el valle del Alto Huallaga peruano, el Chapare boliviano o la Bota Caucana colombiana, afirma que el narcotráfico en nuestros países es la respuesta económica a la crisis en el campo causada por las políticas de subsidios de los países desarrollados, que han puesto los precios de los productos agrícolas internacionales por debajo de sus costos de producción, haciendo no rentables los cultivos lícitos y rentables los ilícitos.

Su más reciente libro, La guerra contra las drogas-Cultivos ilícitos y desarrollo alternativo, (Planeta, 2001), es una colección de argumentos contra los lugares comunes en boga de la llamada guerra contra las drogas , la cual, a su juicio, no es más que una forma específica del uso de la violencia para resolver los conflictos por el uso del suelo. En el libro sostiene que la coca es menos depredadora que los cultivos tradicionales pues usa menos recursos naturales para producir una mayor cantidad de valor. Dice que fumigación e interdicción, si no se combinan con el desmantelamiento de las estructuras locales del narcotráfico y de su poder de demanda, sólo conducen a elevar los incentivos del negocio. Opina que es un error creer que los cultivos ilícitos son más rentables que los lícitos, cuando el problema es que en los lugares de producción los primeros sí son rentables en tanto que los segundos no.

Su tesis central es que casi todos los planes actuales de desarrollo alternativo serán inviables mientras no presten atención a las cadenas de comercialización de los productos lícitos con los que se pretende sustituir a los ilícitos. Por ello, está convencido de que adelantar costosas obras de infraestructura en las regiones cocaleras, sin complementarlas con acciones de apoyo a la comercialización agrícola, favorece las actividades ilegales, que terminan aprovechándose de carreteras y otras facilidades. De paso por Bogotá, Ibán de Rementería habló con LECTURAS sobre algunas de las ideas de su libro.

De dónde sale el libro?.

Está referido a Colombia y está construido sobre la experiencia andina, que es mi experiencia. En mi trabajo de desarrollo alternativo llegué a la pregunta de por qué diablos fracasa, sobre todo cuando hay voluntad, capacidades y recursos. Es más allá de los errores. Esto me lleva a hacer todo un análisis de la economía agrícola, y ahí es donde me queda claro lo que es la tesis central del libro: hay un problema con los subsidios en los países desarrollados, que ha llevado a los precios agrícolas a quedar por debajo de los precios reales de producción. La consecuencia es un reventón de la economía agraria del Tercer Mundo, que no puede subsidiar o no puede llegar a los niveles de subsidio de los países desarrollados. Eso produce la destecnificación de la agricultura, la ineficiencia de nuestra agricultura, de nuestra ganadería que se vuelve depredadora de nuestro medio ambiente.

Por un lado resulta el impacto medioambiental que conocemos, y por el otro, el conocimiento de que sí hay un producto que es pagado en el mercado por sus costos de producción, que es la droga. Al final todos nuestros recursos naturales, nuestros recursos humanos, nuestra capacidad de ahorro, que fracasan en la actividad lícita, descubren que si se introducen en la actividad ilícita sí logran la satisfacción de sus propósitos. Y además logran otra cosa muy importante: una agricultura de alta recuperación económica, que sin usar una alta tecnología es muy poco depredadora del medio ambiente. Necesita muy poco territorio.

Es menor el impacto de la coca al de otros cultivos?.

Absolutamente. Por sus propias características: es un arbusto, es permanente, y los cultivos permanentes son protectores del medio ambiente. Como un bosque natural.

El maíz es más depredador?.

Claro. Porque la agricultura es un gran extractor de nutrientes. Si observas mapas de la selva, todas las áreas gravemente intervenidas son maizeras. Las áreas que están entre la cordillera de los Andes y el comienzo de la selva. La coca se corresponde con el piso cafetero. Té, café y coca, tres estimulantes feroces que corresponden a pisos medios o cultivos tropicales de altura.

Si la causa última de que nuestros países se hayan convertido en cultivadores ilícitos es el mercado mundial agrario, la solución no luce nada fácil.

Tenemos que plantear un nuevo pacto internacional a nivel de la OMC. Tenemos que lograr que países del Tercer Mundo, particularmente países de la franja tropical, podamos lograr validar nuestras ventajas en el comercio internacional. Si yo tomo que nosotros quedamos por fuera de la producción cerealera, que es la producción agrícola clave del planeta, y el 80 por ciento está en manos de los países desarrollados; tomo las otras, la producción cárnica, lechera, etc; todas las hemos perdido. Las únicas cosas que conservamos son el sector de bebidas estimulantes, porque se producen en sectores tropicales de altura: té, café y chocolate. Bueno, y la coca. Los cuatro son estimulantes. Sabes que la cafeína tiene un poder estimulante sólo un tercio menor que la cocaína.

La primera medida es el sinceramiento de los precios agrícolas. Eso debe hacerse con mucho cuidado porque los costos para la población en general serían terribles. Todo el mundo acepta que un automóvil hoy día no tiene simplemente el costo de un Ford T actualizado, pero todo el mundo piensa que la papa tiene que seguir costando lo mismo que costaba en las épocas de sus abuelos. Eso es una noción falsa de los costos reales de nuestras producciones. Entonces, sincerar los precios tiene que ser un proceso muy gradual. En el fondo es hacer lo mismo que se hizo en Europa con el programa agrícola europeo, que significó ir homogeneizando todas las situaciones de ventajas y desventajas que tenían los distintos miembros europeos.

