LA ENCRUCIJADA DE LOS BANCOS!

LA ENCRUCIJADA DE LOS BANCOS!

Las cifras recientes sobre el sistema financiero muestran que no se ha logrado desentrabar el mecanismo del engranaje entre el sector financiero, el sector real, y el gobierno, para activar la economía. Por el contrario, se ha entrado en un marasmo en espera de quién da primero el brazo a torcer. Por un lado está el gobierno con su angustia fiscal colocando TES, y por el otro, el sector financiero a la caza de opciones de rentabilidad seguras que por lo menos le cubran sus costos de administración. En el medio está el sector productivo soportando la crisis de credibilidad, pues es notorio que los banqueros no creen en la recuperación económica de los empresarios, ni el gobierno cree en la voluntad de los banqueros.

02 de marzo 2000 , 12:00 a.m.

Bajo las anteriores circunstancias resulta fácil predecir que en el mano a mano quedarán regadas más entidades financieras y muchas empresas. Cada mes que se pasa en estas condiciones se aleja la reactivación económica y se eleva el costo de su recuperación. Ya hemos perdido dos meses, y va tomando fuerza la corriente de opinión del optimismo moderado sobre el crecimiento económico. El gobierno confía en que se alcance el 3 por ciento de crecimiento del PIB al culminar el año 2000, mientras entidades como Fe desarrollo y Anif, lo sitúan en 2.4 por ciento.

Las cifras no engañan: En un año cerca de 3 billones de pesos se retiraron de la actividad productiva. Al finalizar enero de 1999 los préstamos del sistema financiero sumaban 45.9 billones de pesos y un año después habían descendido a 43 billones de pesos. Esto significa que el tamaño del mercado de crédito legal se redujo por encima del crecimiento de la economía en 1999 (menos 5 por ciento), fortaleciendo la desintermediación que se estima bordea los 8 billones de pesos. A lo anterior hay que añadirle el mayor deterioro que registra la cartera vencida, que se incrementó en un solo año en 38 por ciento, situándose al finalizar enero en 7.1 billones de pesos.

A nivel de la banca, su panorama no es diferente: Cae la cartera vigente y aumenta la cartera vencida. Pero llama la atención el crecimiento y la distribución de los principales activos. Si sumamos las inversiones y la cartera vigente y la vencida (total 40.1 billones de pesos), encontramos que las inversiones han aumentado en el último año, a enero del 2000, en cerca del 50 por ciento, situándose en 8.9 billones de pesos -inversiones que desde luego incluyen los famosos TES-, en tanto que la cartera vigente cae en 5.5 por ciento. En porcentajes, las inversiones equivalen al 22.2 por ciento de dicha suma, la cartera vigente al 69.5 por ciento y la cartera vencida al 8.3 por ciento.

Paralelamente la tasa de interés de captación de los bancos bajó de 32.8 por ciento a 10 por ciento en ese mismo lapso. Los márgenes de intermediación también registraron reducción, situándose en promedio en 8.7 puntos durante 1999, en tanto que en lo corrido de este año hasta febrero 11 el promedio se elevó a 13 puntos.

Qué significa lo anterior? Que la banca ha entrado en una encrucijada, pues en la medida en que la tasa de interés de sus inversiones (TES) se fue acercando a la tasa de captación, la inversión en dichos papeles dejó de cubrir el costo de administración del sistema bancario correspondiente a esos recursos. Esto explica el porqué el margen de intermediación se elevó en lo corrido de este año 4.3 puntos. Es una medida para compensar la baja de la tasa de interés de los TES, pero que traslada los sobrecostos al sector productivo, con lo cual le quita el poco espacio para recuperarse. Y redujo, además, y en mayor proporción, la tasa de interés pagada a los ahorradores. Hoy se está castigando fuertemente al ahorrador al pagarle tasas reales negativas.

Si el Banco de la República decide revertir la tendencia y eleva la tasa de interés de los TES, desestimulará la posibilidad de que los bancos le apuesten a la reactivación ampliando el volumen de crédito para el sector productivo, con el agravante que de las 26 instituciones bancarias, sólo las 6 grandes están en capacidad de asumir nuevos riesgos. El resto son medianas y pequeñas que muestran debilidades y para las cuales el tiempo es realmente oro, pues requieren reactivar su negocio para mejorar el nivel de sus utilidades operacionales y eso sólo lo consiguen prestando.

Es el momento de tomar medidas de choque, porque lo que sí es evidente es que entre más demoremos en salir de este estado, mayores serán los costos. Si se analiza bien, seguramente el lubricante para desentrabar el mecanismo se encuentre en allanar rápidamente los acuerdos de reestructuración previstos en la ley de intervención económica o en medidas más audaces que rompan la preocupante equilibrio inestable de la economía.

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