DEUDA Y ACREEDORES

DEUDA Y ACREEDORES

Cuando veo en Colombia a los oficiales del FMI en una de sus visitas, pienso que deberíamos mandarlos a todos al diablo. Ellos vienen a asegurarse, como haría cualquier acreedor, de que nosotros, que les debemos tanta plata, les vamos a pagar. De eso se trata, de nada más. No vienen propiamente a ver cómo está el país. A mirar si hay miseria, degradación social, desesperanza, violencia, o si las medidas que nos imponen desde hace años acrecientan estos graves problemas. Esos problemas no les importan. O les importan sólo indirectamente como digo, sólo si el quebrantamiento general de la nación compromete nuestra capacidad de pago. Ellos vienen a evaluar el riesgo crediticio que tienen. Hacen sus cálculos, sus mediciones y dejan un memorando con sus órdenes.

30 de septiembre 2002 , 12:00 a.m.

Cuando veo en Colombia a los oficiales del FMI en una de sus visitas, pienso que deberíamos mandarlos a todos al diablo. Ellos vienen a asegurarse, como haría cualquier acreedor, de que nosotros, que les debemos tanta plata, les vamos a pagar. De eso se trata, de nada más. No vienen propiamente a ver cómo está el país. A mirar si hay miseria, degradación social, desesperanza, violencia, o si las medidas que nos imponen desde hace años acrecientan estos graves problemas. Esos problemas no les importan. O les importan sólo indirectamente como digo, sólo si el quebrantamiento general de la nación compromete nuestra capacidad de pago. Ellos vienen a evaluar el riesgo crediticio que tienen. Hacen sus cálculos, sus mediciones y dejan un memorando con sus órdenes.

Y nosotros, desde el presidente para abajo, simplemente obedecemos. En concordancia con eso fijamos las metas cambiarias y de inflación, definimos la política de inversión y gasto público (anexa al problema del déficit fiscal), y establecemos la senda general de evolución del PIB, del empleo y de las demás variables macroeconómicas.

En concordancia con eso, insisto, no con las necesidades y los apremios de nuestra nación. Así, si una instrucción del Fondo en torno al déficit fiscal o a la inflación por ejemplo, acelera la tendencia del desempleo y genera más pobreza y más violencia en Colombia, el presidente y sus colaboradores de todos modos la acogen, pues no pueden desobedecer o desafiar al Fondo Monetario Internacional. Por qué no pueden? Porque el Fondo les "cortaría el chorro". Es decir, suspendería los nuevos empréstitos que son necesarios no sólo para operar el Estado sino para pagar el servicio de la deuda que tenemos con la entidad.

Declararse en "moratoria" frente al pago de la Deuda es impensable. Pero necesitamos definir autónomamente nuestra política macroeconómica. El país está muy adolorido. Tenemos necesidades inaplazables. No tendríamos los colombianos derecho a un tratamiento excepcional, después del daño que nos ha hecho el "mundo desarrollado" a través del consumo de drogas? Necesitamos un "respirito" para enderezar el país. 20 o 30 años de gracia? Condonación?

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