Y APARECIÓ UN PUENTE

Y APARECIÓ UN PUENTE

Empezó el invierno y nadie entendía dónde iban a parar las aguas lluvias. Se iban por un hueco y no volvían , le cuenta un obrero a otro de los que están trabajando en el Eje Ambiental de la Avenida Jiménez.

02 de marzo 2000 , 12:00 a.m.

Por eso el martes la gente de Conconcreto, encargada de la obra, resolvió abrir un agujero un poco más grande para ver qué solución le daban a la filtración . Entonces, apareció un pedazo de piedra con una inscripción labrada: 1905 .

Un poco más de excavación y, ante el asombro de albañiles e ingenieros, un pedazo de la historia de Bogotá emergió de manera sorprendente. Tiene 8 metros de frente por 15 de profundidad en forma de bóveda, hasta ahora. Se trata de uno de los cinco puentes construidos a principios de siglo sobre el río San Francisco, que apareció justo al frente de la parroquia de Nuestra Señora de Las Aguas, en plena calle.

Este dinosaurio de ladrillo tolete con estribo en piedra a los lados es un milagro para Alba Rodríguez, propietaria del Restaurante La Pola, establecido desde hace más de 30 años en una casa que era de mi general Obando, aquí al puro frente , dice orgullosa.

Casi tanto como lo está ahora el sacerdote Edisson Sahamuel, párraco de Nuestra Señora de Las Aguas, quien, sin moverse del sitio, puede combinar los oficios religiosos con la puesta en práctica de sus estudios de restauración de monumentos arquitectónicos en la Universidad Javeriana.

Es algo maravilloso para la ciudad. Además, está muy bien conservado. Se alcanza a ver que es de una fabricación excelente. Esta parte del río San Francisco debió haberse canalizado en el año 30 y muy seguramente no fue destruido el puente porque sirvió como parte de relleno , comenta el sacerdote.

Desde antier, el sitio no está solo. La romería de curiosos, entre estudiantes de arquitectura, ingeniería y restauración; además de amas de casa vecinas y ancianos que juran haber conocido el puente, lo visitan y pontifican, felices, sobre el hallazgo.

Que lo dejen así. Que es patrimonio de la antigua Cervecería Germania (según comentó un embolador viejito y sin dientes), que el agua no era del San Francisco sino del Chorro de Padilla... La gente recuerda la historia y se asombra.

Primero me sentí como un arqueólogo... Luego pensé: qué buenos constructores los de esa época! , comentó ayer uno de los ingenieros que participó en el hallazgo, mientras los obreros se preguntaban, entre sí, y ahora qué? De acuerdo con el arquitecto Orlando Martínez, de la Dirección de Patrimonio del Ministerio de Cultura, ahora vendrán actividades como un levantamiento arquitectónico, estudios varios, investigación histórica y valoración, muy seguramente en conjunto con el Instituto de Desarrollo Urbano y el Instituto Colombiano de Antropología, para tomar una decisión que, al parecer, modifica los planos de la recuperación del espacio público en el sector.

Y qué determinación se puede tomar? Bien puede ser dejarlo en el sitio, ponerlo en un museo u otras alternativas que se presenten dependiendo de los estudios. Lo cierto es que nadie, por lo pronto, ha pensado en qué pasaría si a Bogotá le siguen apareciendo más puentes.

Otros hallazgos históricos Los hallazgos de vestigios arqueológicos no son nuevos en Bogotá. Tan solo el año pasado, cuando se entregó la segunda etapa de la restauración de la Quinta de Bolívar, los bogotanos pudieron conocer los secretos que guardó por muchos años esta construcción.

Los restauradores, que empezaron tareas en 1992, hallaron, entre otros elementos, las verdaderas paredes y pisos de la quinta, un aljibe, gárgolas, cañuelas y una alberca en el mirador de la construcción.

La arquitecta Mónica Terrín, del Departamento de Antropología de la Universidad de los Andes, informó que en 1998, cuando se restauró el Puente del Común, se encontraron bases de una antigua estructura de la cual se desconocía su existencia.

Terrín indicó además que en 1996, cuando se remodelaba el Capitolio Nacional, se encontraron los cimientos originales de lo que fue, en la Colonia, la Casa de la Real Audiencia.

Según Terrín, ese mismo año en una ampliación de la autopista Norte se encontraron los restos de un cementerio indígena. Esto es muy frecuente acá porque no hay una reglamentación clara para que se hagan estudios arqueológicos antes de que se construyan obras , dijo.

FOTO: PIEDRA Y LADRILLO componen esta hermosa construcción que data de principios del siglo pasado y que tiene maravillados a los vecinos de la Avenida Jiménez.

Felipe Caicedo/EL TIEMPO

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