MURIÓ CONSUELO DE MONTEJO

MURIÓ CONSUELO DE MONTEJO

Nació en Bogotá, el 30 de Septiembre de 1928. Curso parte de sus estudios en Inglaterra y en la Universidad de Berkely en California (Estados Unidos). Contrajo matrimonio con Leopoldo Montejo Peñaredonda, de cuya unión nacieron cinco hijos, Leopoldo, Patricia, Mauricio, Felipe, y Andrés.

04 de octubre 2002 , 12:00 a.m.

Nació en Bogotá, el 30 de Septiembre de 1928. Curso parte de sus estudios en Inglaterra y en la Universidad de Berkely en California (Estados Unidos). Contrajo matrimonio con Leopoldo Montejo Peñaredonda, de cuya unión nacieron cinco hijos, Leopoldo, Patricia, Mauricio, Felipe, y Andrés.

Consuelo de Montejo nació en un país y en una época donde el espacio de la mujer era muy limitado. Sin dinero ni padrinazgos logró abrirse camino, vencer esos obstáculos y ponerse al pie de la clase dirigente machista.

Su vida laboral comenzó trabajando con McCann Erikson, donde rápidamente su creatividad la llevó a una posición privilegiada. Poco después fundó Publicidad Técnica, donde su capacidad creativa la colocó entre las principales agencias de publicidad en el país.

Hace pocos días, haciendo recuento de esa época, nos contaba como logró conquistar muchas cuentas importantes. Muchos de sus jingles fueron usados por décadas.

Con su creatividad, la vena periodística fue madurando. Fundo la revista Flash, que se caractizaba por portadas de caricatura en color y por ser ágil para su época.

En 1966, al ganar la licitación para darle el segundo canal de televisión a Bogotá, realizó convenios con la ABC en Estados Unidos, y gracias al uso de la última tecnología disponible conseguir la preferencia de la teleaudiencia. Cinco años después, se hizo en la Plaza de Bolívar de Bogotá la despedida del famoso Teletigre, pero fueron muchos los parque que ella fundó con este nombre para el bienestar de los capitalinos.

Como seguía empeñada en su periodismo, compró los últimos equipos en impresión y fundo, en su orden, El Periódico, El Matutino, El Caleño y El Bogotano, que llegó a ser el segundo diario en circulación.

Eso la involucró en la política, y fundó el Movimiento Independiente Liberal (MIL). A veces sola, o a veces en coaliciones, logró ser miembro de la Cámara de Representantes, del Senado de la República, de la Asamblea de Cundinamarca, y del Consejo de Bogotá, el cual llegó a presidir.

Durante su carrera política, tuvo muchos enfrentamientos. Recuerdo que en un debate, un parlamentario le dijo que si fuera hombre la hubiera agredido físicamente. Ella nunca se dejó amedrentar. Era una mujer fuerte. El Gordo Benjumea, en su Café Concierto, siempre tenia una que otra frase para hacer reír al público, refiriéndose al temple de ella.

Durante el gobierno del presidente Turbay, fue privada de su libertad. Pasó cerca de cuatro meses en la cárcel del Buen Pastor en Bogotá y se dedicó a arreglarla y a ayudar a las otras reclusas a recobrar su libertad. Desde allí escribía sus editoriales con su famosa cuartilla Prefiero estar Presa con mi mente libre, que libre con mi pensamiento preso . A los cuatro meses de cautiverio, por presiones de Derechos Humanos, fue liberada bajo el pretexto de pena cumplida.

Era una mujer muy estricta, intolerante, y perfeccionista. No le tenía miedo a nada. Aunque su salud se deterioraba, seguía tratando de montar nuevos negocios y siendo el copiloto de los negocios de sus cinco hijos.

Ella quiso lo mejor para el pueblo colombiano. Por desgracia, falleció en los Estado Unidos, luego de batallar durante un año contra una enfermedad. Siempre quiso pasar sus últimos idas en Colombia. Quienes la conocieron, trabajaron con ella, y sus familiares, saben de la gran persona que fue, y a pesar de ser una Dama de hierro , fue una mujer en la casa, una madre, y una dama ejemplar.

Su esposo y mi padre, Leopoldo Montejo, aunque separados por mas de 20 años, la cuidó con todo el amor y cariño durante su fase final. Aparte de sus hijos, yerno, y nueras, la sobreviven 9 nietos, su hermana Marta Salgar y su asistente personal por 20 años, Gloria Sánchez, a quien la contamos como familia.

Esperamos llevar los restos de ella a Colombia para su descanso final, para efectuar una ceremonia para que todos los colombianos que ella tocó nos acompañen. Que Dios la bendiga.

- Andrés Montejo Salgar.

FOTO.

Consuelo de Montejo

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