ACCIONES EN INTERNET, FENÓMENO DURADERO

ACCIONES EN INTERNET, FENÓMENO DURADERO

Es incuestionable que la gran revolución de los tiempos modernos tiene que ver con el campo de las comunicaciones electrónicas, uno de cuyos principales elementos es el Internet. Su uso extendido a todos los niveles de la población mundial como medio de información, culturización, comercialización de bienes y servicios y comunicación está llamado a convertirse en motor de una de las transformaciones más importantes de la humanidad, como lo fueron en su momento la invención de la rueda, la imprenta y la revolución industrial.

06 de marzo 2000 , 12:00 a.m.

Es factible afirmar que las costumbres comerciales, los hábitos de consumo y de inversión y la interacción entre las personas han sido profunda y abruptamente modificadas por la presencia y utilización masiva de la interconexión de redes computarizadas, conocida genéricamente como Internet.

Los mercados bursátiles se encuentran en el primer plano entre los directamente afectados por este fenómeno, por varias razones. En primer término, por la difusión en tiempo real de información sobre las transacciones y fluctuación de precios que acontecen en los recintos de las bolsas de valores, lo cual es de suma importancia para que tanto inversionistas como intermediarios del mercado puedan tomar decisiones oportunas y acertadas.

También, porque el Internet se está convirtiendo en un medio de interacción a distancia con el mercado a través de la formulación de órdenes de compra y/o venta de títulos, en cualquier momento del desarrollo de las ruedas de negocios, en las distintas bolsas, lo que minimiza la actuación directa de los agentes del mercado y hace, desde luego, mucho más eficiente la relación de estos con sus clientes.

Además, la facilidad de poder utilizar el correo electrónico en sustitución de la comunicación telefónica o el fax, a cualquier hora los siete días de la semana, amplía enormemente las posibilidades de acceso a los centros de operaciones de manera más eficiente y a un costo mínimo.

Innovación Pero al margen de todos los avances descritos, las compañías dedicadas a prestar los distintos servicios de Internet, conocidas universalmente bajo la denominación de Portales y que sirven como puertas de entrada a esa gran variedad de servicios, se han convertido en el objetivo de inversión más atractivo y lucrativo para quienes canalizan su ahorro a través de las bolsas de valores internacionales.

Y es este el otro gran impacto de esa innovación tecnológica sobre los volúmenes y los índices de cotización de tales mercados. En efecto, bajo cualquier indicador de precios que se utilice, ponderado por cantidades transadas, se refleja una dinámica y volatilidad inusuales en estos mercados y el alcance frecuente de nuevos récords en sus niveles.

Detrás de ese agresivo comportamiento aparecen, primordialmente, las transacciones en acciones de esas empresas tecnológicas, en especial cuando ocurren ofertas públicas iniciales (opis), o sea, de empresas de reciente creación que cotizan por primera vez en bolsa, o cuando se concretan fusiones o adquisiciones por absorción de aquellas que llevan un cierto tiempo en exposición bursátil.

Acciones sobrevaloradas En cuanto tiene que ver con el uso del Internet como medio para intervenir en las comunicaciones, las inversiones o en las transacciones del comercio en general, no queda duda que se trata de un hecho irreversible que, además se incrementará con el tiempo. No podría afirmarse lo mismo, o por lo menos con la misma contundencia, en lo referente a la perdurabilidad del atractivo que hoy tienen las empresas dedicadas a estas nuevas tecnologías y servicios, por parte de los inversionistas.

Una de las grandes preocupaciones alrededor del tema es que las acciones de esas compañías se encuentran sobrevaloradas y en cualquier momento el mercado podría sufrir correcciones que hicieran descender las cotizaciones a niveles más realistas, con enormes pérdidas para quienes han comprado a precios altos.

Muchos de ellos, inclusive utilizando créditos o después de haber consumido las utilidades esperadas, más no efectivamente realizadas, por cuanto la venta real de las acciones no se ha producido.

De llegar ello a ocurrir, sus efectos sobre la economía mundial, pero en particular sobre la norteamericana, serían catastróficos. Sobre tal posibilidad se vienen escuchando de tiempo atrás y con la mayor indiferencia las voces de reconocidas autoridades económicas y académicas que no encuentran mayores justificaciones fundamentales a esa bonanza.

Tal vez de lo más importante en este caso es ser conscientes del riesgo y saber que así como se gana también se puede perder. Aunque en un horizonte de largo plazo los resultados casi siempre son favorables.

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