UN RÍO CON MALA FAMA

UN RÍO CON MALA FAMA

Suena paradójico. El 28 de febrero pasado se inauguró la centenaria estación ferrocarrilera de Suesca, a donde el ferrocarril llega en ocasiones rarísimas. Esta fue una de ellas. Había que ver el entusiasmo y la emoción con que los escolares de Suesca se subieron a los vetustos vagones de Turistrén, como si ante sus ojitos alelados tuvieran algo mágico y novedoso, y la nostalgia con que al partir lo despidieron.

03 de marzo 2000 , 12:00 a.m.

La reconstrucción de la estación de Suesca, cuya arquitectura original se recuperó, es el primer paso en firme hacia la salvación de la cuenca alta del río Bogotá. En el remozado edificio de estilo republicano se instalará una Escuela de Educación Ambiental, dotada con los elementos científicos necesarios para impulsar la campaña en favor del río más importante de Colombia, y el que goza de más mala fama en el mundo, según lo dijo sin eufemismos el embajador de Gran Bretaña, Jeremy Thorp.

El rescate de la Estación de Suesca ha sido obra de un esfuerzo descomunal de la Fundación Al Verde Vivo, que preside el incansable humanista y ecólogo Fernando Vásquez, asistido por un equipo de patriotas sí, esos son los verdaderos patriotas de hoy cuya dedicación por la causa de la protección del medio ambiente raya en el heroísmo. Tampoco se habría podido coronar esta hazaña sin la entusiasta cooperación económica de la Gran Bretaña, por intermedio de su Embajada, y de la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca, CAR, de lo cual ha quedado agradecida constancia en una placa.

A la ceremonia no asistieron, como era natural, los altos funcionarios del Gobierno, ni el ocupadísimo Ministro del Medio Ambiente. Estuvieron presentes los embajadores de Gran Bretaña, Jeremy Thorp; de Italia, Felice Scauso; de Costa Rica, Luis Varela; y el Primer Secretario de la Embajada de Irán, Ghasem Nikfar Jam.

El embajador inglés pronunció, en perfecto español, el discurso inaugural, pieza notable por muchos aspectos. Aplaudió los esfuerzos de la fundación Al Verde Vivo para ponerle corazón al río Bogotá, del cual dijo que goza de pésima fama en todo el mundo por el deterioro en que lo tienen los colombianos, no obstante ser, si no el más largo, sí el más importante de Colombia. Influye sobre una cuenca donde se concentra la mayor cantidad de población y de industria nacional, que se verán cada vez más afectadas por las condiciones deplorables del río. Después de cortar la cinta con unas tijeras mágicas, el embajador Thorp cavó en la tierra, tomó en sus manos un árbol sangregado, nativo de la Sabana, se arrodilló y lo sembró. Dicen que quien siembra un árbol, siembra una poderosa semilla de paz.

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