COMIDA: EL COCO DE LA CASA

COMIDA: EL COCO DE LA CASA

El niño no come, no se toma ni la sopa... Solo quiere comer chocolates . Este es el drama diario de la mesa familiar y la consulta más frecuente que reciben los pediatras.

05 de marzo 2000 , 12:00 a.m.

Sin embargo, el problema no es tan grave como lo pinta . Los especialistas aseguran que el 95 por ciento de estas consultas son casos en los que los padres consideran anormal que el niño no coma igual o mejor que un adulto.

Generalmente, al hacer un interrogatorio cuidadoso y detallado, se concluye que el niño sí recibe los alimentos que necesita y que parte del problema son los padres ansiosos de ver a su niño gordo , explica Ausberto Pardo, médico pediatra de la Clínica Infantil Colsubsidio.

Para aclarar la situación, los especialistas tienen una pregunta clave: No come ni golosinas? La respuesta de los padres generalmente es la misma: Golosinas sí, pero de sal no .

Y es que al parecer esta es la tendencia de los menores. El problema se resume en un apetito caprichoso, culpa de los padres que premian al niño con golosinas y que a la hora de la comida lo obligan a tomar la sopa y a comer verduras, alimentos que para él son relativamente insípidos , explica Pardo.

Es importante tener en cuenta que no todos los casos son así. Cuando los problemas continúan es importante que el niño sea evaluado hasta encontrar qué otras cosas interfieren con su alimentación. En ocasiones, puede ser que el niño está enfermo, que hay malos hábitos nutricionales en la familia o que falta disciplina (no castigos).

Si la inapetencia es un problema, va a desencadenar alteraciones nutricionales en el niño. Por eso es importante el control, con una visita periódica al pediatra y de ser necesario, con al nutricionista , dice Pardo.

Papás: de la mesa al banquillo Los padres angustiados por el poco apetito de los niños a veces enfocan la situación de forma exagerada y dicen frase como no come absolutamente nada , es una lucha para que coma . Y cuando se les pregunta cuánto tiempo llevan inapetentes, responden: siempre es así o desde que nació .

Por eso los pediatras han aprendido a interpretar el desespero de los padres. Cuando la madre dice que el niño no come nada, exagera porque si fuera así el niño no estaría vivo o permanecería enfermo. Lo que ellas quieren decir, si se les permite terminar la frase, es que el niño no come nada... de lo que yo quiero que coma , dice Pardo.

También influyen otros factores como la edad del niño. De los 0 a los 2 años, generalmente los bebés comen bien, mientras que entre los 2 y los 10 años algunos pierden el apetito porque hay muchos distractores: el juego, el colegio, la relación con sus amiguitos , explica Sandra Milena Bernal, coordinadora del Departamento de Nutrición de Eusalud, Clínica Pediátrica.

En esto coincide Alvaro Jácome Orozco, médico pediatra, quien afirma que el comer está supeditado a un ritmo biológico y es un acto eminentemente social: las personas determina un tiempo específico para comer.

Los niños son una tormenta de actividades. Quieren jugar, conocer, mirar, y la hora de la comida la interpretan como un estorbo. Obvio que sienten hambre, pero es una necesidad que satisfacen inmediatamente y no bajo un horario determinado , afirma Jácome.

Para completar el drama , muchas veces el niño usa la inapetencia como mecanismo para llamar la atención de los adultos. Es importante enfrentar la situación porque el mecanismo puede hacerse tan fuerte que llega a alterar el estado nutricional del niño, exponiéndolo a las enfermedades como la anorexia nerviosa e incluso la muerte , dice Pardo.

El cambio de este comportamiento infantil no se dará de la noche a la mañana. Se requiere de, constancia, individualizar la dieta, hacer una introducción pausada de alimentos, incluir cantidades de acuerdo a la edad y tener horarios flexibles pero habituales. Y lo más importante: paciencia.

Las reglas claras y la comida...

Los especialistas recomiendan: * Establezca reglas claras sobre las horas de las comidas, las cuales deben ser balanceadas y variadas. A veces los niños rechazan la comida por su apariencia. Ingénieselas para hacer llamativos los platos.

* La hora de la comida debe darse en un ambiente tranquilo, amable y amoroso.

* La dieta debe incluir alimentos formadores, energéticos y reguladores. Una mala nutrición afecta el crecimiento y desarrollo del niño, lo hace más susceptible a enfermedades, disminuye su capacidad de aprendizaje y su desarrollo psicomotor.

* No recurra al castigo, es el peor error. Esto incluye amenazas y obligarlo a comer con trampas o juegos * No le guarde la comida para más tarde. Si un niño deja una comida no lo va a afectar y en cambio si va a tener el hábito de comer irregularmente.

* No le cambie las comidas. Por ejemplo, si el almuerzo es pollo y él dice no, usted le frita un huevo o le da el biberón para que no se quede sin comer.

* Modifique hábitos inadecuados, como tomar tetero, lo cual interfiere con la alimentación del niño y le impide continuar el proceso de masticación y recibir variedad de alimentos.

* Si el niño tiene problemas de peso y talla, si su disminución del apetito es real o si hay alguna enfermedad que le limita las ganas de comer, incluso parásitos, debe recibir tratamiento. Pero, si se reduce a los malos hábitos en el hogar, corríjalos de inmediato.

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