BUSH RESPIRA TRANQUILO, PERO GORE ES EL MÁS CONTENTO

BUSH RESPIRA TRANQUILO, PERO GORE ES EL MÁS CONTENTO

Para el senador de Arizona John McCain las cosas se han puesto color de hormiga. Con su derrota el martes en los tres estados que realizaron primarias Virginia, Washington y Dakota del Norte perdió buena parte del impulso que lo había convertido en la revelación de la contienda por la nominación del partido republicano para las elecciones presidenciales y quedó a la espera de un milagro en el supermartes de la próxima semana, cuando se definirá de una vez por todas quién será el elegido. (VER INFOGRAFIA: Bush toma la delantera en las primarias republicanas)

02 de marzo 2000 , 12:00 a.m.

El gobernador de Texas, George W. Bush, por el contrario, respira tranquilo y llega a la crucial cita cabalgando en sus contundentes victorias y con el pleno respaldo de la maquinaria del partido.

Pero si de ganadores se trata, no hay duda de que el más favorecido por este cerrado mano a mano entre los aspirantes republicanos ha sido el actual vicepresidente y principal candidato demócrata, Al Gore.

Si Bush, como se espera, logra imponerse, llegará al tramo final del la carrera por la Casa Blanca bastante debilitado. En su desesperado esfuerzo por cortarle las alas al sorprendente McCain, el gobernador de Texas ha empleado casi la totalidad de los recursos que tenía para hacer campaña (solo le quedan 8 millones de los 70 que poseía cuando comenzó) y se ha visto obligado a utilizar al brazo más conservador del partido para poder asegurar su nominación.

Bush, al montar en su campaña a personajes ultra conservadores como Pat Robertson y Jerry Falwell y al afilar su discurso antiaborto, por ejemplo, ha aislado a los independientes e incluso a los republicanos de centro que probablemente votarán por Gore al no estar McCain en la contienda , dice Jerry Star, analista político de corte independiente.

No en vano una encuesta del Washington Post publicada ayer por EL TIEMPO revela que de enfrentarse McCain y Gore por la presidencia, el senador gracias al voto independiente aplastaría al vicepresidente por una ventaja superior a los 15 puntos. Pero si la contienda fuera entre Bush y Gore los candidatos se dividirían el pastel electoral casi por igual, con una leve y peligrosa ventaja para Bush.

Y así como de complicado se ve el camino de Bush, el de Gore luce cada vez más despejado.

A diferencia del gobernador de Texas, el vicepresidente ha arriesgado muy poco en su debate político contra el ex senador Bill Bradley quien no le ha podido ganar una sola primaria en lo que va de la contienda para la nominación demócrata. Gore tiene las arcas de su campaña llenas y capitaliza en la popular e histórica bonanza económica que ha amasado una administración de la que hace parte.

Curioso, pues mientras Gore pisa con pie derecho , Bush trastabilla con el izquierdo .

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