PARAMILITARES CERCAN EL TARRA

PARAMILITARES CERCAN EL TARRA

El 29 de febrero, a las diez de la mañana, los hombres de Carlos Castaño llegaron a Filo Gringo, Norte de Santander, y encontraron a una mujer con sus siete hijos, a un hombre ciego y a una anciana loca, los únicos que no abandonaron el pueblo; en enero los otros tres mil pobladores huyeron, dejándoles a sus vecinos alimentos para que sobrevivieran un mes. (VER MAPA: VICTIMAS DE MASACRES EN NORTE DE SANTANDER).

04 de marzo 2000 , 12:00 a.m.

El miércoles, los hombres de Castaño fueron vistos en Filo Gringo por el bus que de Ocaña conduce a El Tarra. El mensaje para los tarrenses era contundente: la próxima parada de la muerte le correspondería a ellos. Los hombres de Castaño estaban a una hora.

Dos días después, los paramilitares dieron otro aviso: quemaron las 115 casas de Filo Gringo. Con este hecho la masacre que se anunció hace ocho meses cercó al pueblo.

Anoche, el alcalde, Javier Carrascal; la personera, Ledi Torcoroma Bonnet: y el capitán Mauricio Sánchez planeaban la defensa de El Tarra. Su única arma era el teléfono con el que llamaron a Bogotá, para pedir auxilio.

Camino de matanzas Desde el siete de febrero del año anterior, 800 hombres de Castaño llegaron a Ocaña y comenzaron el camino de muerte que hoy completa 26 matanzas. (Ver mapa) Para Carlos Castaño el objetivo es claro: acabar con los frentes de las Farc, el ELN y el EPL que ocupan la zona y quedarse, como lo reconoció en su entrevista del primero de marzo, con el mercado de la coca que producen las 30,000 hectáreas que hay en el Catatumbo.

Este recorrido de muerte estaba anunciado. El comandante Camilo , hombre de Castaño, se encontró en julio del año anterior con una comisión interinstitucional que visitó Norte de Santander, luego de la masacre de La Gabarra.

En esa oportunidad, Camilo reconoció que él y sus hombres asesinaron a varios pobladores que vivían en la vía entre Tibú y La Gabarra.

Camilo también dijo que las Autodefensas por orden de Carlos Castaño venían efectuando masacres desde el 29 de mayo en la región del Norte de Santander. En esa fecha advirtió que se dirigían hacia Campo Dos, Filo Gringo y El Tarra.

Hoy, a pesar de las acciones urgentes de Minga y de las cartas enviadas a los Ministerios del Interior y de Defensa, a la Vicepresidencia de la República, a la Defensoría del Pueblo, a la Fiscalía y a la Procuraduría, los paramilitares cumplen con sus advertencias.

El objetivo final es El Tarra.

Anoche, los tarrenses no salieron de sus casas y le rogaron al capitán Sánchez que no abandonara el pueblo. Ayer, nadie conocía la suerte de la mujer y los siete hijos, del hombre ciego y de la anciana demente que quedaron en Filo Gringo.

La Quinta Brigada, encargada de preservar la tranquilidad de los habitantes de esa zona, ha recibido numerosas denuncias sobre la presencia de las autodefensas y las masacres y asesinatos que dejan en su recorrido los hombres de Castaño.

Sin embargo, las autoridades militares señalaron a este diario que se encuentran haciendo inteligencia para evitar que estos hechos ocurran.

Pese a las advertencias de casi un año atrás, Filo Gringo es hoy un pueblo fantasma. El Tarra espera poder escapa de esa suerte.

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