IZAGA Y PRPIC, SORPRESA Y MILAGRO

IZAGA Y PRPIC, SORPRESA Y MILAGRO

Con una victoria sobre el sueco Mats Wilander, que está en pleno período de recuperación después de haber caído en un pozo negro durante más de un año, el tenista peruano Jaime Yzaga echó por tierra todos los cálculos y se clasificó para los cuartos de final del Abierto de Australia que se juega en el Flinders Park de esta ciudad. Yzaga no usurpa el lugar de nadie; no me explico por qué figura nada más que en el puesto 86 de la clasificación mundial, cuando posee fuerza, habilidad y sobre todo una muñeca de gran sensibilidad para variar los golpes sin que sus rivales lo adviertan hasta último momento, cuando ya es tarde , reconoció con hidalguía el ex número 1 mundial.

22 de enero 1991 , 12:00 a.m.

Con esa referencia Yzaga completó la idea de Wilander, que lo ve jugar mejor que su actual nivel, sin explicarse lo que ocurre: el punto débil del peruano es su frágil posición psicológica que hace de contrapeso negativo en un tenis de sutilezas que, por momentos, hace pensar en el indio Ramesh Krishnan.

En todo caso, Yzaga se verá en dificultades frente a otro sueco, el favorito y número 1 Stefan Edberg, doble ganador del Abierto Australiano, que llegó en busca de una revancha: una lesión en el match final de 1990 frente a Iván Lendl le privó de una triple corona oceánica y del título de campeón mundial.

Edberg tiene una buena referencia en el encuentro que perdió Mats Wilander y en la certeza de que Yzaga es menos fuerte que Jim Courier, quien le opuso dura resistencia antes de inclinarse en cinco sets, y lo tuvo a mal durante largos pasajes con su fuerte drive, que muchos creen el más violento del momento junto con el que del austríaco Thomas Muster.

Con algo menos de sorpresa, el otro extraterrestre de los cuartos de final será el yugoslavo Goran Prpic que se siente mejor que nunca en las canchas de Australia, como ya lo demostró ante su compatriota y tocayo Ivanisevic, cabeza de serie número 5, y luego ante el también inesperado holandés Jan Siemerink.

Prpic, número 56 mundial, que superó por fin el complejo de inferioridad que nació con la prótesis una rodillera reforzada por una verdadera articulación metálica a la vista, que le cubre desde medio muslo hasta la mitad de la pantorrilla en la pierna izquierda, tendrá por adversario en cuartos a Iván Lendl.

Llamado el rengo biónico por su impresionante artefacto, Prpic pudo superar la barrera que lo separaba del público y explica que sin el aparato no tengo rodilla, mis ligamentos prácticamente no existen y no puedo arriesgarme a una sola torsión sin protegerme .

Operado en febrero de 1986, vuelto al quirófano un año más tarde y sólo de regreso a los courts desde octubre de 1987 tras un terrible período de reeducación, Prpic recuerda, con una tímida sonrisa, que ya sé, es horrible pero no me separo jamás de ella .

El próximo adversario de Lendl dispone de un arsenal de motivaciones que ni siquiera las interminables y a veces violentas querellas entre serbios y croatas emigrados en Australia que vienen al Flinders Park atraídos por la presencia de yugoslavos, como los dos Goran y Mónica Seles y media docena de juveniles, logran vulnerar: Hace cinco años nadie y menos yo creía que podría volver a jugar al tenis, por eso todo me cae bien , sonríe Prpic. Edberg y Lendl saben a qué atenerse en todo caso.

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