MARIO DUARTE PRESENTA SUS NUEVAS RELIGIONES

MARIO DUARTE PRESENTA SUS NUEVAS RELIGIONES

Hace cuatro o cinco años, cuando Mario Duarte llegaba a las redacciones de los periódicos para promocionar los discos de La Derecha o para anunciar sus nuevos conciertos, más de una mirada desdeñosa trataba de averiguar quién era ese flaco que habla duro y con acento callejero.

20 de octubre 2000 , 12:00 a.m.

Cinco años después, la realidad es completamente distinta, y cuando Mario Duarte entra, los corrillos se forman y los adolescentes, o los de espíritu adolescente, lo detienen intempestivamente para pedirle un autógrafo y los más impertinentes hasta una fotografía.

Ahora es un personaje, muy pocos saben que era el cantante de La Derecha, el grupo que lideró durante buena parte de la década pasada y que dejó algunos de los clásicos más importantes del rock nacional como Ay que dolor y Sombras. Ahora es Nicolás Mora, el incondicional amigo de Betty La Fea y todos lo reconocen en la calle y en los supermercados.

Pero Mario tiene una historia mucho más antigua que la de Betty, la actuación y su talento natural para ese oficio lo volvieron famoso, pero lo que medio país reconoce hoy, los rockeros lo sabían hace más de un lustro.

Afortunadamente Mario, el músico, no fue raptado por la cajita multicolor, no podía hacerlo, su arte lo lleva puesto. Por eso aprovechó los buenos vientos que llegaron con la televisión y en sus ratos de ocio creativo entre grabación y grabación se reencontró con la música. Al lado de su amigo Luis Fernando Ochoa, el mismo que produjo el ahora clásico Pies descalzos, de Shakira comenzó a jugar con una cantidad de sonidos que tenía en su cabeza y le fue dando forma a su primer disco como solista, en el cual comparte los créditos con una banda a la que puso Golpe de ala.

El disco anuncia el nacimiento de un nuevo Mario Duarte, más alegre, menos radical e igual de entusiasta. He aprendido a verme de otra manera, me deshice de cierta cosa pesada que implicaba ser rockero .

Es necesario decirlo, Mario se toma menos en serio, el humor aparece con frecuencia, se siente cómodo con lo que tiene. Su disco, Golpe de ala, es divertido, alegre, fiestero. Se nota que lo hizo sin presiones, dejándole tiempo a la inspiración y a la experimentación.

Para los que siguieron a La Derecha, Golpe de ala es una ruptura, otra cosa. Lo latino siempre estuvo presente en mi música. En La Derecha se sentía por los lados, pero no era tan fuerte. Cuando decidí hacer este disco me fui por lo latino sin problemas .

Es cierto, aparecen las percusiones y las trompetas, pero lo rockero lo permea corte por corte, a Duarte se le sale por todos lados. Es que lo rockero, con el perdón de los radicales, ya no es un asunto de música, es una forma de ver la vida.

Religiones, el primer sencillo de su disco es el mejor ejemplo del nuevo sonido de Mario. Unas trompetas en primer claro, cierta picardía a la hora de cantar y unos cuantos tambores en el fondo. Las guitarras eléctricas solo aparecen esporádicamente.

Es diferente, afortunadamente Duarte se dio otra oportunidad como músico y no permitió que la actuación lo acaparara, al fin y al cabo lo alternativo está ahí, inclusive detrás de las pesadas monturas de Nicolás Mora, un nerd que en el fondo tiene alma de marginal.

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