Tienes que dar grandes ayudas; hay periodos en los cuales tienes que subsidiar a los consumidores. Tú no le puedes decir a Bangladesh: mire, usted va a poder producir arroz en el futuro porque se le van a dar las condiciones, pero mientras tanto se le va a morir de hambre la mitad de la población porque no va a poder salir al mercado mundial a comprar el arroz que no produce .

La racionalidad económica que supondría ese estado de cosas le quitaría a la coca sus ventajas comparativas?.

Es muy difícil quitarle de suyo a la coca las ventajas comparativas, por una razón muy sencilla: porque nuestro modelo cultural necesita de drogas. Mientras persista esta demanda, es muy difícil que de suyo la producción de coca, de amapola, de marihuana, pierda las ventajas que tiene. El asunto es darle una ventaja a lo otro. Con la tecnología actual hay posibilidades de lograr eficiencia. No necesitamos, pues, de algo que compita con la coca, sino que remunere los factores que se emplean en la agricultura: el trabajo humano; el empleo de tecnología, porque la tecnología es muy cara; la remuneración al capital, porque los créditos son muy caros, y la remuneración al uso de los recursos naturales renovables -que es una historia mucho más compleja y es mi tesis central- para que no los acaben. Esto nos lleva al desarrollo alternativo, a los programas que están en pie en Colombia, a las fórmulas que plantean el ministro de Agricultura, Carlos Gustavo Cano, y el nuevo gobierno, más forestales que agroindustriales.

A nivel regional tenemos un grupo que llamamos los cocólogos y Cano es parte de ese grupo. Cano es un tipo que sí sabe. El escribió un libro, antes, cuando estaba en el ICA, y yo me tiré duro contra el libro, por razones técnicas. Ahí nos hicimos amigos, pues recibió muy bien las críticas. Las críticas eran que no se puede estar por fuera de la realidad económica, proponiendo un mundo imaginario, donde dices que es el mercado el que va a resolver el asunto, y uno al final tiene que saber que el mercado no va a resolver nada. Eso es una ilusión. El fracaso del desarrollo alternativo es que nunca nadie se planteó lo de la comercialización agrícola, bajo la confusión ideológica de que el mercado era el que tenía que resolver. Si el mercado resolvió hace rato! Las señales que te da el mercado son: dedíquese a la coca, dedíquese a la amapola porque son los únicos que le retribuyen los factores que usted tiene . Cano es un tipo que tiene todo esto muy claro, pero a la vez es un tipo muy comprometido con el modelo político.

Pero estos planes, los que están en pie y los que propone el gobierno Uribe, pueden funcionar o no?.

No, creo que no. Porque ninguno de esos planes tiene una rentabilidad asegurada como la que tienen los cultivos ilícitos. Imagínate un programa de bosques. Tú me dices: hasta que el bosque entre a plena producción yo voy a subsidiar por diez años (hay que pensarlo de diez años para arriba). Si eso es cierto -pero sé que eso nunca va a ser cierto- entonces puedo retener a la gente en esa actividad. Cuántos? El bosque no genera nada de empleo.

Sí hay algunos modelos que funcionan. Yo he trabajado sobre un modelo en Tingo María (Perú), basado en la industria del cacao. Te puede funcionar. Puedes llegar a construir un buen modelo industrial. Hay modelos que se pueden ir instalando, donde estableces muy bien las partes en equilibrio, pero se necesita una voluntad de Estado muy, muy grande, porque la tendencia del capital, cada vez que vea que las cosas le funcionan mal, es a rebajar los precios de la materia prima.

La palma aceitera, el cacao o los cocoteros no son los que te van a resolver el asunto; tienes que cranear una cuestión de conjunto, y tienes todos los problemas de accesibilidad, de cómo sacas la producción de ahí.

Para resumir, no es que me oponga a lo de los bosques o a una ganadería propia de la selva. Creo que los únicos modelos viables son aquellos modelos que son preferentemente agrícolas, de producción agrícola, donde haya una fuerte transformación local, donde tenga sentido sacar el producto, donde haya mucha agregación de valor. Y es necesario un pacto entre los productores y el capital, que puede ser en una relación laboral o de venta de materia prima, que puede ser de pequeñas industrias. Hay distintas modalidades, pero tienen que pasar por pactos civiles muy fuertes. No es el mercado el que te va a regular. Todo debe estar muy supervisado por el Estado. Si no hay eso.

Es absolutamente necesario que se entienda que esto es un problema de comercialización agrícola, pero no lo resuelve el mercado porque el mercado está pervertido. Cualquier proceso de desarrollo alternativo que no pase por la comercialización agrícola está condenado al fracaso. Lo que resolvió el narcotráfico fue eso. El narcotráfico hizo una cosa muy sencilla: resolver un problema de comercialización agrícola, del uso de los factores que existen en Colombia, en Perú, en Bolivia, en donde quieras que hay crisis agrícola y posibilidad de producir cultivos ilícitos.

Si quiero luchar contra el narcotráfico, lo único que puedo hacer es competir con él institucionalmente, resolviendo un problema de comercialización agrícola para hacer viable el uso alternativo, lícito de esos recursos locales de tierras, aguas, recursos naturales renovables, trabajo y capital.

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